Ralf Niedenthal, fundador de THM

“La música tiene un potencial transformador”

La ONG ayuda e incluye desde la música: hacen zapadas, miniconciertos, talleres de construcción de instrumentos y salidas musicales. También videos que son difundidos en redes y en medios.

“La música llena el infinito entre dos almas”, escribió el premio Nobel de Literatura Rabindranath Tagore, y acaso de eso se trate lo que hacen los voluntarios de Todos hacemos música: unir y superar las distancias entre las personas, al brindarles la experiencia de hacer música a personas con discapacidad.

Todos hacemos música surgió en el año 2008, y su creador es Ralf Niedenthal, un licenciado en Musicoterapia que trabaja en un centro que ayuda a chicos y chicas con discapacidad.

“Trabajo en un centro que se llama Camino, y a fin de ese 2008 comencé a hacer conciertos, mostrando lo que los chicos hacían, desde el canto, el baile. Lo empecé a hacer bajo el nombre Todos hacemos música, inicialmente como un mero proyecto”, cuenta.

Luego, en 2011,  Ralf vio unos videos clips de la agrupación Playing for Change, un emprendimiento musical multimedia y también una fundación, creados con el objetivo de reunir, grabar y filmar músicos de diferentes culturas. Allí encontró inspiración, y decidió empezar a filmar a los chicos, jóvenes y adultos con discapacidad, mostrando su potencial en áreas como el canto, el baile y la ejecución de instrumentos musicales.

Estos videos comenzaron a tener vida propia mediante la difusión en redes sociales, y se sumaron a ellos artistas como Javier Calamaro, Eruca Sativa, Rata Blanca, Los Tipitos, Daniela Herrero y  Tonolec, entre otros. Una vez que los videos tuvieron repercusión,  Niedenthal  ideó la puesta en marcha de actividades musicales complementarias, absolutamente gratuitas, para que todo el mundo, con y sin discapacidad, tenga acceso a la música.

“Buscamos concientizar, mostrar que chicos con discapacidad pueden hacer música, y por ende pueden hacer muchas otras cosas más”, expresa Ralf.

Música con todos

Los videos, que se encuentran subidos a la plataforma Youtube, son “Lo qué sé hacer”, “Un mundo mejor”, “Ayudar” y “Cantamos juntos”. Algunos de ellos cuentan con los saludos especiales de artistas como Joan Manuel Serrat, Ismael Serrano, Patricia Sosa, Abel Pintos y Lali Espósito.

En pos de la concientización del valor de la inclusión, es que llevan adelante cuatro actividades musicales: las zapadas (encuentros en parques y plazas). Miniconciertos acústicos en bares, también gratuitos, en lugares con características inclusivas (participaron artistas como Diego Frenkel o Fena Della Maggiora, entre otros). Desarrollan además talleres de construcción de instrumentos, con materiales reciclables; y por último hacen salidas musicales a eventos organizados por entidades públicas y privadas.

La actividad central es la filmación de los videos, en la que los jóvenes participan tocando un instrumento o cantando, y en los que son acompañados por artistas destacados de la escena nacional.

Los chicos se forman musicalmente en el centro de musicoterapia Camino, donde Ralf es docente. “Es una mezcla de gente conocida y desconocida, que se va sumando: así es como en algunas zapadas, primero éramos 20 personas y ahora, en la última, fuimos más de 200”, dice, orgulloso, el  creador de esta ONG.

Lo que viene

Próximamente estarán brindando una zapada musical en un merendero en San Fernando, y también van a estar a fines de agosto en la Plaza de Mayo, conjuntamente con Red Solidaria, haciendo música para las personas que se encuentran en situación de calle.

“Estamos haciendo un video nacional, donde seleccionamos a una persona con discapacidad por provincia, que toca una parte de la canción ‘Mira hacia tu alrededor’. Y estamos haciendo un documental, ‘Historias musicales’, donde filmamos el potencial transformador de la música, y cómo influye en las familias de una persona con discapacidad”, explica.

Además, donan instrumentos a lugares e instituciones  donde no cuentan con recursos económicos para comprarlos, y brindan dos capacitaciones gratuitas: una,  sobre adaptaciones musicales para personas con discapacidad, para mostrar “cómo la música, adaptada, puede permitir que las personas con discapacidad puedan expresarse con mayor felicidad”.

La otra capacitación consiste en  informar qué es Todos hacemos música y qué actividades realizan, para que ellas puedan ser replicadas en otras provincias del país. “Hemos estado ya en diez provincias, y ya está haciéndose lo mismo que hacemos en Capital en Entre Ríos, Chubut, San Juan y en Mendoza”, grafica.  Los próximos proyectos serán difundidos en Salta, San Luis, La Pampa, Jujuy y Tucumán.

Dentro de esta asociación sin fines de lucro tienen una banda formada por gente con y sin discapacidad, “Los Yabadabadú”, que suele salir de gira. En los próximos días estará tocando en Santa Fe.

“Esto es un trabajo, por supuesto pago, por lo que los chicos logran así estar integrados a la sociedad a través de la música”, puntualiza el musicólogo.

Todo a pulmón

La organización cuenta con 200 voluntarios inscriptos, de los cuales 50 están activos, y el resto va rotando. El número de chicos que participa no es fijo, pero tiene un piso de 20 personas. En un año y medio hicieron 25 zapadas musicales, de las que participaron más de 1700 personas.

Sobre el financiamiento, Ralf señala: “Todas las actividades que hacemos, las hacemos a pulmón. Son al aire libre, por lo que la plata no es lo principal. Pero para financiar los gastos  imprescindibles, como el transporte de alguien con discapacidad, o para juntar víveres para otras fundaciones, tenemos merchandising: llaveros, remeras, pines, gorras”, explica.

“La experiencia que aportamos es la de cambiarle la vida a la gente. Un chico con hidrocefalia es el guitarrista de la banda y  todos los días nos dice que le cambiamos la vida. Ahora tiene un laburo, un ingreso, por hacer música”.

A fin de año tienen un concierto en el que tocan con Daniela Herrero. “Para ellos es un gran honor actuar con ella para un público de 300 o 400 personas. Lo interesante es que no sólo influimos sobre ellos, sino que cambiamos a las familias, que se comprometen y se suman al proyecto”, concluye.