El arte de vender gato por liebre y sus consecuencias

Falsificaciones, estafas y robos son algunos de los delitos que rodean al mercado del arte. Este año la Cámara del Crimen confirmó el procesamiento de cuatro personas por intentar vender una pintura que no era la original.

Otros casos similares terminaron en la Justicia una vez descubiertos quienes quieren vender gato por liebre.

Cuatro personas, encargadas de una galería de arte en la Ciudad de Buenos Aires, intentaron vender una réplica de una obra de arte como si fueran del autor original. Se trataba de una reproducción de una pintura realizada por “oleografía” que simulaba la pintura al óleo, pero algo salió mal. La operación no se pudo realizar porque no hubo compradores en el remate y además, este intento, terminó en la Justicia.

Los cuatro fueron procesados por defraudación y apelaron el procesamiento, pero la Cámara del Crimen los confirmó semanas atrás. Los procesaron por defraudación a la propiedad intelectual, un delito previsto en el artículo 71 de la Ley 11.723.

Los jueces Carlos González, Mariano González Palazzo y Alberto Seijas entendieron que los imputados “se desempeñaban desde larga data en la comercialización de piezas de arte” y por eso “no resulta aceptable la ignorancia proclamada acerca del carácter ilícito de la copia, máxime al considerar que esta carecía de todo respaldo documental que llevara a sostenerla”.

A ello se sumó que luego de realizadas las pericias correspondientes sobre la  réplica y la pintura original “el experto interviniente en el estudio pericial indicó que las características de su confección si bien podían pasar desapercibidas para un comprador profano, eran apreciables a simple vista para un “entendido en arte”.

Estafa que no fue

Otro caso relacionado con obras de arte y falsificaciones fue el del artista León Ferrari, quien murió sin saber qué pasó con varios de sus cuadros. En 2014 el Tribunal Oral N° 10 de la Capital Federal absolvió de culpa y cargo al periodista y marchand Gabriel Levinas, acusado de haber omitido devolver obras del artista plástico o, en términos legales, supuesta “defraudación por retención indebida”.

Levinas estaba imputado por obras que Ferrari le había entregado para exhibir y eventualmente comercializar en París. Eran 13 dibujos y dos collages para exponer y comercializar. “Nadie entiende lo que pasó. En los últimos años León ya no era la persona que había sido. No estaba bien. Incluso ya no controlaba la Fundación”, dijo en el juicio. Los jueces corroboraron sus dichos con testigos, le creyeron y lo absolvieron.

Entre 2009 y 2010, reingresaron al país 12 de aquellas obras. Y de ellas, sólo cuatro le fueron devueltas a Ferrari. Levinas explicó ante la Justicia en dos oportunidades que un comprador de Uruguay se había interesado en las obras, pero murió antes de completar el pago. Sin embargo, todavía no aparecieron ni las obras, ni el dinero.

Guantes blancos

En mayo del año pasado la Corte Suprema resolvió el único de los dos pedidos que quedaba realizado por Uruguay para poder extraditar a César Ovilio Gómez Rivero, sindicado como el autor del robo de once mapamundis españoles del siglo XVI de la Biblioteca Nacional de España y de otros tanto de bibliotecas de Uruguay.

“El negro”, como se lo conocía, quedó en la historia como el autor del robo en 2007 de mapamundis incunables de la Sala del Tesoro de la Biblioteca Nacional de España. Él nunca lo afirmó, pero tampoco lo negó. España pidió su extradición y Uruguay también, pero la justicia argentina terminó negando ambos pedidos.