Respuestas frágiles de testigos con poca memoria

Tras un breve receso, se reanudaron las audiencias del juicio por el encubrimiento del atentado a la AMIA. Declararon dos testigos ligados a la “pista siria” que fue abandonada por el entonces juez de la causa, Juan José Galeano.

El primero en declarar fue Claudio Camarero, un expolicía licenciado en seguridad e higiene, quien participó entre 1994 y 1996 de la investigación del atentado como miembro de la división Protección del Orden Constitucional (POC), que dependía del excomisario Carlos Castañeda, imputado en este juicio.

En su relato, Camarero detalló las tareas que realizó para la investigación, como entrevistas a familiares y víctimas del atentado, la detención al último poseedor conocido del motor de la Trafic que habría explotado en la mutual, Carlos Telleldín, y allanamientos a varios domicilios como  la casa y el local comercial de la familia Kanoore Edul, investigados por un llamado telefónico a Telleldín días antes del atentado. “Nos dedicábamos días enteros a la causa AMIA”, expresó.

La participación de Camarero en esos allanamientos a la familia Kanoore Edul resultaba de interés para las querellas y en ello basaron su interrogatorio. De esos operativos participó el excomisario y ahora imputado, Jorge Palacios, quien contra todo manual, dio aviso previo a Alberto Kanoore Edul de que entrarían en su casa. Esto fue incluso confirmado por el mismo Palacios, quien reconoció en este juicio haber avisado del allanamiento “para evitar llamar a un cerrajero”.

A pesar de la insistencia de los abogados querellantes, el testigo no pudo recordar el horario de los allanamientos, quiénes participaron, o si alguien resultó detenido.

Esos datos hubieran sido de relevancia, dado que, según se desprende de la causa, los agentes policiales habrían llegado a los domicilios por la mañana pero no iniciaron el allanamiento hasta la tarde. Durante esas horas, los Kanoore Edul, ya advertidos por Palacios, habrían ido a resolver su situación a la Casa Rosada, aprovechando la estrecha relación que tenían con los Menem.

Finalmente, y luego de un llamado de Munir Menem al entonces juez Galeano, se realizaron dos de los tres allanamientos previstos y, tras ello, la línea de investigación se abandonó sorpresivamente.

Sobre esto, Camarero explicó con muy poca claridad, que no recordaba por qué no se había realizado el tercer operativo ordenado pero que “si no se hizo, la orden la tiene que haber dado el juez”.

También explicó que allanó primero un local en la calle Constitución y luego se dirigió al operativo que se realizaba “en simultáneo” en la vivienda de los Kanoore Edul, a media cuadra. Sin embargo, al exhibirle las actas de los procedimientos escritas por él, se demostró que tenían dos horas de diferencia, una a las 17 y otra a las 19. “Son los horarios de confección del acta”, intentó justificar.

Por último y ante las presiones de los abogados que lo calificaron de “renuente para contestar sobre hechos centrales”, Camarero reconoció, mientras se tomaba la cabeza simulando esfuerzo, haber participado de la detención a Carlos Telleldín.

El testigo

Tras dos horas de interrogatorio a Camarero, ingresó Daniel Froncica, quien se presentó directamente como uno de los testigos de los allanamientos a Kanoore Edul.  “Pasaron más de 20 años, así que recuerdo muy poco”, advirtió de entrada.

Aún así, el fiscal que interrogaba intentó exprimir la memoria de Froncica de lo que resultó que éste se encontraba “curioseando” frente al local comercial de los Kanoore Edul dado que “entraba y salía gente constantemente”. En ese momento, contó, se le acercó un policía para ordenarle que participara como testigo del operativo.

Si bien no logró dar detalle alguno sobre los procedimientos, sí recordó que el primer allanamiento se realizó alrededor de las 16 y que luego, con la misma finalidad de atestiguar el hecho, lo llevaron a la vivienda de los Kanoore Edul, donde “ya había gente trabajando”.

Planteos finales

Antes de que concluyera la sesión, los jueces -Jorge Gorini, Néstor Costabel y Karina Perilli- respondieron a diversos planteos que las partes habían realizado durante las últimas audiencias. En ningún caso hicieron lugar a los pedidos, que en su mayoría, se trataban de la incorporación de pruebas.

Por último, el abogado que representa a la querella de los ex policías bonaerenses solicitó la presencia del imputado Carlos Menem. “Ya no tiene secreto de Estado y, como hizo en otras causas, está en condiciones de salud para presentarse a declarar”, señaló Juan Manuel Ubeira.

Como respuesta, la abogada del expresidente dijo que su defendido no podrá comparecer por tener “un  cuadro psicológico severo”.