Silvia Piceda, fundadora de Adultos por los Derechos de la Infancia

“Tenemos la obligación de cuidar a todos los niños”

Una mujer que sufrió, se levantó por amor a su hija y lucha por los derechos de los niños. A través de una fundación busca prevenir el abuso sexual infantil y condenar a los abusadores.

“Soy una sobreviviente de abuso sexual en mi infancia, lo dije en mi familia en su momento y no hicieron nada, por lo que cargué con el abuso y la certeza de que ningún adulto iba a protegerme”. Pensó que el hecho había quedado en el pasado, como un evento más de su infancia, pero en 2009 se enteró que el padre de su hija -de quien se encontraba separada desde hacia años- estaba siendo denunciado por abuso sexual. Allí encontró Silvia el origen de su lucha por la protección de los niños.

 

Silvia conoció a “D.S.” en el ámbito de la militancia política y social: “Yo lo respetaba muchísimo porque había sido preso político durante la dictadura, sus valores para mí eran centrales y eso operó durante toda la relación”, afirmó la mujer quien aseguró que “al año de Jazmín (NdR: la hija entre ambos), comenzó a mostrar que era un maltratador”.

Al enterarse, dice: “Se me paró la vida acá”. Pero inmediatamente activó su moviemiento en dar su primer paso en la búsqueda de otras madres que hayan pasado por una situación similar, estudiar el tema y buscar ayudar psicológica.

“Yo al principio quería que la Justicia me demostrara que mi hija no había sido abusada por su progenitor. Desde bebé que tenía síntomas, había dejado de ir a dormir a la casa de su padre y hasta ella había cortado las visitas por la crisis de pánico que tenía”.

Cuando la niña cumplió seis años, se separaron pero él se construyó una vivienda precaria en la otra parte del predio en la zona rural de Abasto, en La Plata. En junio de 2009, Jazmín comienza con terribles crisis de pánico, recordó.

Silvia había vivido en carne propia el abuso sexual entre los 9 y 11 años por personas allegadas a su entorno familiar. Ya adulta, la historia se repitió con ribetes más trágicos aún pues la hija de una pareja anterior del progenitor acusado le confesó que “D.S. la había abusado cuando tenía 11 años” y que “el abuelo de Jazmín” hizo lo mismo con “tres nietas, es decir, tres primas hermanas de mi hija. Una casa donde reinaba el terror”, resumió Silvia.

La concepción social del abuso infantil

Por la experiencia vivida, Silvia y Sebastián Cuattromo fundaron en 2012 la ONG Adultos por los Derechos de la Infancia y Víctima de Abuso. Justamante Sebastián dice que la sociedad sostiene una retórica hipócrita: ´los niños son la prioridad´. No es así. Los niños son los más débiles y vulnerables, sus derechos y el crimen que es el abuso sexual está en un lugar de irrelevancia institucional. Y no va a cambiar sino se genera la masa crítica para generar el cambio de conductas de las instituciones”.

Por su parte, Silvia, afirmó que los adultos “niegan el abuso sexual infantil, como se hizo con el maltrato hacia las mujeres hasta que aparece una mujer quemada. Tiene que aparecer una cosa muy grosera para que veas el sufrimiento y tomar conciencia”.  Y agregó que: “La infancia ocupa un lugar secundario para los adultos. Es una sociedad patriarcal, machista y adultocéntrica que lleva a que invisibilicemos a los niños en la lucha por sus derechos”.

Rol del Poder Judicial

Pese a mencionar que no es un problema de falta de legislación o vacío legal para condenar a los abusadores, la médica hepatóloga especialista en tratamientos de alcóholicos explicó que “los jueces de familia, en su mayoría, no cuidan a los chicos. Su primer objetivo es demostrar la mentira de las denuncias de abuso. Nos pasó con los casos de Romina y ahora de mi hija”.

