Experiencias del combate a la corrupción en debate

Foto: Patrick Haar

Con la participación del ministro de Justicia, Germán Garavano, y la titular de la Oficina Anticorrupción (OA), Laura Alonso, se llevó a cabo el seminario “Combatiendo la corrupción en sociedades democráticas”.

Organizada en conjunto por la OA con la ONG Poder Ciudadano y la Universidad de Standford, la actividad fue presentada por el director del Center on Democracy, Development and the Rule of Law (CDDRL), Francis Fukuyama, quien destacó: “La agenda ha cambiado, especialmente en la Argentina y América Latina”. Esta transformación, según el experto, ha girado de la necesidad de instaurar la democracia a la promoción de una mejora de la calidad del gobierno democrático.

Además de la participación del politólogo estadounidense, formaron parte del panel que explicó su aporte en la lucha contra la corrupción la exministra de Justicia de Rumania, Mónica Macovei; Erry Hardjapamekas, extitular de la Comisión Anticorrupción de Indonesia; e Iván Velázquez Gómez, que es colombiano y gracias al éxito de sus ideas en su país ahora es el comisionado de la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala. La charla fue moderada por el periodista de investigación y prosecretario de redacción de La Nación, Hugo Alconada Mon.

 

Fukuyama fue uno de los presentadores y en su intervención afirmó que, a través de la historia, los países y regiones tienen diferentes misiones: “Hace treinta años en América Latina se buscaba el retorno a la democracia. Ahora -señaló- hay que fortalecerla. Y la lucha contra la corrupción es uno de los puntales para ello”.

“La democracia se ha reestablecido pero eso no implica que se encuentre segura”, advirtió Fukuyama.

La ONG Poder Ciudadano fue otra de las organizadoras, y en su representación, Pablo Cecchi afirmó que el hecho de que se estén llevando a cabo investigaciones de gran repercusión en materia de corrupción no significa que “la problemática acabará”.

En tanto, el ministro de Justicia, Germán Garavano, advirtió que este problema es un “fenómeno endémico alrededor del mundo”, y añadió: “Siempre se ha dicho que en la corrupción se necesita una parte pública y otra privada, no debemos olvidarnos eso”.

El funcionario también explicó que desde el Ministerio se buscará combatir este flagelo en dos planos: “Un nivel se centra en la prevención, en identificar y romper las matrices que permiten la corrupción, y en combatirla en términos sociales. El otro desafío es terminar con la impunidad. Necesitamos asegurarnos de que se trata un cambio y no solo una reacción. Debemos reconstruir la institucionalidad y generar respuestas duraderas”.

 

 

Laura Alonso manifestó que desde su lugar como secretaria de Ética Pública, Transparencia y Lucha contra la Corrupción, se encuentra revisando la estructura de la OA, ya que se necesitan recursos humanos y varias modificaciones para garantizar “la independencia y autonomía” del organismo.

“Es importante abrir la discusión y estamos trabajando en políticas públicas para todos los ámbitos. La Oficina Anticorrupción no sólo investiga el pasado sino que también hace políticas de transparencia e integridad para prevenir la corrupción”, remarcó la exdiputada.

Las experiencias de los participantes

La rumana Mónica Macovei, quien durante su gestión ante el Ministerio de Justicia de su país logró impulsar causas contra funcionarios y empresarios, observó una contradicción en esta tarea: “Cuando peleás con la corrupción le tenés que pedir a los políticos del Gobierno o el Parlamento que hagan algo que los puede afectar”.

El indonesio Erry Hardjapamekas compartió los resultados de la Comisión para la Erradicación de la Corrupción (KPK, por sus siglas en indonesio), un órgano gubernamental que trascendió las fronteras de la función pública y logró recolectar un amplio apoyo de la sociedad civil, desde donde se impulsaron festivales y eventos para impulsar su acción. Remarcó la importancia de la independencia de estos espacios para poder trabajar en pos de sus objetivos.

Iván Velázquez Gómez advirtió que la corrupción logró “penetrar todas las estructuras del Estado pero también de la sociedad”. Por eso entendió que la única forma de abordar el problema es con todos los poderes trabajando a la par. El enfoque debe ser interdisciplinario, destacó.