Un caso emblemático que abrió la Justicia en Sudáfrica

Una decisión motivada en el enorme interés ciudadano por el juicio contra Oscar Pistorius por el asesinato de su novia, determinó que sea el primero televisado en vivo y, de ese modo, se descorrió un velo de misterio.

El juicio al atleta amputado Oscar Pistorius, acusado de haber matado de cuatro tiros a su novia, la modelo de 29 años Reeva Steenkamp, marcó un quiebre en la sociedad sudafricana. En principio, por el impacto que suponía la acusación contra Pistorius, el primer atleta con piernas ortopédicas en participar en los Juegos Olímpicos (llegó a semifinales de los 400 metros en Londres 2012), una celebridad en su país y un emblema mundial de la superación. Pero también porque el proceso judicial se pudo transmitir en vivo a la sociedad gracias a una resolución del juez Dunstan Mlambo, presidente de la división Gauteng de la Suprema Corte de Sudáfrica.

“Era algo que tenía que pasar. La decisión la tomé yo, pero la podría haber tomado otro. La sociedad sudafricana tiene la creencia de que hay una justicia para pobres y otra para ricos. Y con la apertura de este juicio emblemático y de alta exposición, intentamos transparentar el proceso judicial, y que la gente se dé cuenta que no es así”, aclaró el juez Mlambo a Voces por la Jusitica, en su visita a Buenos Aires para participar de la “2da Conferencia Internacional de Acceso a la Asistencia Jurídica en los Sistemas de Justicia Penal”.

Estaba claro que Pistorius, un personaje rutilante, blanco y rico, había disparado cuatro veces contra su novia, a través de la puerta del baño de su casa de Pretoria, en la madrugada del 14 de febrero de 2014. Lo que hubo que establecer en el juicio fue si lo había hecho con intención de matar a Steenkamp, luego de una fuerte discusión de la pareja, como decía el fiscal Gerrie Nel; o si los disparos los había efectuado el atleta pensando que quien estaba en el baño era un ladrón que había ingresado por una ventana, como propuso la defensa.

Cuando se supo que el juicio a Pistorius comenzaría el 3 de marzo de 2014, hubo una solicitud presentada por eNCA (el primer canal de 24 horas de noticias de Sudáfrica), MultiChoice (una de las empresas de internet más importantes del continente africano) y el grupo de medios Primedia, quienes querían difundir en evento en directo, pedido que fue rechazado por la defensa del deportista, pero aceptado por el juez Mlambo: “esta idea de la justicia para ricos y otra para pobres está basada en el no-conocimiento de lo que sucede. Y la verdad es la dinámica en este caso era muy interesante: había una mujer jueza, negra, para juzgar a un hombre blanco y rico… Durante el Apartheid era impensado, porque los negros no podían ni siquiera soñar con ser jueces, y los blancos siempre eran juzgados por blancos”.

Mlambo asegura que, con su resolución, intentó mostrar el país en el que se había convertido Sudáfrica con el advenimiento de la democracia constitucional: “teníamos que asegurarnos de que la igualdad constitucional fuera vista como algo real por la gente. Y qué mejor que un caso como éste para abrirlo y que se vea cómo realmente funciona la justicia, y que vivimos bajo una constitución democrática, en la cual no importa si sos pobre o rico, todos obtienen la misma justicia”.

El 25 de febrero, el juez Mlambo dictaminó que, del juicio contra Pistorius, se podía transmitir la presentación del caso por parte del fiscal, los informes finales de la acusación y de la defensa, los testimonios de los expertos y la Policía, y la lectura de la sentencia. También advirtió de que no se permitirían planos extremadamente cortos y que las tres cámaras habilitadas debían colocarse 72 horas antes de que comenzara el proceso y serían manejadas por control remoto, ya que el magistrado prohibió la presencia de operadores en la sala. Mlambo también le dio el poder a la jueza del caso, Thokozile Masipa, para disponer cuándo las transmisiones podían comenzar y cuándo debían parar.

El abogado defensor de Oscar Pistorius se había opuesto a la difusión en vivo del juicio bajo el argumento de que un proceso televisado podía interferir en el procedimiento e induciría a un juicio mediático paralelo. Su oposición no fue aceptada, pero en una caricatura de la revista The Times, del 27 de febrero de 2014, se pudo ver a Pistorius caminando sobre una cuerda floja entre el sistema de justicia sudafricano y los medios.

Mlambo, en su momento, aseguro que “permitir el acceso público a un relato inédito de primera mano del juicio, educa al público sobre los procesos penales en general”. Los medios sudafricanos tomaron la decisión de Mlambo como un triunfo de la libertad de expresión.

La jueza Masipa tuvo bastante trabajo. El juicio se tuvo que interrumpir durante el segundo día después de que eNCA mostró en pantalla una foto fija de un testigo de estado no consentido mientras transmitía el audio de su testimonio. Posteriormente, Masipa instruyó a la Corte para no usar fotografías de testigos no consentidos en los medios de comunicación. El 10 de marzo de 2014, La jueza también dispuso que la evidencia post mortem del patólogo forense no podía ser transmitida en vivo, por TV, internet, ni Twitter o blogs, aunque luego se permitió el uso de Twitter en vivo y retransmitir en blogs al día siguiente. También hubo problemas cuando se leyó el número de teléfono celular de un testigo durante un interrogatorio, lo que derivó en varios días de hostigamiento contra esa persona.

Cárcel a Pistorius

En principio, la magistrada Masipa aceptó la versión de Pistorius y lo condenó a cinco años de prisión por homicidio al entender que no tuvo intención de matar a Steenkamp, ya que no sabía quién estaba detrás de la puerta cuando disparó.

El atleta pasó un año en la sección hospitalaria de la cárcel de Kgosi Mampuru II, en Pretoria, y salió por buen comportamiento para terminar de cumplir su condena de manera domiciliaria en la mansión de su tío Arnold.

En diciembre de 2015, un mes después de que la Justicia le otorgó el beneficio al atleta paralímpico, el Tribunal Supremo de Apelación anuló el veredicto al considerar que Pistorius sí tuvo intención de matar a la persona que se encontraba en el baño, independientemente de si creía que era su novia o un ladrón.

El caso volvió al Tribunal Superior de Pretoria. La defensa solicitó que la pena a Pistorius le fuera conmutada por trabajos sociales, argumentando que se trata de una persona con discapacidad física y sumida en una profunda depresión. Por su parte, el fiscal pidió 15 años de prisión, pero la jueza Misipa entendió que el acusado no era una persona violenta, que se había mostrado arrepentido, por lo cual condenó a seis años de cárcel.