Veinte municipios quitaron su apoyo a concursos sexistas

Fue por una campaña de la Consavig, dependiente del Ministerio de Justicias y Derechos Humanos, que promueve ordenanzas y decretos municipales que quitan el apoyo estatal a los certámenes que cosifiquen a las mujeres.

Se encubren bajo la máscara de las fiestas populares locales y así cuentan con apoyo estatal y privado, además, son motivo de incentivo del turístico local, pero los certámenes de belleza que escogen reinas y princesas son reductos oficializados del maltrato simbólico hacia las mujeres. Por eso, una campaña de la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de Violencia de Género (Consavig) consiguió que una veintena de municipios dejara de ser cómplice en la propalación de estereotipos sexistas.

Desde 2013, los ejecutivos comunales o consejos deliberantes de esas ciudades legislaron el retiro del Estado como organizador o aportante de concursos de belleza o selección de monarcas locales, atendiendo a que esos certámenes reproducen el prejuicio de relegar al sexo femenino a un lugar de exhibición, es decir, acciona con violencia de forma simbólica contra todo el colectivo de mujeres.

La Consavig, que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos y es coordinada por Perla Prigoshin, intervino como asesora en la redacción y sanción de ordenanzas o decretos que concluyeron con el aporte de municipios como Viedma (en Tierra del Fuego) o Chivilcoy  y Coronel Suarez (en la provincia de Buenos Aires).

La ley 26485, de Protección Integral para Prevenir, Erradicar y Sancionar la Violencia contra las Mujeres en los Ámbitos en que desarrollen sus Relaciones Interpersonales, describe la violencia simbólica como aquella “que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”.

“Violencia simbólica es aquella que a través de patrones estereotipados, mensajes, valores, íconos o signos transmita y reproduzca dominación, desigualdad y discriminación en las relaciones sociales, naturalizando la subordinación de la mujer en la sociedad”

Además, desde Consavig cuestiona, en primer lugar, que “el cuerpo de las mujeres (con más o menos ropa) es exhibido como un objeto ante un jurado y el público”, y que en segundo lugar, “se utiliza para seleccionar un estereotipo de belleza impuesto por la cultura hegemónica que está en función de los intereses de la industria cosmética y de la moda. Esto implica una fuerte discriminación hacia aquellas mujeres que no poseen esa estatura, silueta, color de ojos o piel, etcétera”.

El primer caso privado

Tras 23 ediciones, un concurso privado que se realiza anualmente tampoco tendrá lugar en 2017 por decisión del sponsor organizador. Se trata de una marca de ropa -segmentada especialmente en el público surfista- que adujo que la “sensibilidad” que se creó en el país tras las manifestaciones como ‘Ni una menos’ es lo que marcó la discontinuación del certamen.

Desde el área de Marketing señalaron que se trata de una “estrategia” que sólo fue pensada para 2017 y para Argentina, ya que en Chile sí se llevará a cabo, como cada verano. Además, adujeron a una interpretación de los medios la reducción del “desfile” a un “concurso de colas”.

La contienda sometía a una decena de mujeres finalistas a exponer sus cuerpos ante la platea agolpada en la playa, de cuya aprovación surgía la “reina” del certamen. Los participantes hacían oír su predilección mediante gritos, aplausos y otras manifestaciones no reguladas, todas objetables por su contenido sexista.

Foto: Consavig
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