Gerónimo Cabrera, de Te doy una mano

Con 19 años, fabrica y dona prótesis de mano para chicos

Este joven junto y su familia, desde un pequeño taller, les cumplen el sueño a muchos chicos que perdieron una mano y no pueden afrontar el gasto de una prótesis.

Cuatro impresoras 3D funcionan sin descanso en el armado de piezas de plástico de colores mientras Gerónimo Cabrera hace una recorrida por las máquinas para chequear que no se hayan trabado. Si todo está bien, vuelve a sentarse a seguir ensamblando las piezas rojas y azules que en una hora formarán una mano ortopédica con diseño del hombre araña.

Ocurre en un pequeño taller en Banfield, ubicado detrás del comercio familiar de los Cabrera, una familia solidaria que les cumple sueños a muchos niños del país que por diversas razones perdieron una mano y no pueden afrontar el gasto de una prótesis.

Gerónimo tiene 19 años. Es estudiante de Administración de empresas y Comercio internacional y pasa gran parte de sus días trabajando en el taller que creó junto a su papá Guillermo, cuando ambos comenzaron a transitar el proyecto Te Doy una mano.

“Mi viejo siempre fue alguien al que le gustó ayudar. Incluso fue bombero voluntario. Él dice que le fue muy bien en la vida y que esto es una forma de devolverle algo a la gente. Por eso no cobramos nada“, dice.

Todo comenzó cuando Gerónimo le pidió a su padre que le comprara una impresora 3D para fabricar un juguete. Después de mucho insistir, Guillermo cedió y surgió la idea de usarla con fines solidarios. “Vino mi papá y me dijo que escuchó que se podían imprimir prótesis. Así que empecé a investigar, encontré modelos de diseño para hacer y me puse a trabajar en la primera mano”, dice el joven y se ríe al recordar que, como en toda primera vez, tardó más de siete horas en armar la mano cuyos dedos se partían y se movían en diferentes direcciones. “Nos dimos cuenta de algo: se puede”, explica.

Un equipo familiar

Luego se perfeccionaron, compraron impresoras nuevas y consiguieron materiales más resistentes como tanzas, tubos de pesca, bandas elásticas y fastix, lo que permite que la mano se abra y se cierre para agarrar objetos. También se dividieron las tareas: Gerónimo imprime y ensambla, su papá hace las terminaciones, su mamá abogada se ocupa de escribir toda la documentación o cartas necesarias y su hermana ayuda con los diseños de las manos que, como la mayoría de los pedidos son de chicos, piden temáticas como de Star Wars y Ben 10. “Es algo familiar. Estamos todos atrás de esto”, relata Gerónimo.

Con todo organizado, finalmente en junio de 2017 entregaron la primera mano, como todas, totalmente gratis. Fue para Olivia, una niña de 3 años de Mar del Plata. Del caso se enteró la tía de Miranda, de 5 años, a quien le falta una mano y parte del antebrazo. “Eso nos planteó un desafío: no sabíamos cómo se hacía pero le dijimos que lo íbamos a intentar. Como dice mi viejo, el ‘no’ no existe. Y la hicimos”.

Con la difusión de la entrega por televisión, los pedidos no pararon de crecer y ahora, tras menos de un año de trabajo, ya entregaron más de 70 manos en varios puntos del país. Dice Gerónimo: “Fue genial. Nunca me imaginé que iba a pasar algo así. Llovieron mensajes pidiendo manos pero también felicitándonos por lo que hacíamos”.

El modelo más pedido es el del hombre araña, que no sólo colabora con la movilidad de los chicos que perdieron un brazo sino que además los ayuda en lo social: “Nos cuentan que en el colegio, en general, son víctimas de burlas. Entonces, de alguna manera cuando se ponen el bracito de un superhéroe, les encanta a ellos y a sus compañeros. Les hace bien. Después recibimos fotos con todos los que antes molestaban mirándole el brazo y jugando”.

Una cadena solidaria

Pero el proyecto Te Doy Una Mano no se termina solo con la entrega de una prótesis a quien lo necesite. Si bien los Cabrera no piden dinero a cambio, sí ponen una condición: formar parte de la cadena solidaria. “Nosotros damos una mano y el que la recibe se compromete a realizar una acción solidaria como pueda. Así se va armando una cadena de solidaridad para que mucha gente que lo necesita reciba ayuda y se genere una gran pandemia solidaria”, explica Gerónimo.

Por ejemplo, señala Gerónimo, un trabajador del ferrocarril que recibió la prótesis fue junto a sus compañeros a donar sangre al Hospital Garrahan y otro, un peluquero, va una vez por mes a cortarle gratis el pelo a niños de un hogar. “Cada uno ayuda a su manera. Son actos que van sumando y son muy significativos para el que recibe lo que uno da”.

La idea es que Te Doy Una Mano siga creciendo y puedan llegar a más niños y adultos que necesiten manos ortopédicas y no puedan costearlas. “Estamos buscando algún padrino. Que lo divulgue y podamos hacerle manos a todo el que lo necesite”.