Chaco: la Justicia apuesta a una perspectiva de género

Desde la semana pasada, el Poder Judicial chaqueño empezó una serie de talleres que recorrerán las dependencias de toda la provincia para incorporar la línea de género al trabajo cotidiano.

Hoy resulta común escuchar expresiones como “jueza”, “magistrada”, “procuradora”, entre otras. Tan común que a veces queda soslayado el hecho de que, hace no muchos años, las mujeres que ocupan esos cargos (y otros) en la Justicia eran referenciadas como “la juez” o “la magistrado”. Esa fue una de las primeras disputas que se dieron para incorporar una perspectiva de género en tribunales, fiscalías y todo tipo de dependencia de la administración de Justicia.

Estos avances constituyen, sin embargo, pequeños pasos, ya que el ámbito judicial sigue atrasado en estas perspectivas todavía novedosas. Como ya empezaron a hacerlo en otras provincias, Chaco dio inicio a una serie de talleres que se dictarán en diferentes dependencias del Poder Judicial para concientizar acerca de la perspectiva de género, sobre todo en el trato cotidiano.

Utilizando los mismos lineamientos que la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación (CSJN), estos encuentros fueron propuestos por el Centro Judicial de Género y están destinados a magistrados, funcionarios y empleados judiciales. Estarán a cargo de dos capacitados que toman el protocolo del organismo dependiente del máximo tribunal nacional para el dictado de estos talleres.

Los encuentros ya comenzaron: la primera parada fue en los tribunales de la ciudad de Juan José Castelli; en Resistencia habrá reuniones a lo largo de los meses de abril, junio, agosto y octubre; y luego, en el resto de las circunscripciones, habrá dos de estas formaciones por cabecera, es decir, las ciudades de Sáenz Peña, Villa Ángela, Charata y General San Martín.

Estos talleres no implican simplemente una referencia a cómo se relacionan los operadores judiciales, sino también a cómo tratan las causas que recaen en sus dependencias. Estos primeros encuentros fueron dirigidos por Gladis Regosky, jueza del Menor de Edad y la Familia, y Hugo Obregón, titular de la Fiscalía de Investigación 1.

El problema por la falta de perspectiva de género es recurrente y, sobre todo, muy grave: en noviembre de 2015, por ejemplo, el Tribunal en lo Criminal 6 de San Isidro tuvo que absolver a una mujer a la que se le imputó un falso testimonio porque cambió su versión de la historia acerca de una agresión causada por su pareja.

La mujer en cuestión estaba internada luego de que su concubino le arrojara un colchón prendido fuego encima, y cuando la fiscalía le tomó la declaración en el hospital contó cómo sucedió todo. Más tarde, por las amenazas, cambió su relato, y esto pareció justificativo suficiente para que el fiscal del caso le impute un falso testimonio. Los miembros del Tribunal fueron concluyentes al respecto: si ese funcionario judicial hubiese leído los informes sociales que describían las situaciones de violencia a las que estuvo expuesta la víctima, podría haber concluido que cambió su historia por miedo a que la próxima agresión signifique su muerte.