Andrés Guacurarí, un símbolo

Andresito, el único gobernador originario del país

Andrés Guacurarí llegó a comandar la Provincia Grande de las Misiones desde donde enfrentó a los portugueses como caudillo militar y a los unitarios como político. En su memoria se celebra el Día del Mate.

No hay un retrato gráfico de Andrés Guazurary, por lo tanto, se desconoce bastante sobre los rasgos de su fisonomía. Sobre su apellido también hay registros imprecisos, por esto algunos lo escriben “Guazurary” y otros “Guagurary”, mientras que en las leyes 27.116 y 27.117 -de reconocimiento como “héroe nacional” y celebración del Día Nacional del Mate por recuerdo de su nacimiento- se lo menciona como “Guacurarí”. Sin embargo, en el recuerdo de buena parte del Litoral argentino el seudónimo “Andresito” es indisoluble de la imagen del caudillo guaraní que llegó a comandar la Provincia Grande de las Misiones, en los años de la lucha hacia la consolidación de la independencia nacional.

Andresito vivió entre 1778 y 1825, y hasta hoy es el único argentino originario que llegó al máximo cargo ejecutivo de un territorio provincial (entonces llamado Provincias Unidas del Río de la Plata). De hecho, se sostiene que fue dado a luz el 30 de noviembre -en San Borja o Santo Tomé- porque en aquel período era costumbre bautizar a los niños con el nombre del santo correspondiente al día del alumbramiento.

Fue esclavo de nacimiento en casas de familias españolas y portuguesas, hasta que en su adolescencia lo adoptó José Gervasio Artigas, quien lo convertiría con el tiempo en hombre de confianza de su gesta federalista.

Empezó a formarse como militar en 1811, cuando se incorporó al Cuerpo de Blandengues de la Frontera de Buenos Aires, la caballería en la que se forjó el legado del propio Artigas.

Curiosamente (o no tanto, considerando la influencia del cristianismo en toda la esfera ciudadana de la época), el caudillo bautizado en honor a un apóstol, catapultó su reconocimiento en la batalla de Apóstoles. Fue el 2 de julio de 1817, cuando las tropas de gauchos y guaraníes comandadas por Andresito recuperaron la ciudad saqueada, destruida y bajo amenazada permanente de invasiones lusobrasileños.

Adquiere su signatura de “Comandante General de Misiones” (lo más parecido a una gobernación) por decisión de José Artigas, en franco enfrentamiento con la dirigencia unitaria porteña, tras su trato en la Asamblea de 1813. Andresito reparte tierras y elimina los derechos esclavistas que supo padecer.

Gobernó hasta abril de 1818 (batalla de San Carlos), lapso en el que los cabildos indios volvieron a funcionar para administrar las estancias y yerbales, y comerciar con las demás provincias. Guacurarí mandó a instaló una fábrica de pólvora en Concepción y la construcción de rústicos hornos para fabricar chuzas. Pero todo quedó inconcluso.

En abril de 2014, su figura fue ascendida post mortem al rango de General del Ejército Argentino, y un año más tarde el Congreso promulgó dos leyes: la que lo reconoce “Héroe nacional” independentista y la que instituye el 30 de noviembre de cada año como el Día Nacional del Mate, en conmemoración de su nacimiento.