Declararon familiares en juicio por irregularidades en la causa AMIA

Con las declaraciones de los testigos Adriana Reisfeld y Diana Wassner culminó en el Tribunal Oral Federal 2 una nueva audiencia del juicio por irregularidades en la investigación del atentado a la AMIA.

Tras las exposiciones, las querellas pidieron al tribunal que cite a Laura Ginsberg, familiar de Aemia y al ex abogado de Memoria Activa, Alberto Zuppi. Las defensas de los acusados se opusieron y los jueces deberán resolverlo en la próxima audiencia, el 31 de marzo, cuando declaren los ex policías Eduardo Toledo y Marcelo Casas.

La primera en declarar fue Diana, que perdió a su marido Andrés Malamud en el atentado. “A partir del 18 de julio de 1994 nuestra vida cambió. Todo es un antes y un después”, lamentó. “Vivimos la imposibilidad de elaborar un duelo por la falta de justicia”, expresó. Y enumeró perjuicios concretos como la amenaza de despido en su trabajo en el Conicet durante 1996 o una persecución de un auto de la Policía Federal, también entonces.

Según contaron ambas integrantes de Memoria Activa, el ex juez Juan José Galeano, que las observó  desde el banquillo de los acusados, les generó dudas desde un comienzo. “Teníamos en claro que se estaba llevando a cabo una no investigación. Había fojas que remitían a otras que no existían. Todo se volvía una gran ilegalidad y era imposible desenmarañar eso”, expresó Diana Reisfeld, hermana de Noemí, que trabajaba como asistente social en la mutual judía y falleció en el ataque.

Ella recordó, por ejemplo, el caso de la foja 114. Correspondía a escuchas telefónicas realizadas  al último poseedor de la Trafic que habría explotado en la AMIA, Carlos Telleldín, a su entorno y a miembros de la embajada iraní en Buenos Aires, en momentos previos a la aparición del motor que vinculaba a Telleldín con el atentado.

“¿Cómo se explicaba que eso estuviera en la foja 114 si no había aparecido el motor?”, cuestionó Diana y agregó: “Cuando le preguntamos a Galeano, a Beraja y a los fiscales sobre ello, nos contestaron sorprendentemente lo mismo: que era una foja traspapelada”.

Otras irregularidades con las que se encontraron se relacionaban a autopsias que no coincidían con las víctimas o un peritaje de la explosión con errores graves en los datos. También se enteraron que Galeano tenía “legajos secretos” que, sin embargo, eran de total conocimiento de la querella de AMIA y DAIA. “Vivíamos apelando a la Cámara porque no hacían lugar a nada de lo que pedíamos”, dijo Diana al relatar todos los obstáculos con los que se encontraban cada vez que recurrían al juzgado.

También consignaron que los dirigentes comunitarios estaban al tanto de esos hechos, pero sugerían no avanzar en las denuncias.

En la misma línea, Adriana Reisfeld recordó un insólito ofrecimiento de Galeano. “Nos ofreció visitar a Telleldín para convencerlo de que hablara. Era algo ilegal y nos negamos” dijo.

Sobre los ex fiscales de la causa. Eamon Mullen y José Barbaccia, imputados en este juicio y por primera vez ausentes en la audiencia, Adriana recordó un evento de recaudación de fondos al que había sido invitada. Según dijo, “se recaudaba para pagarle a Marta Nercellas, abogada de DAIA. Pero los oradores eran los entonces fiscales Mullen, Barbaccia y Nisman”. Sobre la labor de los fiscales en la causa, señaló: “Parecía que trabajaban en silencio o eran invisibles”.

Reisfeld, sobre el final de su declaración, levantó el dedo y señaló al banquillo de los acusados: “La conexión local es tan importante como el atentado. Ellos no pusieron la bomba, pero no nos permitieron saber la verdad”.