AMIA: la fiscalía centró su alegato en el video de Telleldín

Es la entrevista en la que ex juez Juan José Galeano le paga 400 mil dólares a Carlos Telleldín para que involucre en el atentado a policías. Los fiscales del caso expusieron un nuevo tramo de su alegato final en contra de quien era el juez de la causa.

El juicio oral y público que juzga los desvíos producidos en la investigación del ataque terrorista contra la Asociación Mutual Israelita  Argentina (AMIA) tuvo lugar hoy, como cada jueves, en los tribunales federales. En la audiencia los fiscales del caso expusieron un nuevo tramo de su alegato final en contra de quien era el juez de la causa, Juan José Galeano y los ex fiscales Eamon Mullen y José Barbaccia. En el juicio también están imputados el ex presidente Carlos Menem, su secretario de Inteligencia Hugo Anzorreguy y el ex comisario Jorge Palacios, entre otros.

Desde temprano, y en línea con lo que ya desarrolló audiencias atrás, el fiscal Roberto Salum expuso sus conclusiones acerca de un hecho clave en este debate: la declaración pagada a Carlos Telleldín con 400 mil dólares de las arcas del Estado, para que involucre con el atentado a policías bonaerenses.

Sobre ese hecho hay dos pruebas fundamentales que el Tribunal Oral Federal 2 deberá evaluar. Son las entrevistas grabadas ilegalmente que mantuvo el ex juez Galeano con Telleldín, último tenedor conocido de la camioneta Trafic que habría explotado en la AMIA.

En esos vídeos se aprecian, dijo el fiscal, tanto la negociación del pago como el arreglo acerca de la nueva versión de los hechos que el revendedor de autos debía dar, de manera que los agentes de las brigadas de Lanús y Vicente López quedaran vinculados a la Trafic.

“Galeano le señalaba las fotos de los policías y le daba los nombres, que Telleldín había dicho que desconocía”, expresó Salum respecto a los efectivos bonaerenses que luego fueron imputados por participar del atentado y por haberle quitado, en el marco de una extorsión, la camioneta a Telleldín.

Una “situación escandalosa e indefendible”

Esa entrevista se dio, además, sin la presencia del abogado del acusado y sin dejar ningún tipo de constancia en la causa, “violando todo tipo de norma procesal”. En conclusión, según la fiscalía, “el vídeo documenta una situación escandalosa e indefendible”.

Fue recién tras el pago que realizó la Secretaria de Inteligencia a la pareja de Telleldín, Ana Boragni,  que el entonces magistrado le tomó indagatoria al doblador de autos y dejó constancia en la causa de todo aquello que le servía a la nueva versión del juzgado, omitiendo, dijo el fiscal, la gran cantidad de contradicciones entre todas las declaraciones que Telleldín prestó desde que fue detenido en 1994 hasta ese momento, julio del 96.

“El juez y los fiscales sabían que Telleldín no paraba de contradecirse, y de hecho la fiscalía ya lo había tildado de mentiroso. Pero al parecer nada les hizo dudar de sus dichos esta vez”, dijo Salum.

Más pruebas falsas

Los representantes del Ministerio Público Fiscal también se refirieron al resto de las pruebas que acompañarían la nueva hipótesis y así poder finalmente cerrar la causa con los policías como culpables de haberse llevado la camioneta.

“De por sí la detención (de los policías) era ilegal porque provenía de un hecho ilícito, el pago. Pero aun sin eso, las pruebas que lo acompañaron jamás hubieran podido usarse”.

Entre los elementos que el entonces juez Galeano tomó como prueba para imputar y meter presos a los policías bonaerenses, apuntó el fiscal Miguel Yivoff, se encontraban los testigos que el mismo Telleldín había acordado preparar para que sustentaran su versión pagada. También la ubicación de los celulares a nombre del entonces comisario Juan José Ribelli en las inmediaciones al domicilio del doblador de autos el día de la entrega de la Trafic, diez de julio de 1994.

Sobre esto último, según se pudo saber en su momento por la información que entregó la empresa de telefonía, el comisario de Lanús tenía muchos celulares a su nombre y, según testigos que declararon en este juicio, no sólo estuvieron cerca del domicilio de Telleldín el 10 de julio sino que también aparecen mucho tiempo antes y después, lo que concuerda con el relato acerca de la gran cantidad de extorsiones que ejercía la Policia sobre el revendedor de autos truchos.

Por otra parte, y con esto cerró la fiscalía, los tres testimonios aportados y considerados válidos para sustentar que los bonaerenses se llevaron la Trafic eran de personas del círculo íntimo de Telleldín. Su hermano Eduardo, el mecánico Guillermo Cotoras y su amigo Hugo Pérez. Los tres ya habían sido imputados y se encontraban procesados en la causa AMIA y, sin embargo, como ya era cotidiano en el juzgado de Galeano, se les tomó declaración como testigos.

Como era de esperar, en esa ocasión dieron una versión de los hechos más acorde a la declaración pagada y diferente a la que ya habían prestado en la causa a pesar de que demostraron que ni siquiera estuvieron el día de la entrega de la camioneta. Aun así, fueron tomados como verdades.