Chubut: licencias por violencia de género a un paso de ser realidad

Además de una legislación que va en este sentido, diferentes representantes gremiales llegaron a un acuerdo con el Gobierno provincial para empezar a implementar esta herramienta.Después de algunos meses de discusión, y con una normativa aprobada por la legislatura provincial en este sentido, en Chubut está por ponerse en práctica el uso de licencias por violencia de género. El gobierno chubutense llegó a un acuerdo con los gremios que representan a los trabajadores estatales, y solo resta la homologación final.

La provincia de la Patagonia fue una de las tantas que registra aumentos de casos de este tipo de violencia a través de los años. En 2016, las causas radicadas en juzgados de Familia se incrementaron más de un 25%. Las autoridades empezaron a tomar nuevas medidas en este sentido, como la implementación, a instancias del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, de un sistema de tobilleras electrónicas para evitar que los victimarios se acerquen a sus víctimas sin ser detectados.

Además de contemplar riesgos de trabajo como el acoso sexual y otros tipos de violencia laboral, el acuerdo implica el uso de esta licencia que ya es discutidas en algunas provincias, a instancias de proyectos de ley o de normativas administrativas establecidas directamente por los gobiernos provinciales.

La extensión de la licencia puede ir, en principio y como un plazo preventivo, hasta los 30 días de inactividad. Pero, como sucede en cualquier caso que contemple una ausencia por motivos que afectan la integridad física y psíquica del trabajador, el plazo puede extenderse.

Al mismo tiempo, se contempla la creación de una comisión interdisciplinaria que evaluará los casos y determinará, asimismo, plazos y nuevas pautas (como horarios reducidos, cambios de sector, entre otras) para la reinserción laboral de la persona afectada. Tampoco se requerirá un mínimo de años en el puesto para acceder a este derecho.

En mayo pasado, la legislatura provincial aprobó la ley que contempla el uso de estas licencias, de modo que no se tenga que invisibilizar el problema; es decir, que las personas que sufren este tipo de violencia (mujeres, en una amplia mayoría) no tengan que recurrir a otro tipo de licencias, poniendo en riesgo su estabilidad laboral.

La propuesta es una réplica de una tendencia que crece en el país: en provincia de Buenos Aires, la cámara baja comenzó a tratar, a fines del año pasado, un proyecto en este mismo sentido. Allí, la licencia dispone 90 días de ausencia para que la víctima pueda avanzar en el tratamiento de su caso.

En los casos de Chubut y Buenos Aires, algunas de las conclusiones indican que apelar a una licencia psiquiátrica sólo abona a una “estigmatización” de estas personas, y por consiguiente, a una “revictimización”.