Desde hace más de un año, un grupo de personas trata la socialización de chicos con discapacidad a través del juego. En esta asociación civil sin fines de lucro el derecho a jugar es fundamental para el aprendizaje y la inclusión.

Se podría hacer un primer acercamiento al método utilizado por Tercer Tiempo con una frase de la Fabiana Dibb, la coordinadora del área de Comunicación: “Es darse cuenta. Darse cuenta uno por dónde viene el aprendizaje del otro. No todos aprenden de la misma manera. Algunos por ahí escuchan más, otros hablan más”. En la ONG trabajan profes de educación física, psicopedagogos, psicólogos, acompañantes terapéuticos y animadores socioculturales. “Nosotros planteamos las estrategias de juego y después vemos cómo funciona con cada nene”, explica Fabiana.

-¿Cómo funciona Tercer Tiempo?

-Empezamos con este espacio hace más o menos un año, orientado a niños y jóvenes con discapacidad mental, en principio, y problemas de socialización. Como trabajamos desde la inclusión, no se enfoca en la discapacidad del chico, sino en los problemas que les puede traer eso en cuanto a la comunicación y a la socialización. Generalmente son chicos con TEA (Trastornos del Espectro Autista), pero no apuntamos a la parte de la discapacidad, puntualmente. Hacemos talleres deportivos, recreativos y de juegos una vez por semana, por ahora, los sábados, en un club. Hacemos actividades dentro del mismo espacio que los demás participantes del club. Vienen chicos de 6 hasta 12 y alguno más grande.

-¿Cómo llegan a las actividades de Tercer Tiempo?

-Hay chicos que no tienen lugar para participar de actividades recreativas y nos empiezan a llamar los papás, a ver si se pueden integrar. La idea es seguir con el proyecto de difusión de lo que es el deporte, el juego y la recreación como derecho, que existe en la legislación, pero hacerlo real.

Fundación Tercer Tiempo

-También organizan charlas abiertas, con especialistas.

-Sí, sí. Es que a los papás les cuesta mucho entender esto del juego, por eso le damos tanta importancia a las charlas. Les cuesta pensar que estos chiquitos, que tienen tantas terapias, puedan tener tiempo para jugar. Cuando les planteamos que les ofrecemos un espacio para el deporte, el juego, la recreación, les cuesta ver que pueden ir a un lugar sólo a jugar.

-¿Por qué les cuesta?

-Porque a estos chicos se los cuestiona mucho. “¿Por qué va a ir? ¿Para qué? No va a poder”. Y yo no sé si no va a poder, capaz que puede, capaz que puede poco y disfruta de ese espacio. Creemos que un chico que no juega no está completo. Necesita el espacio para jugar, a través del juego se aprende. Y nos dimos cuenta de que así aprenden, logran cosas, porque nadie los presiona. No estás con esa mirada de “puso el cubo así porque…” No. Después vemos, la puso así porque quiso y está bien.

Foto: Stephanie Bridger.
Andrea Dibb. Trabaja con chicos con discapacidad desde hace 30 años.

Un equipo preparado

Tercer Tiempo tiene tres personas a cargo: junto con Fabiana está Andrea, su hermana, la más experimentada en el tema, ya que trabaja con chicos con discapacidad desde hace 30 años. Es licenciada en Trabajo Social y diplomada en Necesidades Educativas, Practicas Inclusivas y Trastornos del Espectro Autista. Y la tercera pata recae sobre el coordinador del área deportiva, Leonardo Canaparo, profesor nacional de tenis y acompañante terapéutico. Comenzó a interesarse en el tema cuando vio las dificultades con las que chocaban los tenistas adaptados con los que coincidía en sus viajes por el circuito internacional de tenis.

Además, en la ONG trabajan profes de educación física, psicopedagogos, psicólogos, acompañantes terapéuticos y animadores socioculturales. Todos aportan experiencia, pero aprenden sábado a sábado cuál es el camino a transitar: “Yo doy talleres en comunicación en adultos –dice Fabiana-. Y aprendí que uno tiene que poner lo que sabe y acomodarlo para que el otro pueda acceder. Si yo pongo el método de estudio como está planteado y no lo modifico y pretendo que a pesar de todo, el otro acceda, no va a funcionar. Y esto les pasa a los chicos, y a todos, en la escuela convencional también. Lo más difícil es que yo modifique la estructura para que el otro pueda acceder.

-¿Es más difícil planificar estrategias de este modo?

-Es en lo que nosotros creemos y nos apasiona trabajar así. Nosotros planteamos las estrategias de juego y después vemos cómo funciona con cada nene. Es más difícil, porque cada uno es uno. Por ejemplo, tenemos una nena que se llama Sofi. Ella parece muy sociable, porque habla mucho, pero justamente no puede sociabilizar porque no soporta que alguien le diga nada. Y a ella le gusta mucho dirigir los juegos. Y un día, vino con una propuesta para un juego: “En este juego la única regla es que no hay reglas”. Y quedó como una máxima. Obviamente hay reglas, pero uno observa cómo ellos se predisponen para una actividad. Por ahí no es el momento indicado, y se les va ofreciendo otra. Hoy logramos que un grupito de 10 o 12 chicos se sienten a una mesa y compartan una merienda. Al principio no querían, no querían compartir, se aislaban.

-¿Cuál es el objetivo principal?

-Hay un nenito ahora que está haciendo acrobacia con los chiquitos sin discapacidad que van al club. Y va con un acompañante terapéutico de Tercer Tiempo. Esa es un poco nuestra idea: trabajar con acompañante terapéutico y que los chicos hagan actividades inclusivas, convencionales, que se incorporen realmente.

Foto: Stephanie Bridger.
Fundación Tercer Tiempo
Leonardo Canaparo, profesor nacional de tenis y acompañante terapéutico.

Un sábado especial

“Los recibimos, esperamos que se integren todos y lo primero que hacen es ir a hacer deporte a la cancha. Para una cancha al aire libre, si el tiempo lo permite, se plantean estrategias de juego y deporte, que van variando. Tienen que ver con un eje, no es que cada uno hace lo que quiere, si no sería muy fácil para nosotros”, cuenta Fabiana. Al principio son juegos de coordinación, luego algo deportivo más armado. No partidos de fútbol, pero si juegos con pelotas, arcos, básquet, juegos de vóley, lonas con orificios para que emboquen, con colores. Luego descansan, toman algo y meriendan. Después, se organizan actividades más artísticas. Los chicos están divididos en dos grupos según el nivel cognitivo: no es lo mismo un nene de 7 que uno de 18.

-¿Qué devolución tuvieron en este primer año?

-Positivo todo. Los papás están contentos, nos acompañan en todas las actividades. Y ver los cambios que ellos nos transmiten que hay en la casa, como que nos digan que hoy pueden ir a un cumpleaños y quedarse.

-Con el tiempo se ven los logros del juego.

-Seguro. Nosotros estamos convencidos que los chicos necesitan tiempo. En tres horas nosotros le damos al nene el tiempo para adaptarse al espacio. A veces necesitan ese tiempo, y recién ahí empezar la actividad. Los acompañamos en ese tiempo. Entonces ese nene empieza a tolerar más el tiempo de permanencia en un lugar. Cuando van a un cumpleaños, o a una plaza, quizás no puedan interactuar con otros nenes, pero pueden estar sin ponerse mal, toleran los ruidos. Hay chicos que hoy cantan el feliz cumpleaños, y antes no lo toleraban.

Foto: Gentileza Tercer Tiempo.
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Todo el equipo de Tercer Tiempo un sábado, los días de actividad.