Con la presidencia a cargo de Santiago Otamendi, el GAFI incorporó nuevos objetivos de gestión, incluida una propuesta nacional para que se sumen temas de justicia a su agenda. El asesor designado por el Ministerio de Justicia y Derechos Humanos para asistir a la presidencia argentina en dicho organismo internacional analizó las perspectivas de este y otros cambios para 2018.

En junio de 2017, Argentina se hizo cargo por primera vez de la presidencia del Grupo de Acción Financiera (GAFI), un organismo multilateral integrado por las 35 economías más importantes del mundo que, hasta hace pocos años, consideraba al país como una jurisdicción con deficiencia sistémicas en materia de prevención y combate al lavado de activos y la financiación del terrorismo.

A partir de 2016, concepciones más abiertas a una participación activa del país en foros y desafíos internacionales permitió que empezara a ocupar posiciones de liderazgo en la agenda global y en particular en los debates sobre las estrategias de lucha contra el lavado y otros crímenes financieros. La responsabilidad que recayó sobre el Secretario de Justicia, Santiago Otamendi, no fue un nombramiento simbólico: serias metas fueron trazadas y algunos cambios que perdurarán con los años en el organismo se consignan entre sus obligaciones.

Para fortalecer las acciones en esta materia, el presidente Mauricio Macri firmó un Decreto que creó la Coordinación Nacional para el Combate del Lavado de Activos y la Financiación del Terrorismo, en el ámbito del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos. Su responsable y Asesor Especial de la Presidencia argentina en GAFI, Nicolás Negri, explica sobre las prerrogativas y los desafíos que le restan a los próximos seis meses de presidencia.

-¿Qué es lo que hace el GAFI?

-El GAFI es el organismo internacional responsable del diseño de los estándares globales en materia de prevención y combate al lavado de dinero, la financiación del terrorismo y la proliferación –conocidas como las “40 Recomendaciones”-, y del monitoreo de su efectivo cumplimiento en más de 200 países.

Argentina fue evaluada en 2010 y se identificaron deficiencias, tales y tan importantes que el país fue sometido a un proceso de seguimiento intensivo, un procedimiento por el cual tres veces por año tuvo que presentar informes de avance sobre las mejoras necesarias a las que se había comprometido. Durante cuatro años fue rindiendo cuentas de las leyes y regulaciones que fue emitiendo y de cómo fue mejorando las acciones de algunos organismos y agentes privados.

-Lo que se conoce como la “Lista gris”…

-Sí. En 2014 el GAFI entendió que Argentina debía salir de esa lista, porque había ajustado algunas de sus políticas antilavado, e ingresar en la fase de seguimiento ordinario, por lo que será evaluada nuevamente en 2020.

-¿Cómo se explica la llegada a la presidencia?

-Es indudable que el cambio de Gobierno empujó a que a la Argentina se le abriera la posibilidad de conducir o ser sede de algunos foros internacionales relevantes. También ayudó el reconocimiento y sinceramiento de los desafíos que el país tenía en temas como la corrupción, el narcotráfico y el lavado de dinero, de manera explícita planteados por el Presidente como objetivos de gobierno, a partir de lo cual se empezó a pensar en las acciones necesarias para abordarlos. El mundo entendió que la Argentina se sumó a esta agenda de desafíos global.

-¿Fue un voto de confianza?

-La Argentina fue en definitiva votada para ocupar la Presidencia de GAFI por el consenso del resto de los 34 países miembro. Lo que logró el Gobierno fue generar la confianza política necesaria para que se le confíe al país no solo la conducción del GAFI sino también la del G20, dos organismos que tienen competencias concordantes en muchas materias y que están a cargo de la Argentina al mismo tiempo, algo histórico.

-¿El GAFI es un foro de técnicos en justicia y seguridad?

-No exclusivamente. Es un encuentro de representantes públicos que, en algunos casos, provienen de organismos de justicia mientras que en otros lo hacen desde las finanzas. Son técnicos especialistas en sus respectivos países en materia de prevención del lavado de activos y la financiación del terrorismo. Argentina cuando asume la Presidencia en Valencia (España), en junio de 2017, lo primero que hace ante el Plenario de esos representantes es presentar su plan de prioridades, que fue muy bien receptado y finalmente aprobado. En ese plan Argentina tiene la gran oportunidad de sumarse a temas de agenda global, pero también colocar objetivos más propios, regionales y nacionales.

-¿Cuáles son esas prioridades internacionales?

-Lo que propuso Argentina es que la prioridad 1 del GAFI sea la prevención y combate a la financiación del terrorismo, que es una preocupación global. La ‘prioridad 2’, la inclusión financiera, es sí una preocupación más regional y de aquellos países en vías de desarrollo, a quienes más los afecta la exclusión financiera, esto es, las dificultades de algunas regiones, de algunos sectores económicos y sociales, que pueden ser considerados genéricamente riesgosos, de acceder a la bancarización, a los servicios financieros, al crédito y a determinadas operaciones económicas. Lo que el GAFI buscará bajo esta prioridad es repensar sus Recomendaciones en materia de regulación y supervisión para que estas no tengan un impacto negativo en términos de exclusión o de risking.

