Clara Campoamor, una de las primeras juristas del mundo

Una tenaz y pionera impulsora del voto femenino

Iniciamos una serie de notas sobre mujeres que han dejado una marca en la historia. Abogadas, juristas, activistas que lucharon contra todos los prejuicios y normas de su época. Mujeres que empezaron a allanar el camino hacia una sociedad más justa.

Clara Campoamor nació en Madrid, España, el 12 de febrero de 1888. Fue el año en el que, en plena Revolución Industrial, se llevó a cabo la Exposición Universal de Barcelona. Fue también una época de inventos y descubrimientos, como el del principio del campo magnético. Vieron la luz el neumático y el submarino, y se hizo la primera presentación pública del gramófono. En París se inauguró el Instituto Pasteur y se filmó la primera película de cine en la historia (“La escena del jardín de Roundhay”). CAMPOAMOR ESTAMPILLA

Una año con semejantes avances científicos, industriales y artísticos podría indicar que las sociedades avanzarían a la par. Pero a lo largo de la historia, quedó demostrado, las estructuras y concepciones sociales avanzan un par de pasos más lento que todo lo demás. Y que es necesaria la rebeldía de algunas de las personas para romper paradigmas y lograr cosas que más de un siglo después se dan por sentadas, pero que en su momento eran impensadas.

Una de esas personas fue, justamente, Clara Campoamor. Hija de un contador y de una costurera, que a los 13 años, tras la muerte de su papá, tuvo que dejar el colegio y empezar a trabajar para ayudar a su madre. Eso no la detuvo. A los 21 años empezó a trabajar como auxiliar de telégrafos y luego se convirtió en profesora de taquigrafía y mecanografía. Con lo que ahorró con esos trabajos pudo empezar el bachillerato. Y a los 36 años obtuvo la licenciatura en Derecho. Y ser licenciada en Derecho ya era una característica “exótica” a principios del siglo XX. Pero que además esa mujer quisiera ejercer la profesión era algo muy poco frecuente. Sin embargo, Clara tenía un título y lo que seguía era solicitar su inscripción en el Colegio de Abogados y empezar a ejercer.CAMPOAMOR PELÍCULA

Para la época en la que comenzó a ejercer la abogacía, Clara ya venía construyendo sus ideales feministas desde hacía años. Por eso, junto con su trabajo de abogada, comenzó a colaborar en asociaciones en defensa de la emancipación de la mujer y con ideales de izquierdas.

El año del cambio fue 1931. Con la llegada de la II República, España modificó su ley electoral y permitió a las mujeres mayores de 23 años ser elegidas para el Parlamento. Clara Campoamor, junto a Victoria Kent y Margarita Nelken, fueron las tres únicas mujeres que consiguieron su escaño.

Uno de los temas que se debatieron en aquel Parlamento fue el derecho al voto de la mujer. Irónicamente, el enfrentamiento más vehemente fue protagonizado por dos mujeres. Mientras Campoamor defendía que tanto la mujer como el hombre debían tener pleno derecho a votar, fuera cual fuera su tendencia política, Kent aseguraba que el sufragio femenino supondría una amplia derrota de la izquierda pues estaba convencida de que las mujeres defenderían mayoritariamente las ideas de derechas.

Clara defendió su postura y consiguió la introducción del sufragio femenino en la Constitución Republicana de 1931. Pero dos años después las urnas parecieron darle la razón a Victoria Kent, ya que, en las primeras elecciones con voto femenino, la izquierda fue derrotada. Criticada por los partidos de izquierdistas a los que defendía, Clara no consiguió la renovación de su lugar en el Parlamento. En 1936, cuando estalló la Guerra Civil Española, se exilió primero Francia, después en Buenos Aires y por último en Suiza. Aunque buscó la manera, nunca pudo volver a su país de origen en el que la esperaba la cárcel. Campoamor fue también acusada de pertenencia a la masonería (algo que nunca se demostró) y murió de cáncer el 30 de abril de 1972, a los 84 años, en Lausana (Suiza). CAMPOAMOR DISCURSO

Su vida y su legado son recordados como el de una mujer valiente y luchadora que no dudó en dedicar todos sus esfuerzos en defender la causa en la que creía fervientemente. Su obra más importante, Mi pecado mortal: El voto femenino y yo (1935), refleja sus luchas parlamentarias, mientras que en Francia, durante su exilio, escribió La revolución española vista por una republicana (1937).

El reconocimiento le llegó después de su muerte. En 2011, año del centenario de la celebración del Día Internacional de la Mujer, en España se acuñó una moneda de 20 euros con su imagen, así como una estampilla. El mismo año, TVE estrenó la película “Clara Campoamor, la mujer olvidada”, que fue dirigida por Laura Mañá (“Ni Dios, ni patrón ni marido”, “Sexo por compasión”).

Clara Campoamor estuvo comprometida con sus ideales hasta su muerte. Es una de las grandes figuras de la historia del Siglo XX en España y una de las primeras juristas del mundo. Cuando las mujeres eran una minoría muy pequeña en las universidades de ese país, ella no solo obtuvo la licenciatura en Derecho, sino que también trabajó como abogada. Ejerciendo una profesión poco usual para una mujer, tramitó los primeros divorcios. Cuando las mujeres no existían en el Parlamento, ella consiguió un lugar. E incluso cuando había mujeres que no aceptaban el voto femenino, Clara Campoamor luchó por conseguirlo.