Acto central AMIA

El hombre que coordinó la investigación del ex juez propuso ser careado con sus compañeros de trabajo para que corroboren que Galeano desvió la investigación. También apuntó contra la ex SIDE y dirigentes de la comunidad judía. Su declaración continuará la semana próxima.

El juicio oral y público que investiga irregularidades en la causa AMIA se reanudó hoy con el testimonio de Claudio Lifschitz, ex prosecretario del juzgado que tuvo a su cargo la investigación, quien viene declarando hace dos semanas.

Esta semana comenzó el interrogatorio la abogada defensora del ex presidente de la DAIA, Rubén Beraja, luego de que Lifschitz acusara al dirigente judía de haber tenido total conocimiento de los desvíos de la causa, el ocultamiento de pruebas por parte de la secretaria de Inteligencia del Estado y el pago a Carlos Telleldín para que declarara en contra de los policías bonaerense.

“Beraja venía seguido al Juzgado después de hora a la ‘ronda de whisky’ con Galeano”, señaló el entonces funcionario judicial y situó también al ex DAIA en una reunión realizada el 17 de julio de 1997 en la sede del sector Sala Patria de la SIDE.

“En la reunión estaban los agentes, el juez Galeano y (el secretario de Inteligencia, Hugo) Anzorreguy. Hablaban de no criticar la investigación al día siguiente en los discursos del acto aniversario”, dijo Lifschitz. Sobre ese encuentro, dijo haber visto a Anzorreguy y Beraja hablar por teléfono con el ex presidente Carlos Menem

Por otro lado, Lifschitz respondió, tras las preguntas de la abogada, acerca de un libro que la DAIA presentó en su momento denunciando corrupción en la causa. “En ese libro -advirtió- se habla de la desaparición de casetes y culpan a la Policía Federal. Pero nada dicen sobre la responsabilidad de la SIDE, que también borró escuchas y la DAIA lo sabía, o de la actuación de Galeano. Es parcial y no refleja la realidad”, opinó.

El ex prosecretario también denunció abiertamente la responsabilidad de la vieja SIDE en el atentado, siendo que, según él, abandonó una célula dormida que tenía infiltrada tres días antes del atentado. “Lo seguían a Mohsen Rabbani, había teléfonos intervenidos que después se ocultaron y hay fotos de la camioneta en el estacionamiento Jet Parking. Lo seguían y se les escapó”, enfatizó.

Por la tarde preguntaron los abogados defensores de Anzorreguy, y Carlos Castañeda, entonces jefe del Departamento de Protección al Orden Constitucional, junto el defensor público que representa a Ana Boragni, la pareja de Telleldín al momento del atentado que recibió el pago por parte de agentes de Inteligencia por la declaración de su ex marido.

De las respuestas que dio Lifschitz a los letrados, que rondaron sobre los mismos temas que las audiencias pasadas, se desprende igualmente que su demora para denunciar el encubrimiento -la hizo en el año 2000- tuvo que ver con el cambio de gobierno.

“Estaba denunciando especialmente a la SIDE que depende directamente de Presidencia”, explicó. “Miren cómo me están recriminando todo ahora (por la agresividad en algunas preguntas de los defensores) e imagínense cómo era hace veinte años, cuando Galeano tenía todo el respaldo del mundo”

Sobre el final, y atento a que sus ex compañeros de trabajo que declararon en este juicio no fueron contundentes con respecto a irregularidades sino -la mayoría adujo falta de memoria-, Lifschitz se prestó a participar de un careo con ellos. “Todo esto lo saben los prosecretarios. Lo sabíamos todos y no tengo problema en carearme con ellos”, desafió.

Todavía faltan algunas preguntas de las partes restantes y pedidos de confrontación con declaraciones anteriores del testigo, por lo que el Tribunal Oral Federal 2 citó nuevamente a Lifschitz para el 20 de abril.