También el GAFI tiene un mandato de sus miembros, apoyado por el G20, de fortalecerse institucionalmente como organismo internacional, con una presencia más activa y efectiva en otros organismos como el G20 y la ONU, y a la Argentina le tocará durante su gestión llevar a buen puerto este objetivo de revigorizar su “standing”, algo que no se discutía desde su fundación.

-Y de la agenda local ¿cuál es la política que se impulsa?

-La Argentina es consciente de la importancia de contar con una justicia independiente pero a la vez ágil y efectiva en la persecución penal. Entonces, como novedad, lo que Argentina propone es que el GAFI abra un canal de dialogo, entendimiento y cooperación con los jueces y fiscales del mundo, algo que no existía, como si es el caso del diálogo que el organismo tiene desde hace tiempo con los organismos reguladores del sector financiero (bancos centrales, banca privada, Unidades de Información Financiera) en materia de prevención, supervisión y regulación del lavado de dinero y la financiación del terrorismo. Estaba faltando otra pata importante cuando se hablaba de efectividad en el combate a estos flagelos, que es la persecución penal: de qué manera los países, a través de sus sistemas de justicia, empiezan a producir resultados en este campo a partir de investigaciones, condenas y, lo más importante, la identificación y el recupero de los bienes y activos de las organizaciones criminales en favor de los Estados y las víctimas.

-¿Cómo se incorporarían estos nuevos actores?

– Organizando Foros de jueces y fiscales especialistas en distintas regiones del mundo, con agenda de temas comunes pero atendiendo también al contexto criminal particular de cada región. En octubre se hizo el primer foro en Ecuador para más de 70 jueces y fiscales de Latinoamérica. Seguiremos en enero en China, con magistrados de las regiones de Asia -Pacífico y Eurasia, en febrero será en Túnez, para abordar África y el Medio Oriente. Y en abril será Francia, para completar con el continente Europeo. Finalmente, en mayo, habrá un Foro de conclusiones y recomendaciones en Corea del Sur.

-¿Allí se elaborará algún informe?

– Un documento del Presidente que va a recopilar los desafíos, los obstáculos y las mejores prácticas que identificaron los participantes en materia de investigación, orientado sobre todo a la recuperación de los bienes y activos. Es uno de los documentos que Otamendi va a presentar al Plenario de GAFI al final de su gestión, en junio, buscando que estos foros se continúen. El gran aporte argentino en la agenda GAFI es ayudar a consolidar sistemas de justicia que sean verdaderamente efectivos a la hora de privar a las organizaciones criminales y terroristas de sus bienes y de sus fuentes de financiamiento y de reinversión en la empresa criminal.

-¿Cuáles quedarán como los puntos destacados de la presidencia argentina al terminar su período?

-Uno de los hitos importantes fue la reunión que mantuvo Otamendi con Christine Lagarde, titular del Fondo Monetario Internacional (FMI), donde hablaron de inclusión financiera: el FMI es observador en el GAFI y este tema es también su responsabilidad. El otro fue y es su participación en las Reuniones de Ministros de Economía y Finanzas y de Presidentes de Bancos Centrales del G20, en donde ambos organismos buscan articular sus esfuerzos en temas comunes como la lucha contra el terrorismo y su financiación, la problemática de la exclusión financiera y el De-Risking, entre otros.

Como tema también importante, le cabe a la Argentina conducir el Foro GAFI de las FinTech y RecTech: el sector desarrollador de nuevas tecnologías en materia financiera, como nuevos medios o mecanismos de pago, de transferencia de dinero, de identificación de clientes, etcétera), que es un sector de riesgo en nuestra materia pero a la vez importante por su impacto positivo en términos de inclusión financiera y aporte a la trazabilidad de las operaciones.

También fue trascendente la reciente participación de Otamendi en la reunión del Comité contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad de la ONU, oportunidad en la que pudo anunciar la decisión del GAFI de empezar a trabajar en la actualización de su Plan Operativo de Lucha contra la Financiación del Terrorismo, a la luz del desarrollo de la lucha contra Estado Islámico en Siria e Irak, el desafío que plantea el regreso desde la zona de conflicto de los denominados “terroristas extranjeros” a sus países de origen, la problemática de los llamados “lobos solitarios”, las nueva modalidades de ataques terroristas y sus fuentes de financiamiento y radicalización, algo en lo que se trabajará con miras a aprobar el nuevo Plan durante su mandato.

Finalmente, hay que destacar la organización y realización por primera vez en el país de un Plenario de GAFI, que se llevo a cabo el pasado noviembre en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, y del que participaron más de 800 delegados de distintos países. Con la particularidad de que la Argentina logró que sea un Plenario Conjunto con el GAFILAT, el organismo regional estilo GAFI que integran países de de Latinoamérica, y que les permitió participar de los debates y aportar su experiencia.

En dicho marco, el presidente Mauricio Macri, dio el discurso inaugural, oportunidad en la que asumió el compromiso de involucrar a la Argentina en la lucha contra el terrorismo y su financiación. Seguidamente, el Ministro de Justicia y Derechos Humanos, German Garavano, destacó la importancia de la transparencia de los sistemas financieros y de la prevención e identificación de los flujos financieros ilícitos producto de la criminalidad organizada.