José Benjamín Zubiaur, rector del Colegio Nac. de C. del Uruguay

El argentino clave en la fundación de los Juegos Olímpicos

Zubiaur fue el único iberoamericano fundador del Comité Olímpico Internacional. Incansable promotor de la inserción de la actividad física en la currícula escolar, incorporó el fútbol, remo, cricket, tenis, natación y atletismo en el Colegio entrerriano, del que fue educador y rector.

César Torres nació en Tapiales y es doctor en Filosofía e Historia del Deporte por la Universidad del Estado de Pensilvania y docente en la Universidad del Estado de Nueva York (Brockport). Torres dijo una vez que José Benjamín Zubiaur pudo haber pasado a la historia como el “(Pierre de) Coubertin sudamericano”, por el fundador de los Juegos Olímpicos modernos. ¿Por qué Torres dijo esto? Porque Zubiaur, un maestro entrerriano, fue uno de los 12 miembros fundadores del Comité Olímpico Internacional. ¿Por qué pudo haber sido y no fue? Por convicción.

A la reunión que dio origen al Comité Olímpico Internacional en París, el 23 de junio de 1894, asistieron siete de sus doce miembros fundadores. “Uno de los cinco ausentes fue un pedagogo entrerriano. Un defensor del deporte en la escuela como herramienta formativa. Un argentino. Siempre hay un argentino. José Benjamín Zubiaur, el argentino que fue parte de la fundación del COI”, dice Torres en la serie documental ‘La Argentina olímpica’, del director Christian Remoli.

Zubiaur era, básicamente, un maestro. Y como docente, quiso llevar el deporte a las escuelas porque creía que el deporte forma personas, no solo deportistas. Tras permanecer un año y medio en Estados Unidos y visitar institutos donde las aulas convivían en medio de canchas, pistas, pelotas y redes, Zubiaur incorporó fútbol, remo, cricket, tenis, natación y atletismo en el Colegio Nacional de Concepción del Uruguay, del que fue educador y rector. Zubiaur, un visionario en muchos aspectos, hizo jugar el primer partido de fútbol en la provincia de Entre Ríos.

Ahora ¿cómo fue que se cruzaron los caminos de un modesto educador entrerriano con el de un barón de la elite europea? Los cruzaron ambas disciplinas, la de las aulas y la de las competencias. La misma dupla que luego los separaría.

En 1889, Zubiaur fue enviado a París por los gobiernos de Entre Ríos y Corrientes, junto a Alejo Peyret, a la Exposición Universal de París (en la que se presentó la Torre Eiffel) para participar del Congreso Internacional para la Propagación de los Ejercicios Físicos en la Educación, el tema que lo apasionaba. El deporte en las escuelas maravilló tanto al barón Coubertin y a Zubiaur.

Ambos eran defensores del modelo de educación física inglés, que ligaba la práctica deportiva con la formación de individuos. Coubertin lo había visto en su recorrida por Inglaterra. Zubiaur, por la gran cantidad de clubes sajones que se instalaron en el país, a la vera del ferrocarril, a fines del siglo XIX. Es por eso que el argentino terminó como fundador (el único iberoamericano) del Comité Olímpico Internacional, junto a otros miembros de Grecia, Francia, Rusia, Estados Unidos, Bohemia, Hungría, Inglaterra, Nueva Zelandia, Italia y Bélgica.

En sus escritos, Zubiaur reconoce a Coubertin como “un pensador progresista que recomienda públicamente el valor del deporte para que sea incluido en la currícula escolar”, pero no lo relaciona con el movimiento olímpico.

La correspondencia entre ambos deja entrever que el francés y el entrerriano comenzaron a ir lentamente por caminos diferentes. Zubiaur siempre le dio muy poco espacio en sus misivas al movimiento olímpico, y se detenía mucho en lo que lo apasionaba: el deporte y la educación. Cubertain, en cambio, apuntaba a los Juegos. Uno de los puntos de ruptura sucedió cuando el francés le solicitó el apoyo para la candidatura de Chicago a los Juegos Olímpicos de 1904 y el argentino contestó tres meses después, cuando la ciudad elegida había sido Saint Louis.

Zubiaur nunca habló del olimpismo en Argentina ni realizó gestiones para abrir un comité olímpico nacional. Además, faltó a todas las reuniones europeas del COI. El resultado de esta actitud fue el esperable: “Lo echaron. Así de simple”, dice Torres. “Buscaron la figura menos hiriente, pero lo echaron”. Con la presencia de 14 de sus 33 integrantes, el COI lo declaró “dimisionario” en su novena sesión de La Haya, en 1907.

