Parece obvio que los niños jueguen, disfruten del arte. Sin embargo, esos derechos básicos no siempre están garantizados. Por eso nació hace quince años el Elenco LaTé Solidario. Con el compromiso de llevar el teatro y el juego a donde faltan, un grupo de actores amateurs voluntarios donan su tiempo, sus conocimientos y ganas de mejorar la realidad a chicos y jóvenes de la Capital Federal y de la provincia de Buenos Aires.

“Preparamos una obra musical infantil que es para toda la familia y la presentamos los fines de semana en distintas organizaciones de barrios carenciados. La idea es que el público se conecte con algo nuevo, disfrute y aprenda”, dice Laura Estrugo, una de las actrices que participa del elenco hace ya seis años.

Todas las obras de LaTé buscan transmitir valores y presentan situaciones cotidianas para promover hábitos positivos. Tamara Prusak, una estudiante de psicología y actuación que forma parte del elenco, cuenta que la obra se complementa con juegos a través de los cuales los niños desarrollan habilidades y, además, sirven para explicar las reglas a seguir durante el espectáculo: “Nos encontramos con chicos e incluso adultos que nunca vieron una obra de teatro y el hecho de quedarse sentados en silencio mirando es algo totalmente desconocido para ellos”.

Las reacciones, las caras de sorpresa y aceptación, y el agradecimiento posterior son algunas respuestas que los casi 25 voluntarios se llevan de cada encuentro. “Te abrazan, te piden autógrafos, que les prestes el disfraz, y te ruegan que vuelvas otro día”, señala Julieta Cantero, quien admite estar más entusiasmada que nunca con el proyecto, al que ingresó hace dos años.

Ser voluntario

Lo principal, explica Laura, es tener claro el objetivo común: “Todos creemos que el arte y el juego son formas de transformar la realidad y estamos dispuestos a trabajar para conseguirlo”. Por eso, agrega, “por más de que muchas veces cuesta levantarse un domingo a las siete de la mañana para ir a actuar, cuando termina, siento que valió cada instante. Si hay algo que puedo hacer por la sociedad, empieza acá”.

Otro elemento fundamental para mantener las energías en la tarea solidaria, revela Tamara, es el grupo humano que forman los voluntarios: “Mi primer día fue muy fuerte. Fuimos a una institución de niños donde había mucha agresividad y sin embargo logramos toda su atención durante la actividad. Salí llorando y mis compañeros me abrazaron y contuvieron. Ahí me dije ‘Es esto’”.

Uno de los mayores logros, según las actrices, es haber inspirado a adolescentes de una fundación de Monte Grande que crecieron con las obras del proyecto. “Uno de los chicos se acercó hace unos años a decir que quería actuar y hoy, con nuestra ayuda, formó un nuevo elenco de jóvenes del barrio que van a replicar las obras de LaTé para que más niños conozcan el teatro. Es algo increíble”, celebra Laura reconfortada.

Más allá del enorme crecimiento, explica Julieta, al ser un proyecto solidario y cien por ciento voluntario, siempre necesitan colaboración desde escenógrafos, maquilladores y vestuaristas, hasta algún contador que ayude con los trámites. Con más incorporaciones y ayuda, acuerdan las tres, LaTé podrá ampliarse e independizarse económicamente y así, esperan, poder llevar el teatro a cada vez más niños del país.

Dato Útil:

Contacto: https://www.facebook.com/ElencoLaTe/