Grooming, el peligro virtual en las redes

Grooming

Más del 80 % de los casos de acoso de menores en la Ciudad de Buenos Aires se relaciona con esa práctica en Internet. La palabra inglesa se vincula al verbo “groom”, que alude a conductas de “acercamiento o preparación para un fin determinado”.

El delito consiste en engañar a los jóvenes que navegan horas y horas en la nube con fines de acosarlos y someterlos. Hay investigadores y fiscales que trabajan en la prevención de estos casos detectando a través de la PC imágenes pornográficas de chicos y chicas que podrían estar en peligro.

El primer caso de repercusión en la Argentina data del año 2010, cuando un joven de 26 años fue detenido en el barrio de Floresta acusado de haber seducido y violado a una chica de 14 años a través de Facebook. El abusador se había hecho pasar por un joven estudiante aficionado a la cocina internacional.

El artículo 128 del Código Penal castiga con penas de hasta 4 años a la persona que produzca, financie o comercialice material obsceno en el que participan menores de edad.

En la Ciudad, el 88 % de los delitos informáticos están relacionados con la pornografía infantil en internet. En 2015, ingresaron 3180 casos.

Entre 2013 y 2015, el Cuerpo de Investigaciones Judiciales de pornografía de menores recibió 11 mil reportes de material comprometido. El 90 % de los casos en Internet los detecta a través de la ONG NCMEC – Centro Nacional para Niños Desaparecidos y Explotados con base en Estados Unidos. El 10% restante es detectado por la familia de la víctima.

La NCMEC, por su sigla en inglés, posee convenios con las empresas globales de tecnología, entre otros organismos que colaboran, para poder detectar de inmediato la IP del país donde hay material audiovisual pornográfico que compromete a menores de edad. Se investigan las imágenes de desnudos infantiles exhibiendo sus genitales, menores involucrados en actividades sexuales explicitas, y menores en actitudes similares.

Aquí empiezan a actuar los investigadores judiciales de la fiscalía porteña que realizan un exhaustivo monitoreo en la red donde investigan diferentes perfiles de usuarios, galerías de fotos, conversaciones de chat y hasta ya identificaron varias palabras clave que usan los pedófilos. Lo vinculan a una red social, para identificar de la forma más rápida al usuario y posible acosador.

Los investigadores desarrollan su actuación según la gravedad del caso y lo dividen en cuatro categorías de prioridad: 1, 2, 3 y E, este último se deriva porque es un caso de otro país.

 1: Cuando el menor está en situación de peligro, ya sea  cuando se detecta que el niño está siendo abusado o  cuando se detecta un video en vivo.

2: Cuando el menor está al alcance del denunciado. Aquí se realiza un análisis de las imágenes detectadas donde puede presumirse que el pedófilo está en contacto cercano con el menor. Por ejemplo: cuando es parte del entorno familiar.

3: Cuando la víctima es fotografiada de forma casera o amateur, el pedófilo sube material de sus abusos a un menor y no existen datos ciertos de contacto habitual entre el menor y el abusador.

La profundización de la investigación se puede dar en dos direcciones. Por un lado, se indaga sobre la conducta digital del usuario en las redes sociales, las bases de datos públicas y también privadas. Y por otro lado, se realiza un relevamiento de campo sobre esa persona, se investiga su domicilio, los lugares habituales que frecuenta y qué actividades realiza.

Cuando el fiscal especializado en este tipo de temáticos ya considera que tiene las pruebas suficientes pide el allanamiento de todos los domicilios involucrados y eventualmente la detención de los imputados. Así como también se solicita al juez la protección de los menores.

 

Dato Útil:

Línea 137


Dato Útil:

Fiscalía de la Ciudad: 0800 33 (FISCAL) 347225 o denuncias@fiscalias.gob.ar