El otro fiscal imputado también negó saber del pago a Telleldín

En el juicio oral y público por el encubrimiento del atentado a la AMIA, José Barbaccia amplió su declaración indagatoria. Igual que su colega Eamon Mullen, está imputado por el presunto soborno al último tenedor de la trafic en su rol de, entonces, fiscal de la causa.

El imputado continuó con la declaración que comenzó la semana pasada y se refirió en particular a una de las principales acusaciones en su contra: haber tenido conocimiento del pago ilegal de 400 mil dólares a Carlos Telleldín, último tenedor conocido de la camioneta que habría explotado en la mutual judía.

En línea con sus otras declaraciones en este juicio y con las de su compañero de la entonces fiscalia Eamon Mullen, también acusado, Barbaccia sostuvo que la imputación en su contra es “falsa” y “perversa”, que corresponde a intereses “no jurídicos” y sobre el dinero al último tenedor de la trafic para que declarara contra los policías bonaerenses sostuvo que “nosotros no estábamos al tanto del pago a Telleldín en 1996. Lo supimos como todos durante el juicio ante el TOF 3”.

Sostuvo además que no tiene dudas de que esos policías que, en su momento acusó y que son hoy querellantes en esta causa, tuvieron relación con el atentado y se llevaron la Trafic blanca de la casa del doblador de autos Telleldín.

El ex fiscal desmintió algunos hechos que las partes querellantes y la fiscalía consideraron probatorias del conocimiento de los entonces fiscales sobre la existencia del pago.

Tomó, por un lado, los dichos del prosecretario del juzgado que llevaba la causa AMIA, Claudio Lifschitz, quien denunció que, si bien la operación del pago era secreta, los fiscales tenían conocimiento de la misma: “Lifschitz declaró que conocíamos lo que pasaba con el pago pero en este juicio no lo pudo demostrar con hechos, porque no ocurrió”.

Sin embargo, el imputado sí consideró como verdadera la afirmación del prosecretario respecto a la ausencia de Barbaccia en el momento en que un agente de Inteligencia le acercó a Telleldín un teléfono celular para que su pareja Ana Boragni le confirmara la recepción del dinero, señal de que podía comenzar con la declaración acordada previamente en contra de los policías.

Por otra parte, Barbaccia aclaró que por la época en la que se produjo el pago, su esposa trabajaba para la entonces Secretaria de Inteligencia del Estado (ex SIDE) y que por esa razón hay registros telefónicos de llamados a esa dependencia hechos por él “y no porque haya llamado para algo relacionado con el pago. Hay decenas de llamados míos porque mi mujer trabajan allí”, adujo. Y agregó: “La presentación de este papel (registros telefónicos) en la causa, responde al ánimo de venganza de los policías”.

No funcionábamos en bloque

También habló de la relación que mantenía la fiscalía con el entonces juez de la causa, Juan José Galeano, la cual es consideraba “promiscua” por la acusación. “Había independencia en nuestra tarea. A veces acordábamos con el juez y a veces, no. Pero no funcionábamos en bloque, como dicen ni estaba delegada en nosotros la investigación”, explicó.

Y dio algunos ejemplos de planteos hechos por la fiscalía contrarios a los de Galeano. Como cuando éste sobreseyó a Telleldín por los delitos menores no vinculados a la causa AMIA a pedido del doblador de autos, quien buscaba evitar autoincirminaese al declarar contra los policías. Igualmente, aclaró Barbaccia, “No afirmó que había un pacto entre Galeano y Telleldín”.

Para finalizar, ya por la tarde, el imputado dirigió unas palabras a los familiares de las victimas a quienes les pidió que no los acusaran porque “pudimos haber cometido errores pero no delitos”.

También le pidió a la querella del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, representante del Estado en la causa, que “chequee toda la prueba porque lo que afirmamos en este juicio está sustentado”.