Catalina Hornos, directora y psicopedagoga

“Damos herramientas para mejorar la calidad de vida”

La ong que preside la psicopedagoga ofrece capacitaciones en maternidad y oficios para mujeres y habitantes de parajes rurales. En sus diez centros, en Santiago del Estero y Chaco, unas 1700 personas son beneficiarias.

Haciendo camino es el nombre de una asociación civil que se propone abrir senderos para afrontar problemáticas sociales como la desnutrición infantil. Surgió en 2006, al calor de una iniciativa de buena voluntad: mientras se formaba como psicopedagoga, su hoy directora, Catalina Hornos, se instaló como voluntaria en una escuela albergue en la localidad de Añatuya, en Santiago del Estero.

Allí, el panorama social era de extrema gravedad: desocupación, carencias alimentarias, falta de atención médica para los niños enfermos, déficit de vestimenta y calzado. Hornos asistió además a la amenaza de cierre del Hogar Santa Catalina. Buscó padrinos en Buenos Aires, y sumó a amigos y conocidos con los que una vez por mes viajaba hacia la zona para llevar financiamiento al hogar y jugar con los pequeños.

Finalmente, se instaló en Añatuya y comenzó a darle forma al espacio que en la actualidad es el Centro de Prevención de la Desnutrición Infantil y Promoción Humana. En articulación con la Fundación CONIN -presidida por el doctor Abel Albino- se implementó una metodología para abordar integralmente la problemática social que da origen a la desnutrición.

Santiago Calderon
(Santiago Calderon)
La ong surgió en 2006, en Añatuya

“Tenemos el programa Nutrición, donde se hace un control nutricional y de estimulación a los niños de 0 a 5 años, y al mismo tiempo se ofrecen charlas de educación para las mamás y talleres de oficios y manualidades. Apunta a prevenir la desnutrición o tratar los bajos peso y talla”, explica Ivana Carbonari, coordinadora a cargo de la Región Añatuya. En muchos casos, se trata de enseñarles a las jóvenes madres a preparar correctamente una mamadera o a tratar de combinar alimentos que contengan las proteínas que el pequeño necesita para recuperar peso.

Haciendo camino tiene además en funcionamiento Oficio, un programa en el cual se les enseña a las mujeres actividades que permitan generar algún tipo de ingreso: costura, tejido, carpintería, cocina y peluquería. “Las ayudamos a canalizar lo que producen, para que obtengan una ganancia, lo cual genera un incremento de la autoestima”, sostiene Carbonari.

Santiago Calderon
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Promueven programas de nutrición

Al igual que con las madres, la capacitación en oficios se extienden en algunos parajes rurales. “Si pueden hacer un peluche y venderlo, con ese dinero pueden comprar carne para alimentarse y mejorar así su calidad de vida”, postula la coordinadora.

Otro de los programas vigentes es Embarazadas: apunta a acompañar a adolescentes y jóvenes que están por ser madres, a las que se les ofrece charlas sobre maternidad más un oficio para su subsistencia. “No podemos resolver la pobreza estructural, pero le damos herramientas a las mamás y a las familias, para que tengan una vida más digna”.

“No podemos resolver la pobreza estructural, pero le damos herramientas a las mamás y a las familias, para que tengan una vida más digna”.

Tiempo para el otro

Al primer centro, en Añatuya, se sumaron nueve más en una década, entre Santiago del Estero y Chaco. Entre ellos, están los centros de Taco Pozo, Monte Quemado, Santiago, Suncho Corral, Herrera y Colonia Dora. Sus beneficiarios directos son alrededor de 1700 personas.

En cada uno hay una nutricionista, una estimuladora temprana, una maestra jardinera, una psicóloga y una trabajadora social, más las profesoras de oficios y una obstetra abocada a programa para embarazadas.

Santiago Calderon
2015-10-22 Institucionales (Santiago Caderon)
“Tenemos que ver qué le pasa al otro” (Foto: Santiago Caderon)

Asimismo, en Añatuya hay dos hogares (El Refugio y Santa Catalina) para niños judicializados. También se dictan talleres de alfabetización para adultos, y la ong viaja a todo el país cuatro veces al año con médicos de distintas especialidades para atender a las familias locales.

“Siempre tenemos que tener tiempo para ver qué le pasa al otro, tratar de detectar si no es feliz y ayudarlo”, sostuvo Hornos. Todo el equipo de Haciendo camino ha hecho de esa consigna solidaria un credo, un modo de vida.