El análisis de la violencia de género en el nuevo Código Penal

Son numerosos los temas que la comisión a cargo de elaborar la reforma y actualización del Código Penal de la Nación, deberá debatir. Pero hay uno en particular que, dado el contexto, se necesita tratar con urgencia: la violencia de género.

Dentro del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación funciona una comisión que se encarga especialmente del tema y tiene mucho para aportar a la nueva normativa. Se trata de la Comisión Nacional Coordinadora de Acciones para la Elaboración de Sanciones de la Violencia de Género (CONSAVIG), cuya titular, la abogada Perla Prigoshin, puntualizó recomendaciones que, espera, sean recogidas por los encargados de la reforma.

Perla Prigoshin, directora Consavig
Perla Prigoshin, directora Consavig

“Obviamente la lucha contra la violencia de género trasciende cualquier sanción posible porque implica entablar una batalla cultural, algo que venimos haciendo desde la CONSAVIG. Pero claramente renovar el Código Penal es fundamental más aún si consideramos que data de 1921”, sostuvo Prigoshin, especialista en salud sexual y género.

Justamente en los últimos veranos fue la CONSAVIG el organismo que promovió y ganó una batalla cultural importante, la de los concursos de belleza. “El trabajo fue visualizar esas violencias que nadie veía como tales, como la violencia simbólica en los concursos de reina. Ya hay 25 ciudades que resolvieron no realizarlos más como elemento de atracción turística, entendiendo que incurría en violencia contra las mujeres”, celebró la directora de la Comisión, que funciona en la órbita de la subsecretaría de Acceso a la Justicia.

Los supuestos culturales sobre el lugar de la mujer en la sociedad, explicó Prigoshin, influyen directamente sobre la expresión más extrema de violencia de género, los femicidios: “Cuando nuestra sociedad vea con desprecio un programa de televisión con mujeres casi desnudas bailando, aunque parezca mentira, no van a haber femicidios. Porque para llegar a matar a una mujer por el hecho de serlo, esa persona tuvo que haber sido convalidado por el afuera en cuanto a que tenía derecho sobre esa mujer. Decirle cómo vestirse, dónde trabajar, qué hacer”.

Por qué una reforma

Más allá de posteriores agregados y cambios, el Código Penal vigente fue pensado por y para el varón, dejando afuera a las mujeres en cuanto a su protección. “No sólo respecto a  la tipificación de los delitos, sino también a las formas y cumplimientos de penas, incluso cuando somos victimarias”, apuntó la especialista.

Perla Prigoshin, directora Consavig
Perla Prigoshin, directora Consavig

Con esto, queda claro que, además de modificar delitos puntuales, resulta fundamental darle al Código Penal una perspectiva de género. En palabras de la directora de la CONSAVIG, “Nada puede quedar afuera de esa perspectiva y el código penal menos que nada porque se vincula con el ejercicio del poder y con la restricción a la libertad”.

 Qué cambiar

Entre las recomendaciones puntuales de la CONSAVIG a la reforma del Código Penal, se encuentra, por un lado, la definición, desde la óptica de género, el ejercicio de la acción penal para que los delitos de este tipo pasen al orden público. Actualmente al considerar a los conflictos de género como privados, es obligatoria la denuncia de la mujer para determinarlos, algo que no siempre puede darse.

Perla Prigoshin, directora Consavig
Perla Prigoshin, directora Consavig

En segundo lugar, proponen profundizar aspectos de género en el principio de oportunidad del derecho penal, herramienta que se utiliza para interrumpir un juicio por falta de importancia. “La idea es que se les prohíba expresamente a los fiscales aplicar criterios de oportunidad para cerrar los casos donde se investigue un hecho de violencia contra la mujer”.

Por otra parte, y aquí se ve claramente la antigüedad de la normativa, la CONSAVIG ve necesario cambiarle el nombre al delito de “abuso sexual con acceso carnal” por el de “violación”, término que comúnmente se utiliza. Además, es preciso que ese delito no quede excluido de la figura del matrimonio, ya que no sólo se afecta el derecho a la integridad sexual sino al derecho a la libertad.

Otro grupo de sugerencias de la Comisión abarca a la disución sobre criterios de dolo, agravantes y atenuantes, cuando se aplican penas a mujeres por defenderse de los varones. Por ejemplo, en el presente, no se considera legítima defensa de la mujer si la agresión al varón no se provocó exactamente durante el acto de violencia doméstica. “La mujer no puede defenderse mientras es atacada y debe esperar a que cese. Sin embargo los jueces suelen entender que el marido actuó producto de una ‘emoción violenta’ y que sólo quería pegarle cuando ella sí quería matarlo él. Esas son las igualdades que desigualan”, expresó Prigoshin.

A esto se suma la necesidad de modificar los agravantes en las penas que hoy perjudican a la mujer. Como en los casos en que una víctima de abuso utiliza un arma contra el varón, algo que ocurre porque no posee la fuerza suficiente -como sí el hombre- de lastimar con sus propias manos.

También se debe, dijeron desde la CONSAVIG, modificar el régimen de ejecución de la pena y adaptarlo a la mujer, y, por ejemplo, conceder arrestos domiciliarios, tal como se plasma en distintos instrumentos internacionales.

Por último, Prigoshin consideró “de importancia” que el nuevo Código “esté en consonancia con los requerimientos de organismos internacionales” y, por consiguiente, “se evite incurrir en violencia contra la libertad reproductiva al despenalizar el aborto”.