Condiciones para un trabajo a favor de la comunidad y la ecología

Día a día recorren kilómetros con bolsones pesados juntando basura que luego se recicla. Clasifican toneladas de material para poder venderlo mejorando el medioambiente. El reconocimiento de la actividad avanza.

En agosto de este año, sólo en la Cooperativa “Amanecer de los cartoneros” unas 400 personas reciclaron, en promedio, 25 toneladas por día, y si se tiene en cuenta que según la Federación Argentina de Cartoneros (FACyR), hay 5500 trabajadores que juntan materiales en territorio porteño, la cifra se eleva a niveles asombrosos.

Cada tonelada de material reciclable implica ahorro de energía, menor tala de árboles y es un trabajo ecológico que se realiza en condiciones insalubres ya que la gran mayoría se mete en basurales, empuja carros durante varios kilómetros y carga bolsones muy pesados.

La campaña “Reciclado en nuestras manos” puso el foco en la visibilización de la ardua tarea que realizan los cartoneros enfatizando que “es un trabajo que tiene beneficios ambientales muy importantes”, según expresó el coordinador Alejandro Valiente.

Se calcula que cada ciudadano genera 1 kilo de basura por día. En ese marco, la cooperativa que tiene 3000 asociados y nació en 2002, se encarga de reutilizar papeles (blanco, diario y revista), cartones, plásticos como botellas pet de bebidas, y soplado de envases de limpieza, así como aluminio, chatarra y vidrio.

Hoy en día, “El amanecer” reúne a 800 trabajadores que juntan materiales por los barrios de la Ciudad de Buenos Aires y el sur del conurbano bonaerense. Lo hacen en grupos de trabajo de 50 personas identificados con precintos de colores en los bolsones. Es clave la identificación con colores porque se les paga, además del incentivo aportado por el Estado, un plus por productividad.

En la cooperativa de Parque Patricios trabajan en tres turnos:  de 6 a 12, de 12 a 18, 18 a 0, y están por incorporar el turno de 0 a 6. La planta funciona 24 horas al día de lunes a viernes y cobran un salario a través de un subsidio de la Ciudad y, una parte variable, según los kilos que juntó cada persona.

Son la quinta parte de más de 5 mil recicladores urbanos que deambulan por los barrios juntando material sin un lugar donde guardarlo más que en sus casas, donde lo clasifican para venderlo al mejor postor a bajo precio.

Proceso de reciclado

La cantidad de kilos de los materiales reciclables mezclados  se suben a una máquina llamada cinta de clasificación y varios trabajadores los dividen según su origen. Según el material, tienen un destino diferente en el galpón ruidoso donde se respira esfuerzo de superación. El papel se guarda en canastos, el vidrio se vende en un contenedor directamente, por color o mezclado, el cartón se clasifica y se tira lo que no es reciclable o es basura.

Desde la cinta, se pasa a un proceso que se puede llamar industrial como la prensa o enfardadora que los compacta para armar los fardos. Es una forma de reducir el volumen del material reciclado para favorecer y optimizar el viaje en flete. La nueva máquina arma los fardos por material. Anteriormente, tenían una prensa de doble cajón que se cargaba por una tolva en forma manual pero hoy se utiliza para el material que viene en poca cantidad. Saca dos fardos a la vez. La enfardadora compacta más fardos angostos a mayor velocidad. “Es uno de los centros más tecnificados, y no se necesita mucha inversión. Antes se compactaba con un bolsón en el piso, y varios a los costados”, explicó Alejandro, militante del cuidado del medio ambiente.

Plus productivo

Cada bolsón pertenece a un grupo de trabajadores asignado por zona de recorrido. Se pesa cuando llega a la cooperativa para hacer la estadística de cuantos kilos de cada material generó cada grupo de trabajo. ¿Por qué? Porque así realizan un precio promedio por kilo y además, hay zonas que generan mayor material y de más valor que otras. Ejemplo: el papel o el plástico se paga más que el vidrio.

El salario de los cartoneros nucleados en la cooperativa, que ellos llaman incentivo, está compuesto por una parte fija y otra variable. La fija la aporta la Ciudad de acuerdo al presentismo quien les paga directamente a cada empleado incluyendo obra social y seguro. En tanto, la variable se paga por productividad en la cooperativa según los kilos que juntó cada persona a diario.  Es muy importante para los trabajadores, la guardería “Amanecer de los pibes“, dónde los hijos son cuidados mientras sus padres trabajan.

“Es una experiencia de reciclado con inclusión social que no existe en otro lugar ya que “en general la gente trabaja en basurales a cielo abierto sin uniforme ni elementos de protección personal”, explicó Alejandro.

La reventa

Tras la compactación, se pasa al proceso de venta, que en general, según explicaron, les conviene venderlo directamente a la industria, que pagan mejores precios.

Las latas las venden a granel, el papel y el cartón se lo vender a fábricas que vuelven a hacer pasta de celulosa para cartón corrugado y las industrias plásticas compran para hacer escamas para volver a hacer envases pets o botellas, canastos o palanganas. En tanto, el vidrio es un material muy noble que se vuelve a fundir y reutilizarla para botellas, o etc.

Desde la cooperativa, mencionaron que cuando les entregan una escala muy importante de materiales, que organizan para ir a buscar en día y horario pautado por los privados, tratan de ubicarlo porque consiguen mejores precios. Empero, los cartoneros que no están en el sistema de la ciudad, deben venderlo a un intermediario o a revendedores que pagan en efectivo al día.

La industria compra, por ejemplo: PVC (plásticos) o  polietileno para fabricar bolsas, pero requieren que los materiales estén limpios. Por eso, FACyR, destacan la importancia de la separación en origen, o la recolección puerta a puerta para evitar que sea compactada con la basura. De esta manera, el material está sucio y es muy difícil completar el círculo medioambiental.

“Con la campaña de visibilización del trabajo cartonero nos dimos cuenta de que cuando la gente se informa hay muy buena recepción. Hubo comentarios positivos de la sociedad en las charlas que tuvimos en facultades, y en las mesas de difusión en las plazas de todo el país. Es reconocer el trabajo de los cartoneros que hoy ya están reciclando, se estima que 10 mil toneladas por día a nivel país, y que tiene beneficios medioambientales”, concluyó Valiente.