Condenaron a una mujer porque su mascota la delató

Una jurado estadounidense determinó que el aporte testimonial de un loro sobre un episodio de violencia era admisible como prueba, y sobre la base de ella condenó a una mujer por el homicidio de su esposo.

Marty Duram de 45 años fue asesinado de cinco balazos por su esposa tras una fuerte pelea, según determinó un tribunal. Ocurrió en Sand Lake, Michigan (Estados Unidos), en 2015.

El caso resultaba difícil de resolver ya que Glenna Duram, la esposa de Martin, defendía su inocencia aunque alegaba no recordar con claridad lo que había ocurrido aquella noche.

Sin embargo, al declarar, Glenna no tuvo en cuenta la presencia de un punto clave en la escena del crimen: el loro.

Fue así que el caso tuvo su vuelta de tuerca cuando familiares del hombre fallecido expresaron durante el juicio que el loro que la pareja tenía en su casa, repetía hasta el cansancio frases como “no dispares”.

Según contaron ante el jurado Bud, un loro gris africano, fue testigo de la pelea entre Martin y su esposa, y por eso desde la noche del crimen farfullaba lo que parece ser la fuerte discusión de la pareja, luego el grito de la víctima de “no dispares” (“Don’t shoot”) y el sonido de los balazos.

Las palabras de Bud se tornaron aún más creíbles cuando, explicaron los vecinos, el loro era famoso en el edificio por repetir los insultos que escuchaba cotidianamente en su casa.

Además, por las características de este tipo de animal, los investigadores determinaron que era altamente probable que el ave haya memorizado las palabras que oyó, por lo que se convirtió en un testigo clave.

Finalmente, tras analizar toda la evidencia presentada por el fiscal (en Estados Unidos la fiscalía cumple el rol de parte acusadora), el jurado condenó a comienzos de julio de 2017 a Glenna Duram por el homicidio en primer grado de su marido.