No tenía vínculo con su padre, que tras su nacimiento, se separó de la madre y se alejó de él. El chico logró que la Justicia lo autorizara a cambiar tanto su segundo nombre como el apellido paterno. 

Una pareja de adolescentes del partido bonaerense de Tigre, en la provincia de Buenos Aires, comienza un amor de verano en 1999. Ella, estaba cursando el colegio secundario. Él, recién lo había concluido. Eran vecinos del barrio.

A los pocos meses del inicio de la relación, la chica quedó embarazada. Entonces comenzó a notar cambios en los estados de ánimo de la pareja y decidió separarse. “Brotes violentos”, junto a un “carácter cambiante e inestabilidad emocional”, fue la descripción que hizo constar ante la Justicia en según declaración testimonial contra su ex novio.

El hombre habría querido que nunca nazca el niño y la madre tuvo que mudarse con sus padres para el momento del nacimiento. En 2013, inició una demanda contra él por privación de la patria potestad y responsabilidad parental. En el juzgado de familia 1 de San Isidro, a cargo de la jueza Mónica Urbancic de Baxter, le dieron la razón.

En el expediente consta que una vez que abandonaron la “sede del tribunal, el 12 de junio de 2002, nunca más volvió a saber” del padre biológico.

“Su contacto se limitó a dos oportunidades, pero jamás lo frecuentó ni lo llamó para interesarse por él”, expresa la testimonial.

El hombre nunca solicitó ante la Justicia la tenencia del chico, y los “540 días la averiguación de paradero” quese cursaron culminaron en el mismo lugar donde iniciaron: el domicilio de la madre, en la localidad tigrense de Benavidez.

El interés superior del niño

El pasado 14 de julio, Urbancic decidió hacer lugar a la petición del joven citando el artículo 69 del Código Civil y Comercial, que habilita el cambio de nombre. Expresó que “el demandado se ha desentendido de manera injustificada de sus deberes de progenitor desde el nacimiento de su hijo. Por lo que cometió un indiscutible abandono afectivo y económico del niño a quien debió proteger”.

La jueza Civil citó en su sentencia el artículo 700 del Código Civil y Comercial que suscribe que cualquiera de los progenitores queda “privado de la responsabilidad parental” por abandono, “dejándolo en un total estado de desprotección, aún bajo el cuidado del otro progenitor o la guarda, o si pone en peligro su seguridad”.

Mientras que la trabajadora social y perito de la causa informó que el nene “no tiene interés alguno en trabajar el vínculo con su padre, por cuanto este nunca hizo nada en función de construir una relación entre ambos”.

“No tiene motivación por conocerlo, ni verlo, exponiendo su necesidad de modificar su apellido y quitar su segundo nombre, para poder portar el de su madre”, concluye el informe.

“No veo razón que justifique mantener los derechos del padre respecto del hijo, ya que su conducta importó un real abandono de todas sus obligaciones paternas de manera sostenida a lo largo de más de 16 años”, sentenció la magistrada. Así, además de quitar la responsabilidad parental avaló el derecho del joven a adoptar la identidad que más lo representa.