Santos García Ferreira, director de la Fundación Íconos

“Apuntamos a lo vincular, a no quedarnos sólo en lo asistencial”

Un grupo de profesionales de la salud llevan atención médica a los sectores más vulnerables de la ciudad de Córdoba y de la localidad de Traslasierra. Allí atienden a más de 250 habitantes de zonas rurales. El proyecto funciona como un hospital polivalente de un día.

Tienen un slogan -que es la adaptación invertida de una frase tradicional de la política nacional- contundente: “Hacer es la mejor manera de decir”. A partir de esa premisa, ya no hay excusas: hacer es comprometerse, meter los pies en el barro, compartir las dificultades y necesidades de los sectores más desfavorecidos. Santos García Ferreira es un médico de 27 años que  creó y dirige Fundación Íconos, en la ciudad de Córdoba, para brindar atención de salud primaria integral a personas que no tienen acceso a una obra social o a un hospital público cercano y están en situación de riesgo y vulnerabilidad social.

Foto: Fundación Iconos
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“En 2008 tenía 18 años y me descubrí rodeado de gente de mi edad, o un poco más grande, que tenía ganas de laburar y de regalar un poco de su tiempo para mejorar la situación de alguien carenciado. Comencé a correr la voz entre amigos, formamos un grupo y empezamos a trabajar en comedores, en geriátricos, en la peatonal con gente en situación de calle”, explica García Ferreira.

Luego de unos meses llegaron a ayudar a los parajes rurales de Traslasierra, “en escuelitas de 8 o 9 alumnos de distintas edades y con las familias de alrededor, en el campo, con otro estilo de vida y con carencias distintas a las de la ciudad”, agrega el médico.

En ese momento sólo se trataba de un movimiento, sin personería jurídica, que se llamaba Movimiento Íconos. Cuando se produjo un crecimiento del número de voluntarios y del alcance de las tareas y proyectos que llevaban adelante, y al percibir que había respuestas positivas y que se mejoraban situaciones sociales con la labor solidaria, decidieron constituirse como fundación.

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“Esto nos permitió movernos a otro nivel, consiguiendo permisos para trabajar con instituciones y poder pedir ayuda a empresas”. Así, se convirtieron en la Fundación Iconos a mediados de 2015, y ya llevan tres años de trabajo sostenido y fructífero.

La sede de la fundación es la casa particular de García Ferreira, ubicada, en la zona norte de Córdoba capital. El alma mater de Íconos es graduado en Medicina de la Universidad Católica de Córdoba, y actualmente se encuentra cursando la especialidad en Psiquiatría.

Íconos lleva adelante el proyecto “Atención Primaria Ambulante” (APA) en Traslasierra. Más de 250 habitantes de zonas rurales tienen acceso gratuito a 14 disciplinas de la salud: más de 40 especialistas les brindan atención, diagnóstico, tratamiento y derivación, de ser necesario, a centros de mayor complejidad. Así, ya evitaron, por ejemplo, muertes por parasitosis, partos de riesgo y malnutrición.

Docentes de la vida

“Tuve buena relación con mis docentes como alumno de Medicina, y en 2015 conté con su colaboración. Cuando perfilé el proyecto, les propuse si se querían asociar como coordinadores. Hoy tenemos a una nutricionista y becaria del Conicet como coordinadora general, y coordinadores delegados, uno por cada una de las 14 disciplinas que abordamos”, detalla García Ferreira.

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En general, los coordinadores son jefes de servicio de hospitales y directores de clínica. “Tres o cuatro veces al año viajamos a Traslasierra. Vienen residentes, médicos, alumnos que tienen créditos en sus materias porque funcionamos como extensión académica de la Universidad Católica. Pero no son sólo médicos: hay odontólogos, nutricionistas, kinesiólogos, psicólogos, enfermeros. Allá, la municipalidad nos brinda el dispensario, nos ayuda con la comida para los profesionales, y nos presta vehículos para que vayamos a buscar a  la gente de los parajes que no tienen cómo bajar hasta la zona”, explica.

El proyecto funciona como un hospital polivalente de un día. Se entra al dispensario, y allí hay a disposición de los pacientes 14 especialidades a las que se puede consultar y se arma una historia clínica unificada que la conserva el dispensario de la Municipalidad de Nono.

“Un ejemplo bien concreto: vamos a buscar a un hombre que vive en el campo, escondido. Se lo atiende, se le descubre una patología: se le consigue el medicamento o se lo lleva a Córdoba, para estudios complementarios. No nos quedamos en el diagnóstico”, señala García Ferreira.

Vocación por ayudar al otro

¿Por qué darle prioridad a la labor social por encima del desarrollo de la carrera profesional en el ámbito privado? García Ferreira no duda: “No fue que a partir de la  Medicina elegí lo social, sino al revés. Hice primero tres años de Abogacía, y me di cuenta que iba a ser una herramienta de mejora más productiva para ayudar a la gente necesitada siendo médico, así que cambié de carrera”.

Para García Ferreira, la Medicina tiene “una parte humana, una parte solidaria y de sanidad pública que permite que le des primero contención emocional a todos por igual, porque el paciente se siente muy vulnerable, aplicando luego la labor médica”.

Las principales problemáticas que enfrenta Íconos son las parasitosis, problemas odontológicos, de genética, y también una gran incidencia de patologías vinculadas a la salud mental. “Hay situaciones de abuso sexual infantil, instaurado desde lo cultural, y muchas problemáticas que exigen un trabajo sostenido y profundo”, especifica.

Foto: Fundación Iconos

Realizan además talleres para adultos y niños, apuntando a mejorar la salud. Son mensuales, tanto en las villas como en Traslasierra, y la temática varía a lo largo del año: nutrición, primeros auxilios, educación sexual; recientemente, dictaron uno de maternidad precoz, y también trabajan sobre la expresión de las emociones de los más pequeños, a través de talleres de arte que son llevados adelante por psicólogos y psicopedagogas.

La Fundación fue galardonada recientemente con el primer premio del certamen Abanderados de la Argentina solidaria. “Somos una fundación que hace todo a pulmón: organizamos peñas, rifas, buscamos donaciones y también padrinos que realicen una colaboración mensual”, dice García Ferreira.

“Apuntamos a lo vincular, y no queremos que la acción quede en lo meramente asistencial”, sostiene García Ferreira. “Podemos ir con donaciones de ropa, juguetes, o no llevar absolutamente nada, y siempre cada vez que nos vamos de una casa donde atendimos a los pacientes, es una palmadita en la espalda y un ´no se vaya a perder´ Es decir: ‘Volvé a visitarnos’. Y eso es impagable”.