Ana Clara Rubio, encargada de comunicación de CHAP

“El arte es una herramienta transformadora para todos”

Son muchos los chicos que deben acudir a hospitales públicos por diversas enfermedades y son largas las horas que muchas veces deben esperar para ser atendidos. Una organización les da la posibilidad de expresarse a través del arte.

Se trata de la asociación civil CHAP, que significa Curar Haciendo Arte con Pequeños y, en inglés -ya que la idea se originó en Estados Unidos- Children’s Healing Art Project. La trajo a la Argentina en 2006 Frank Etxaniz, “un loco lindo”, como lo define Ana Clara Rubio, encargada de comunicación y fundraising.

Chap-ONG_06“Hace 16 años Frank trajo la idea de llevar el arte a los tratamientos de quimioterapia del Garrahan. Nosotros lo acompañamos, y creamos la organización acá con talleres semanales y llegamos a otros hospitales”, cuenta Ana Clara.

Desde ese momento, CHAP no paró de crecer en cantidad y frecuencia de talleres artísticos. La idea, destacan, es que los niños sean protagonistas de la propuesta, que se expresen abiertamente a través del dibujo y la pintura en espacios abiertos a todo el que desee participar. Además, la organización trabaja con las familias, en general de bajos recursos, para contenerla y apoyarla durante los tratamientos.Chap-ONG_04

Con más de 10 años de experiencia, desde CHAP  confirman todos los días que “El arte es una herramienta para todas las edades que sirve para canalizar las angustias y relacionar al hospital como una experiencia que deja de ser traumática”. Entonces, durante la esperan -a veces de hasta tres horas- los chicos se expresan, se distraen e ingresan al consultorio con otra energía y predisposición.

Los talleres de arte, además, funcionan como un espacio de encuentro entre niños y niñas de todas las edades que comparten estados de salud, se hacen amigos y se acompañan mutuamente durante, en algunos casos, procesos muy difíciles.

A veces, los participantes deciden entregar los dibujos a los médicos o se los llevan. Otras veces, eligen colgarlo en las paredes del hospital. “Eso no sólo transforma el lugar en un sitio más alegre y contenedor sino que los chicos se sienten importantes, se apropian del lugar y aumenta su autoestima”, comenta Ana Clara.Chap-ONG_05

De la propuesta participan hoy unas 30 personas en total y de ellas, entre cinco y 10 voluntarios por taller. A ellos se los encuentra ni bien se ingresa en los hospitales. Visten delantales de CHAP y gorros ridículos que generar un clima distendido. Las mesas están llenas de materiales y los participantes eligen libremente con qué dibujar.

“Los chicos dejan mensajes conmovedores en su arte. Asumen su condición y la afrontan, muchas veces, como si fueran adultos. Los dibujos van mutando: primero saturados de colores fuertes y enojo y luego, con el tiempo, se ponen más livianos”, apunta Ana Clara y recuerda, con piel de gallina, el caso de una niña que concurría a tratamiento psicológico porque no quería hablar y que, tras participar un tiempo de los talleres, consiguió superarlo. “Fue increíble porque sus primeras palabras fueron los colores que usaba para dibujar”.Chap-ONG_03

La asociación se sustenta a través de donaciones de empresas y particulares, ayuda con la que este año piensan presentar la propuesta en el hospital municipal de Campana. Además, tienen planificado triplicar la regularidad de las actividades preexistentes e ingresar en el sector internación para que cada vez más chicos mejoren su salud ayudados por algo tan simple como valioso: el arte.