 

En su caso, por ejemplo, el Juzgado la citó trece veces y al acusado de abuso ninguna. Ella critica que “no lo tratan como acusado, ni como sospechoso de un delito frecuente en el seno familiar sino que buscan confirmar que no existe el abuso, demostrar que son falsas las denuncias de las madres y que buscan revancha contra el padre o la no vinculación del hijo con él”. Por eso, vuelve a mencionar a la “psicosis colectiva” de los padres que en lugar de pensar “que hay un abusador, lo negamos para quedarnos tranquilos”.

En diciembre de 2010, se archivó la causa que investigaba el abuso del progenitor de Jazmín en la justicia de La Plata. Por eso, el 30 de ese mes, Silvia decidió cambiar de domicilio con su hija para dilatar los tiempos procesales y evitar la revinculación “forzada” ordenada por el juez. En tanto, realizaron otra denuncia en la Ciudad de Buenos Aires, lugar en el cual residen tras escaparse del presunto abusador, que hasta ahora no tuvo condena judicial.

-¿Por qué el Juzgado busca revincular a la hija con el progenitor? 

-Utilizan la ley negando la existencia del abuso, dicen que son denuncias falsas y hasta esgrimen la convención de los derechos del niño para revincularlo con el padre. Se archiva la denuncia penal y llega la orden de revinculación del Juzgado de Familia. El juez tiene la obligación de cuidar a los niños porque no hay un delito que prescriba para su protección. Se desentendió del abuso y dijo que no hay pruebas suficientes y se archivó la causa por falta de mérito. El archivo fue algo bueno ya que nunca fue sobreseído en un juicio. Sus contactos políticos no le alcanzaron para el sobreseimiento. La sentencia dice que no hubo abuso, y que para reinstaurar el vínculo la niña puede estar en la casa de la abuela paterna, donde ya hubo casos de abusos sexuales.

-¿Por qué se habla de revinculación forzada?

-Por ejemplo, en los Estados Unidos, las mamás van a la cárcel por este motivo. Acá estuve jugando a la escondida y pude evitar la revinculación biológica de mi hija con el padre. Termina siendo castigado el que denunció. El hijo termina siendo entregado al abusador y la madre presa. Acá vamos hacia eso sino paramos esta movida.

¿Cómo convertiste el dolor en lucha?

-Me parece que tiene que ver con la base de creer que nada es individual. Tener conciencia que somos animales sociales, y que las cosas se resuelven a nivel colectivo. Si pensas que los problemas intrafamiliares son solo tuyos, te quedas ahí. Tomando conciencia que soy adulto, y no soy más víctima, tengo la obligación de cuidar a todos los niños. No sólo el lazo biológico, tenemos la obligación de que hoy los niños la pasen un poco mejor.

ONG Adultxs por los Derechos de la Infancia

Fue en 2012 cuando Silvia se juntó con un joven que había logrado condenar a su abusador tras 20 años de lucha. Con Sebastián Cuattromo, quien sufrió abuso de un docente religioso del colegio Marianista de Caballito, se pusieron dos objetivos: lograr la visibilización pública y formar un grupo de pares que se reúne todos los sábados.

La ONG difunde un dato de la comunidad europea sobre los abusos sexuales infantiles. Dicen que hay “un vacío social, no legal”  y que “hay que cambiar la mentalidad de la sociedad argentina” con respecto a este tema. En Europa, 1 de cada 5 chicos fueron abusados, el 70  por ciento ocurrió en los ámbitos de confianza del chico, y el 50 fue incestuoso.

Silvia y Sebastián, ambos presentes en la entrevista, coinciden en que “tenemos la responsabilidad de dar la lucha colectiva contra el crimen del abuso sexual infantil” por eso comparten sus “testimonios de dolor, lucha y esperanza. Las luchas no son en vano”, dicen a coro. Quienes se quieran contactar con el grupo puede escribirles a adultxsporlainfancia@gmail.com o contactarse a través de Facebook: “Adultxs por los derechos de la infancia”.