Zubiaur nunca habló del olimpismo en Argentina ni realizó gestiones para abrir un comité olímpico nacional. Además, faltó a todas las reuniones europeas del COI. El resultado de esta actitud fue el esperable: “Lo echaron. Así de simple”

“Es bueno aclarar que el desafortunado Zubiaur era un maestro que, en los tiempos en que el COI esperaba que sus miembros pagaran sus propios pasajes a los encuentros, él no era lo suficientemente rico como para hacerlo. Igualmente -aclara Torres-, Zubiaur no fue expulsado por no pertenecer a la elite nacional sino porque su desarrollo y el de Coubertin no coincidieron”.

Siete de los doce miembros fundadores del COI
Siete de los doce miembros fundadores del COI

A pesar de todo, Zubiaur intentó una resistencia, porque insistía en que el olimpismo podía servir para educar. Así lo indicaba en una carta a Coubertain, fechada el 22 de junio de 1907 en Buenos Aires: “No merezco esa decisión. Desde 1889 no recuerdo haber recibido ninguna nota, excepto en la que se me invita a la reunión atlética de Atenas (…) Como miembro del Concejo Nacional de Educación al que pertenezco actualmente, he hecho lo máximo posible para que la educación física se difunda en todas las escuelas de mi país”.

En esa misma reunión de La Haya de 1907, en la que decidió echar a Zubiaur, Cubertin designó en su lugar a Manuel Quintana, abogado de familia patricia, socio del Jockey Club y del Círculo de Armas, y residente en París. La contracara de José Benjamín Zubiaur.

La expulsión de Zubiaur del COI tiene su lado ventajoso para Torres: “Publicó más de treinta trabajos, desde ‘La protección del niño’ (su tesis doctoral) hasta ‘La prevención del crimen por medio de la educación y corrección de la infancia’. Hizo cosas muy importantes. Lo perdió Coubertin, pero lo ganó la Argentina”.

Escuela fuera del aula

Hijo de la Generación del ‘80 y proveniente de una familia humilde, Zubiaur fue un personaje adelantado a su época por su manera de pensar. Se casó en Uruguay porque en Argentina no existía el matrimonio civil y decidió no bautizar a ninguno de sus hijos. Era laicista y estaba muy enfrentado con la Iglesia.

El testamento de Zubiaur también es una muestra de su pensamiento: “Deseo ser cremado. Mi entierro debe ser el modesto que corresponde a un maestro de escuela. Deseo que mis cenizas se depositen al pie del árbol, una mora, que planté en el patio del Colegio Nacional del Uruguay, del que fui alumno, profesor y rector”.

En su última voluntad, también mostró un manejo de la ironía y, sobre todo, la posición que la educación jugaba en su vida. El maestro decía que tenía cuatro hijos más, por fuera de los antes mencionados, para aclarar que habla de dos escuelas, una sociedad de educadores y otra de protección de niños, pájaros y plantas, todas fundadas por él.

El entrerriano era un convencido de que “la verdadera escuela está en la sociedad, fuera, muy lejos de las áridas y lúgubres celdas de lo que equivocadamente se llama casa de educación”. Pedía que los maestros y niños de las ciudades conocieran el campo y celebraran clases “con el fondo de un río, un valle o una montaña” y que los del campo lo hicieran ante un monumento de la ciudad. Publicó más de 30 trabajos y a pesar de perder a su padre de muy chico y trabajar desde los 14 años, se recibió de abogado a los 28, luego de haber interrumpido su educación por la falta de ingresos. En la Universidad de Buenos Aires, donde estudio abogacía, fundó con otros educadores la revista ‘La Educación’.

“La verdadera escuela está en la sociedad, fuera, muy lejos de las áridas y lúgubres celdas de lo que equivocadamente se llama casa de educación”

En 1892 fue nombrado rector del Colegio de Concepción del Uruguay, posición que ocupó durante 7 años. Fueron días muy activos en los que, por ejemplo, se aceptó la inscripción de niñas y se crearon materias de actividades prácticas como la encuadernación y la fotografía, por entonces una novedad en la sociedad argentina. Impulsó la creación de escuelas rurales en los entonces territorios nacionales de La Pampa y Misiones, y en 1913 fue el primer vicepresidente de la Liga Nacional de Educación.

Promovió la eduacción física en las escuelas
Zubiaur promovió la eduacción física en las escuelas

Fue profesor universitario, Inspector general de Educación Secundaria, vocal del Consejo Nacional de Educación convencional de la reforma de la Constitución de su provincia natal y presidente del Consejo Superior de Educación de la provincia de Corrientes. Murió el 6 de septiembre de 1921, no sin antes rechazar la bendición de un sacerdote católico.

En Concepción del Uruguay existe un monumento en su homenaje y un monolito con su nombre, en la ciudad de Atenas, en Grecia, junto al de los otros integrantes del primer Comité Olímpico Internacional. En la Plaza de los Deportes de Concordia pintaron un mural en su memoria. La memoria de José Benjamín Zubiaur. El docente que se perdió al Comité Olímpico y que ganó la Argentina.