Berta Cáceres, lideresa indígena, feminista y ambientalista

Una entrega sin reparos por el bien de la gente y del planeta

Nacida el 4 de marzo de 1971, fue una de las referentes medioambientales cuyo nombre más se expandió por Latinoamérica y el mundo. Hija de una partera, enfermera y alcaldesa, recordaba que creció en una casa donde su mamá -Berta Flores- debió luchar sola.

En 2009 encabezó protestas contra el golpe de Estado al entonces presidente Manuel Zelaya y denunció la expropiación de territorios de las comunidades y las carencias en los sistemas de salud, además de rechazar la creación de bases militares estadounidenses en el país.  Precisamente, desde el golpe de Estado se aprobaron leyes que permiten las concesiones de los recursos hídricos a empresas privadas y  gran cantidad de proyectos de hidroeléctricas.

Esto marcó también el inicio de la lucha contra esos emprendimientos. “Sabía que íbamos a triunfar, me lo dijo el río” dijo Cáceres. La frase resume la cosmovisión del pueblo originario lenca de Honduras y el final de la lucha contra la instalación de un megaproyecto hidroeléctrico denominado Agua Zarca que pretendía instalarse en el río Gualcarque en Santa Bárbara. Ese río es una importante fuente de agua y alimentos para el pueblo lenca que, además, lo considera sagrado.

“En nuestras cosmovisiones somos seres surgidos de la tierra, el agua y el maíz. De los ríos somos custodios ancestrales el pueblo lenca. Dar la vida de múltiples formas por la defensa de los ríos es dar la vida para el bien de la humanidad y de este planeta”, dijo Cáceres en abril de 2015 al recibir el Premio Medioambiental Goldman, el máximo reconocimiento mundial para activistas de medio ambiente, que también es denominado como el “nobel verde”.

La resistencia emprendida por las comunidades indígenas  permitió que la compañía china Sinohydro y la Corporación Financiera Internacional del Banco Mundial retiraran su participación en el proyecto hidroeléctrico. Esto no se lo perdonaron. Berta fue asesinada por dos sicarios en la madrugada del 3 de marzo de este año en su casa de La Esperanza. La BBC, al dar la noticia del asesinato, la calificó como la mujer “que le torció la mano al Banco Mundial y a China”.

Lideresa indígena, feminista y ambientalista, Berta fundó en 1993 el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (COPINH). Desde allí encaró luchas contra este tipo de emprendimientos y el patriarcado. “Despertemos, despertemos humanidad, ya no hay tiempo. Nuestras conciencias serán sacudidas por el hecho de estar solo contemplando la autodestrucción basada en la depredación capitalista, racista y patriarcal”, recordaba constantemente.

“En mi caso particular, les molesta el hecho de ser mujer, coordinadora general de COPINH, pero además defensora de una causa indígena”, dijo en una entrevista a medios comunitarios de Argentina.

Salvador Zúñiga Cáceres, hijo de Berta, estuvo en abril pasado en Buenos Aires en la Segunda marcha de Mujeres Originarias de la Argentina. Ese día, con el megáfono en la mano, recordó a su madre y el rol de la mujer indígena en las luchas de Latinoamérica: “Los pueblos originarios tenemos una represión que viene de hace siglos y seguimos en una resistencia histórica. Y en medio de esta situación de represión, seguimos construyendo, seguimos aportando para el cambio de este mundo, por un mundo donde nosotros seamos parte, donde las mujeres sean parte, donde los ríos son algo fundamental, algo sagrado. Mi mamá es una luchadora por la vida”, dijo.

“Su corazón está latiendo en esta lucha. Que su voz es parte de la lucha de cada compañero y cada compañera, y que estamos todos juntos en este camino que tenemos que seguir construyendo. Esta lucha es la esperanza del mundo, es la esperanza para nosotros, es la esperanza para la Naturaleza”, agregó.