Buenos vecinos: la mediación comunitaria en Buenos Aires

Con pocas experiencias en este campo a nivel nacional, el Ministerio de Justicia bonaerense decidió avanzar de lleno con el sistema de mediadores vecinales. Se trata de ciudadanos que intervienen y median en conflictos como problemas por música alta, medianeras o basura, entre otras cosas.

La mediación prejudicial presenta varias ventajas para la ciudadanía: un ahorro de recursos porque evita la llegada de un juicio, grandes gastos de honorarios para abogados, entre otras cosas.

Es una herramienta sin dudas amigable para la sociedad en general. Pero ¿se puede acercar aún más a la gente a la Justicia con este sistema? Esto intentan desde el Ministerio de Justicia de la provincia de Buenos Aires, donde apuestan a la mediación comunitaria en los municipios.

Autoridades de la cartera dirigida por Carlos Mahiques brindaron una capacitación a representantes de los municipios de Monte, General Villegas, La Plata, Mercedes, Coronel Pringles, Quilmes y General Pueyrredón. Se busca llegar a todo el territorio bonaerense con este programa, trabajando de forma conjunta con el Ministerio de Justicia nacional.

¿En qué consiste la mediación vecinal o comunitaria? Existen Centros de Composición, que son espacios a donde pueden acudir los vecinos que tengan algún conflicto como los mencionados e, inclusive, otros tantos; y si se resuelve el pleito en esa instancia, tiene la misma validez que una mediación tradicional.

El acuerdo de las partes es el mismo al que pueden llegar en un acuerdo de mediación privado, con los alcances de la normativa vigente para este sistema. El acuerdo no se homologa de oficio en el Centro de Composición, ya que las partes cuentan con la posibilidad de hacerlo ante el Poder Judicial.

De cualquier forma, hay casos en los que no se puede acceder a este beneficio. El director provincial de Métodos Alternativos de Resolución de Conflictos, Hernán Martínez Solís, los enumeró: “Las causas contra el Estado Nacional, las provincias y los municipios; cuando se trate de sucesiones, separaciones personales, divorcios vinculares, violencia familiar o violencia de género, contratos o relación de trabajo, accidentes de trabajo o de tránsito, cuestiones de la seguridad social, concursos y quiebras, acciones basadas en títulos que traigan aparejada ejecución”.

El funcionario también explicó que no hay muchos precedentes en torno a la mediación comunitaria en nuestro país, y señaló que “si bien nos encontramos en un punto en el cual podríamos afirmar que estamos empezando de cero, nos estamos  apoyando en la vasta experiencia de la Dirección Nacional de Mediación Métodos Participativos de Resolución de Conflictos, a cargo de Raquel Munt”.

Martínez Solís también remarcó que la idea es avanzar sobre formas alternativas de resolución de conflictos: “Consideramos que la mediación comunitaria es una herramienta fundamental para destrabar aquellos conflictos cotidianos que surgen en los municipios de la provincia, evitando que los mismos escalen en forma violenta”.

Requisitos para ser un componedor o mediador vecinal

Quienes deseen formar parte de un Centro de Composición para trabajar en este terreno deben ser argentinos o extranjeros nacionalizados con no menos de cinco años de ciudadanía, tener más de 25 años y título secundario, y contar con tres años de residencia en la provincia de Buenos Aires.

Ademas, existen cursos de capacitación y una evaluación de ingreso que corre por cuenta del Ministerio de Justicia provincial. Quienes aspiren al puesto también deberán continuar capacitándose. “Es importante destacar que en ningún caso existirá relación de empleo público entre los Componedores Vecinales y” la cartera que dirige Carlos Mahiques, aclaró Martínez Solís.

¿Existe legislación al respecto?

El funcionario comentó que no hay una ley que regule específicamente a la mediación comunitaria, pero que el Ministerio de Justicia nacional fomentó, desde 1990, el Programa Social de Servicio Jurídico y Formación Jurídica Comunitaria, siente éste uno de los primeros precedentes en la materia. A partir de 1994 comenzó a llamarse Programa de atención jurídica comunitaria. Más tarde, en 1998, se creó el Plan Social de Asistencia Jurídica a la Comunidad.

“En la misma línea se creó en 2000 el equipo docente de la hoy Dirección Nacional de Mediación y Métodos Participativos de Resolución de Conflictos, con los profesionales mediadores que venían desempeñándose en los centros de mediación comunitaria y que contaban con formación como capacitadores”, contó Martínez Solís.