Continuidad de una declaración que todavía no termina

Al igual que las dos audiencias pasadas del juicio por el encubrimiento del atentado a laAMIA, continuó declarando uno de los testigos de mayor trascendencia, el abogado Claudio Lifschitz.

Tras su paso por el Juzgado que tuvo a su cargo la investigación del atentado a la AMIA,
donde trabajó como prosecretario, Lifschitz fue quien hizo públicas las irregularidades cometidas en la causa y es en ese sentido que fue citado por el Tribunal Oral Federal 2.
En una audiencia que duró todo el día, Lifschitz profundizó su denuncia contra el exjuez Juan José Galeano, los entonces secretarios y personal de la vieja Secretaría de Inteligencia del Estado, y respondió preguntas de los abogados defensores, a quienes les tocaba interrogar.
En este sentido, los letrados intentaron desacreditarlo con consultas acerca de sus vínculos con el exagente de Inteligencia y dueño de prostíbulos, Raúl Martins y las razones por las cuales viajó a Nueva York tras renunciar al Juzgado.
Las respuestas de Lifschitz, sin embargo, fueron concretas: “Fui abogado de Martins y lo denuncié después por un pedido de cambiar mi denuncia sobre el caso AMIA, algo que le había llegado a través de Stiuso, quien quería atentar contra mi”.
Por otra parte, el testigo volvió a relatar sus vivencias en el exterior y el temor por su vida y la de su familia. “Me tuve que ir del país para escribir el informe donde denuncié lo que pasó con la causa y que nadie después quiso recibir”, lamentó haciendo referencia a la negativa del entonces diputado Melchor Cruchaga a recibir el texto. “Nadie se animaba a ir contra Galeano. La AMIA y la DAIA lo apoyaban incluso después de que saqué el libro”, expresó el exprosecretario.
También debió aclarar, a pedido de las defensas, sobre reuniones que mantuvo con Cristina Fernández, quien ya declaró en este juicio en apoyo a la denuncia de Lifschitz. Dijo que nunca se reunió con ella por el tema AMIA y aclaró: “Lo hice, y también con legisladores cercanos a Elisa Carrió y a la UCR, mucho después cuando me desempeñé como asesor técnico del diputado Franco Caviglia en temas de lavado de dinero”.
Por último, Lifschitz denunció, como lo hizo la semana pasada, que la Secretaría de Inteligencia tenía ya intervenidos teléfonos de iraníes previo al atentado y que ocultaron esa información al juzgado. “La intención era no investigar porque habían tenido información sobre el atentado antes de que ocurriera. Por eso introducían pistas intencionalmente falsas como la de los policías y la carapintada”, recordó.
Al finalizar la audiencia no todas las defensas llegaron a interrogar al testigo, razón por la que el lunes se volverá a presentar en la sala AMIA de los Tribunales Federales.