El ingeniero agrónomo Pierre Herrouët dejó su vida en Francia para afincarse en Salta. Desde hace ocho años, la ONG que creó les enseña a comunidades originarias del norte a fabricar sus propias cocinas solares.  

La travesía de Pierre Herrouët, un ingeniero agrónomo de origen francés, fue inusual: decidió viajar por el mundo durante un relajado año sabático y su trayecto incluyó puntos geográficos como Rusia, Mongolia, Corea del Sur, China, Japón, Nueva Zelanda y Chile. Visitar la Argentina no era algo que tuviera en mente, pero un cambio de planes lo condujo hasta Salta, donde finalmente se terminó afincando hace ya doce años. Allí armó su propia familia y forjó, en 2008, la organización no gubernamental Solar Inti, que está dedicada a la fabricación de cocinas solares para familias y comunidades que carecen de recursos económicos.

Ya en Salta entró en contacto con la Fundación Siwok, focalizada en el desarrollo comunitario de la población indígena. Comenzó a colaborar en un proyecto en el que conoció a su mujer, Josefina. “Vimos cómo cocinaba la gente de la comunidad colla en la Puna, el humo tóxico que inhalaban (cada comida hecha con los hornos a leña equivalía a fumar 40 cigarrillos), la gran cantidad de hollín generado y cómo debían transportar sobre sus espaldas 30 kilos diarios de leña. Entonces decidimos que había que hacer algo para ayudar”, explica Herrouët.

“Partimos de cero: de carpintería no sabíamos nada, y comenzamos a fabricar algunas piezas y en el fondo de un terreno que tenemos en casa empezamos a armar los kits”.

Andres Mansilla / 25 de junio de 2016 / Solar Inti y el colegio secundario 5164 organizaron una jornada con 16 familias para enseñar a cocinar con un artefacto a leña muy economico, avenida Solis Pizarro, Atocha 2

En esa zona lo que abunda es el sol, la leña es escasa y el gas natural inaccesible, por lo que el agrónomo empezó a imaginar un modelo de cocina que permitiera cocer los alimentos aprovechando la luz solar. Abiertos a las necesidades de los habitantes, él y su mujer fueron diseñando los distintos modelos que hoy ayudan a más de 3000 familias. “Partimos de cero: de carpintería no sabíamos nada, y comenzamos a fabricar algunas piezas y en el fondo de un terreno que tenemos en casa empezamos a armar los kits, que llevamos a la Puna y con las primeras diez familias hicimos el proyecto piloto”, rememora.

Herrouët se contactó con un viejo profesor de Física para optimizar la fabricación y empezó a planificar cómo financiar la construcción de esos hornos solares para la comunidad colla en Salinas Grandes,  en Jujuy. En vez de proporcionarles las cocinas, proveyó materiales y organizó talleres en los que se les enseñó a los indígenas a armarlas con aluminio, vidrio y madera. “Nuestra idea fue que cada persona pudiera ella misma construir su cocina, no dársela ya armada”, aclara. Luego se acercaran otras 80 familias con las mismas necesidades: así nació Solar Inti, que en ocho años ha fabricado miles de cocinas ecológicas en Salta y Jujuy.

“Nuestra idea fue que cada persona pudiera ella misma construir su cocina, no dársela ya armada”.

Andres Mansilla“Tratamos siempre de interactuar con referentes de las comunidades en las que damos los talleres: por ejemplo, cuando ayudamos a alguna de las comunidades wichi en Salta,  trabajamos con un cura que está allí permanentemente y la confianza mutua nos facilita la realización de los talleres y una buena comunicación con los pueblos originarios”, explica.

Así, se plantearon un esquema de encuentros que consisten, básicamente, en una primera jornada en la que se fabrica la cocina y, al día siguiente, se pone a prueba el funcionamiento del artefacto. “El segundo día es como la garantía de que lo que armamos está funcionando bien”, sostiene.

Este modelo de acción engendró un movimiento comunitario, con gente que se reencuentra  luego de haber atravesado ciertos conflictos, y que mejoran y estrechan sus vínculos dado que, luego de cocinar, los alimentos son llevados a una mesa común en la que todos comparten sus cocciones. “La esencia misma de Solar Inti es la capacidad de generar esos encuentros entre las personas”, define este emprendedor solidario que vive en la ciudad de Salta, y que desde allí irradia su labor hacia pueblos y parajes de esa provincia y de Jujuy, aunque a menudo recibe pedidos de dictar talleres desde lugares como Catamarca o Neuquén. “El 90 por ciento de nuestro trabajo está destinado a las comunidades originarias porque están olvidadas y aisladas”, dice.

Solar Inti ha desarrollado tres modelos de cocina: por un lado, las solares, de distintos tamaños, que permiten almacenar la energía del sol y convertirla en calor; las cocinas de alto rendimiento,  que se alimentan con ramas y residuos de leña provenientes de la poda de los árboles; y las cocinas térmicas (con un funcionamiento similar al del termo del mate) que permiten un ahorro energético: una garrafa de gas que tiene un rendimiento de un mes dura hasta cuatro meses.

Es un proyecto que apunta al aprovechamiento de la energía renovable: en las zonas donde se usan estas cocinas se redujo el consumo de leña en un 80 por ciento y disminuyeron las enfermedades pulmonares asociadas a la inhalación de humo proveniente de la quema de madera.

“Es importante que la gente tenga algo de responsabilidad, que no sea un regalo, y también que nos garanticemos que estamos ayudando allí donde hay una necesidad real”.

Andres Mansilla / 25 de junio de 2016 / Solar Inti y el colegio secundario 5164 organizaron una jornada con 16 familias para enseñar a cocinar con un artefacto a leña muy economico, avenida Solis Pizarro, Atocha 2

Solar Inti tiene distintos aportantes: una fracción del costo de los materiales para construir el horno lo aportan las propias familias beneficiadas. “Es importante que la gente tenga algo de responsabilidad, que no sea un regalo, y también que nos garanticemos que estamos ayudando allí donde hay una necesidad real”, explica Herrouët. Reciben ayuda de los municipios donde ofrecen sus talleres. Y también apoyo monetario de instituciones públicas que cofinancian las actividades. Además, dispone de padrinos, que con su dinero solventan parte de los emprendimientos de la ONG.

Además de los talleres, ofrece training para el mantenimiento de los hornos y el desarrollo de microemprendimientos gastronómicos. Si bien trabaja en tándem con su mujer,  Herrouët señala que de las propias comunidades surgen personas que los ayudan con las tareas anexas, como la distribución de los materiales, armar los listados de las familias participantes, o la recaudación de aportes.

El alma mater de Solar Inti estima que hay más de 200 personas involucradas en este proyecto solidario. “Desde hace ocho años que no paramos. Y no podemos hacerlo porque sentimos que la necesidad es muy grande y si no lo hacemos nosotros no hay otra entidad que pueda cumplir con este compromiso que asumimos”, concluye Herrouët, que dejó una vida acomodada en Francia para ponerse al servicio del prójimo.