En una secundaria de Coronel Pringles se organizaron en forma cooperativa para fabricar productos de bajo costo con materiales reciclados. La apuesta es generar una estrategia pedagógica que ayude a sus alumnos a que no dejen sus estudios inconclusos y se inserten en el mercado laboral.



En una secundaria de Coronel Pringles se organizaron en forma cooperativa para fabricar productos de bajo costo con materiales reciclados. La apuesta es generar una estrategia pedagógica que ayude a sus alumnos a que no dejen sus estudios inconclusos y se inserten en el mercado laboral.

El cooperativismo es una alternativa de acción colectiva que puede aportar soluciones y generar un cambio que haga la diferencia. Lo entienden así los alumnos y docentes de la secundaria 5 de Coronel Pringles, en la provincia de Buenos Aires, quienes formaron una cooperativa escolar en la que fabrican distintos productos como cambiadores de bebé, cartucheras, porta anteojos, bolsos y colchones sanitarios para felinos. El emprendimiento es una estrategia de vinculación con los jóvenes: “mejora mucho la relación pedagógica entre los chicos y los docentes”, destacan sus docentes.

IMG_20170901_163721Foto: Escuela Secundaria 5

Junto a la decisión de que los alumnos tengan una primera experiencia laboral antes de culminar sus estudios está la realidad de que muchos de ellos no cuentan con recursos materiales suficientes como para eludir el fantasma de la deserción.

La cooperativa funciona desde 2016 y tiene su sede en la escuela primaria 30. Surge, según cuenta la directora de la secundaria, Lumila Del Río, como necesidad “de enmarcar dos productos que venimos realizando, buscando darles salida al mercado”.

La escuela ofrece formación con orientación en Administración y Economía. Desde esa perspectiva, la comunidad trabaja con proyectos productivos que elabora en relación con los estudios de mercado, análisis de costos y beneficios.

“Trabajamos con productos cuyos costos de elaboración sean bajos, generalmente, materiales descartables que reciclamos”.

Esta modalidad, más allá de la creación de la cooperativa que es reciente, ya tenía un antecedente: desde 2013, los alumnos fabricaban bolsos con botellas de plástico. Además de producir artículos de consumo, la cooperativa -que está integrada por 30 alumnos- se ocupa de proyectos socio-comunitarios: están abocados a difundir un proyecto de información a la sociedad sobre el uso de las redes sociales, denominado No te enganches con las redes, y otro destinado a difundir el rol de la mujer en la sociedad pringlense.

Enseñar a producir

IMG_20170915_091037Actualmente, están abocados a dos líneas productivas: por un lado, fabrican el denominado “Eco-Cat”, un colchón sanitario para gatos. Para ello, utilizan desechos de varias carpinterías de la zona, con lo que logran generar un producto completamente biodegradable. Además, las bolsas en las que se envasa el relleno sanitario son también biodegradables.

“Eco-Cat” surgió dos años atrás, cuando un grupo de alumnos de 4º y 5º año lo presentó en la Feria de Ciencias, y obtuvo una buena recepción como alternativa a las tradicionales ‘piedritas’ sanitarias que se comercializan en veterinarias y supermercados. En la producción, intervienen los desperdicios de las carpinterías -aserrín-, agua y almidón de maíz.

“Es más liviano que las piedras, más biodegradable y además tiene el plus de que libera un agradable olor a madera”, dice Del Río, avalando las bondades del artículo que los alumnos fabrican.

La otra línea productiva es el “Eco-Plast“, que consiste en el reciclado de bolsas y envases de plástico, como sachets de leche. Con este material hacen cambiadores de bebé, cartucheras, porta cosméticos, baberos y bolsos. “Por un proceso de termofusión, las bolsas se funden, se obtiene una tela, y una vez que contamos con ésta, se diseña, se corta y se cose el producto que se quiere realizar”, explica Del Río.

Los alumnos que son socios de la cooperativa -la participación es voluntaria – tienen su turno escolar durante la tarde, pero los lunes y los viernes trabajan en una materia que se denomina Proyectos organizacionales dentro de la cooperativa, desarrollando estos dos productos. Los cooperativistas, que se encuentran cursando los años cuarto, quinto y sexto, pueden permanecer dentro de la organización un año más una vez que egresados, según lo fijaron en su estatuto.

Para Del Río, el cooperativismo es una forma de vida que en el plano de la educación, “les brinda a los alumnos una oportunidad de contar con más herramientas en cuanto a la inserción laboral una vez que concluyen sus estudios, ayudarlos a que sepan cómo armar una cooperativa de trabajo, ya que muchos no pueden seguir con estudios superiores o terciarios por razones netamente económicas”.