Corrientes: un juez de paz dictó un fallo de “fácil lectura”

Un juez de la localidad de Berón de Astrada dictó una sentencia con lenguaje sencillo, en el marco de la homologación de un acuerdo alimentario entre los padres de un chico. En un anexo del fallo, les explicó la decisión que tomó.

En septiembre de 2015, al impugnar una decisión tomada por jueces de un tribunal inferior, Hilda Kogan, una de las integrantes de la Suprema Corte de Buenos Aires, se quejó: “No puedo dejar de señalar que, conforme se verá, el fallo tiene una confusa redacción que, por momentos, torna difícil la comprensión de los argumentos que le dan sustento y exige reiteradas lecturas para lograr su entendimiento”.

Una jueza del máximo tribunal bonaerense se quejaba de cómo redactan los fallos sus colegas y dejaba entrever otro problema en relación al acceso a la Justicia: la intrincada y, por momentos, muy compleja redacción de las sentencias. Algunos jueces se hicieron cargo de esta situación e implementaron algunos cambios. Es el caso de José Osvaldo Ledesma, titular del Juzgado de Paz de Berón de Astrada, en la provincia de Corrientes.

Este magistrado, en cada uno de sus fallos, redacta un anexo donde explica la decisión que tomó en términos sencillos, evitando palabras que puedan resultar comunes para cualquier integrante del mundo del Derecho, pero complejas para los ciudadanos ajenos a ese ámbito.

La justicia, un servicio público

En el artículo 72 de las 100 Reglas de Brasilia sobre Acceso a Justicia de las Personas en las Condiciones de Vulnerabilidad se establece que existe la obligación de “adaptar el lenguaje utilizado a las condiciones de la persona en condición de vulnerabilidad, tales como la edad, el grado de madurez, el nivel educativo, la capacidad intelectiva, el grado de discapacidad o las condiciones socioculturales”. En base a esta normativa de carácter internacional es que Ledesma tomó la iniciativa.

El juez Ledesma considera –en el mismo sentido que los especialistas en acceso a la Justicia- que las cuestiones de familia y civiles en general deben ser sencillas de comprender. Por eso en un caso sobre homologación de un acuerdo alimentario entre los padres de un niño redactó un anexo para explicar la decisión que tomó.

En su fallo, el magistrado explicó el valor de la homologación: “Eso significa darle más fuerza al acuerdo al que llegaron ambas partes para el bienestar de su hijo”.

El texto remarca que el cumplimiento de ese acuerdo “es obligatorio desde que firman; no tienen que esperar a que salga la sentencia de homologación para empezar a cumplir (en este caso, el padre para empezar a pasar a la madre los alimentos de niño)”.

“La homologación es un trámite necesario porque en ella, el juez controla que las palabras del acuerdo estén dentro de lo legal, y junto al asesor de menores –funcionario público que protege los derechos de los niños-, verifican que el acuerdo no perjudique los intereses del menor. Además, si una de las partes no cumple de buena gana con su palabra, la otra puede ejecutar ese convenio (es decir, reclamar en juicio para que cumpla forzadamente) y para eso es necesario que primero esté homologado”, precisó Ledesma.

El juez manifestó la necesidad de que la lectura de un fallo sea simple y accesible, ya que “la Justicia debe ser entendida como un servicio público que debe estar al alcance de los verdaderos destinatarios que son los ciudadanos”.

El magistrado también toma de referencia la experiencia de los miembros de algunos tribunales cordobeses, que también redactan sus sentencias con un lenguaje accesible. Desde estos órganos judiciales consideraban, antes de iniciar esta práctica, que las expresiones que se usan normalmente en la Justicia penal son “ininteligibles” para los ciudadanos comunes.