Antonio Anzalaz, fundador y director de Fundanoa

“La mejor recompensa es ayudar a alguien a recuperar la visión”

La fundación lleva atención oftalmológica a los sectores más relegados de La Rioja y de provincias vecinas. Sólo durante 2017 atendieron a más de 25 mil personas, entregaron más de 3000 anteojos y realizaron más de 300 cirugías.


La fundación lleva atención oftalmológica a los sectores más relegados de La Rioja y de provincias vecinas. Sólo durante 2017 atendieron a más de 25 mil personas, entregaron más de 3000 anteojos y realizaron más de 300 cirugías.

La medicina, puesta al servicio de quienes no pueden acceder a ella, tiene el plus de las buenas causas que encarnan un ejemplo de solidaridad con el prójimo. Como el del médico oftalmólogo Antonio Anzalaz, que fundó y dirige Fundanoa, una iniciativa que busca brincar atención oftalmológica a personas de bajos recursos de La Rioja y algunas provincias linderas.

“La Rioja es una de las más pobres de la Argentina, y la realidad la tenía en el consultorio: de cada diez pacientes, había uno que estaba ciego por cataratas, que no tenía obra social, ni recursos económicos, y teníamos que hacer frente a esta otra realidad, esta situación social, que te das vuelta y atrás no tenés a nadie que le solucione el problema”,  reflexiona el  oftalmólogo.

El abordaje de la institución médica es integral: además de llevar a cabo los diagnósticos, brindan soluciones específicas para cada problemática. La atención se lleva a cabo en hospitales zonales donde establecen consultorios oftalmológicos ambulantes.

FundanoaFoto: Fundanoa

Fundanoa nació el 2 de abril de 2005 –aunque Anzalaz venía haciendo tareas comunitarias desde una década antes- y ya como una organización establecida comenzó a conseguir el aval financiero de instituciones nacionales y extranjeras, organismos del Estado y empresas para poder llevar adelante su labor solidaria y comunitaria. En la actualidad, hacen dos operativos sanitarios por semana, en el interior de la provincia y también en zonas aledañas.

“Visitamos zonas del interior, donde hay escasez de especialistas y la  gente tiene problemas no solamente de índole económica, sino también geográficos –explica-. Las distancias son muy grandes, y en la zona donde viven no hay oftalmólogos. Los que hay, están establecidos de forma permanente en La Rioja capital, Chilecito, Chamical y Aimogasta, en el resto de las localidades no hay. La gente pobre no viaja, y no se hace atender. Y entonces nos damos con realidades como que hay gente que no puede leer porque no tiene un simple anteojo”, describe.

Una atención integral

La oftalmología cuenta hoy con una vasta tecnología portátil, con alta eficiencia en cuestiones de diagnóstico, por lo que en un 80 por ciento de los casos se diagnostica en el momento, y Fundanoa resuelve la provisión de gotas o de anteojos graduados -hacen que el paciente seleccione a su gusto el armazón- y se lo envían a su domicilio en sólo 15 días.

De ser necesario una intervención quirúrgica, como es en el caso de la afección de cataratas, la fundación se encarga de que las personas sin recursos no se queden sin atención: gestionan su traslado a la capital riojana, y también se ocupan del albergue. El gobierno provincial cuenta con un hospedaje, en donde se ubican a los pacientes que no tienen donde instalarse durante los dos días que suele exigir un procedimiento quirúrgico y su posterior seguimiento.

“Seleccionamos bien cada uno de los casos, y cuando se trata de un paciente de muy bajos recursos, y que carece de obra social, nos ocupamos de cubrir los gastos a través del financiamiento que tenemos de particulares  e instituciones del gobierno”, grafica el director.

El modo en que se difunde en qué lugar y cuándo se realizarán los operativos de atención oftalmológica son dos: a través de la página de la fundación en una red social, y mediante los delegados de cada región-agentes sanitarios o enfermeros- que se ocupan de la logística cuando Anzalaz y su equipo se disponen a visitar un determinado paraje, reclutando a los pacientes en la localidad.

De acuerdo al flujo de pacientes, es el número de médicos que viajan para cubrir la demanda. En cada operativo, el número de atenciones es siempre superior a los cien pacientes.

Los inicios en un garage

Fundanoa3Foto: Fundanoa

La Fundación la integran un directorio de doce personas, cinco médicos residentes y cuatro administrativos. Cuenta además con una residencia oftalmológica, producto de la asociación con la Universidad Barceló y el Ministerio de Salud. Los inicios, sin embargo, fueron modestos: Antonio y dos voluntarios empezaron en un sencillo garaje, luego de haber visto las necesidades sanitarias insatisfechas de los pobladores de una pequeña localidad del norte de Santiago del Estero, llamada San José del Boquerón.

En 2017 Fundanoa atendió a más de 25 mil personas, sumando los distintos operativos que hacen al interior de la provincia como los casos atendidos en su casa central. Entregaron más de 3000 anteojos y realizaron más de 300 cirugías durante el último año.

Anzalaz detecta una condición de mutua necesidad entre la pobreza y la ceguera. Asegura que “en el nordeste argentino, como en el resto de Latinoamérica, la causa principal de ceguera es la catarata, que se resuelve con una intervención sencilla. Pero cuando la persona es pobre, no viaja, no se lo diagnostica ni se opera, y finalmente cuando llegamos a él tiene cataratas total en los dos ojos”.

Fundanoa2Foto: Fundanoa

Por lo tanto, decidieron crear en 2016 montar la Red Sanitaria Visual, un sistema que consiste en capacitar  a agentes sanitarios y enfermeros, para que ayuden a la detección de los pacientes con baja visión y ceguera. Son formados y se les entregan las herramientas para que puedan efectuar los controles oftalmológicos. La Red brinda su servicio los 365 días del año, las 24 horas.

Así, trabajadores de la salud se contactan con Fundanoa: envían imágenes y videos de pacientes con problemas en los ojos. En la Fundación, los médicos analizan el caso y determinan el procedimiento a seguir. “Con este programa hemos suprimido los traslados innecesarios, lo cual redunda en un ahorro de tiempo y gastos operativos.” Desde esa acción solidaria, la fundación ha resuelto casos de astigmatismo, miopía, hipermetropía y presbicia. Al mismo tiempo, se han hecho intervenciones  de cataratas, pterigion, estrabismo y glaucoma.

“Sin humanismo médico la medicina no merece ser ejercida, dijo ya René Favaloro, y esto es algo que he tratado de grabar a fuego en mi conciencia, y la recompensa que se recibe es que no hay una alegría más grande que ver la cara de alguien que ha perdido la visión y pudo recuperarla”, concluye este hombre que hizo del humanismo un credo y un hacer cotidiano.