Una a favor y una en contra para el exjuez Galeano

En la audiencia número 30, otro policía le apuntó al exjuez: “Me trajo una caja con escuchas y afirmó que las usábamos para extorsionar”. En cambio, el exabogado de un policía bonaerense desmintió “presiones” contra su cliente.

Un exjefe de operaciones de la Brigada de Vicente López que estuvo unas horas detenido por el atentado y un abogado que defendió a un policía imputado en la causa AMIA, fueron los testigos de la audiencia 30 del juicio que investiga irregularidades en la investigación del ataque a la mutual judía, ocurrido el 18 de julio de 1994.

Previo a que se presentara el testigo, el presidente del Tribunal Oral Federal 2, Jorge Gorini, llamó al estrado a Bautista Huici, el expolicía a quien Claudio Lupiano defendió cuando se encontraba preso por el atentado. El tribunal accedió a un pedido de la querella (encarnada por Memoria Activa) para que Huici relevara del secreto profesional al abogado.

Su relato fue “confuso” y estuvo plagado de “contradicciones” que las defensas objetaron profundizar, a instancias de los miembros del Tribunal. Es por esto que no se permitió interrogar con detalle acerca de la relación de Lupiano con el excomisario Luis Vicat, que investigaba el atentado enviado por Juan José Galeano, y Federico Domínguez, exabogado de Huici. Ambos se encuentran hoy con procesamientos confirmados por coacción en la causa encubrimiento.

Lupiano apenas pudo contar que Domínguez fue quien le pasó el caso de Huici porque en su estudio estaban desbordados de trabajo pero que, sin embargo, nunca había hablado de la causa AMIA con él. “Cuando alguien se hace cargo de un caso, en general habla sobre el tema. Si no, entra a la defensa verde como un limón”, ironizó Juan Manuel Ubeira, a cargo de la querella que nuclea expolicías bonaerenses, incluído Huici.

El testigo también detalló un encuentro que mantuvo con Domínguez y Vicat en la cárcel y le restó realismo a las denuncias sobre presuntas “presiones” por parte de aquellos para que su defendido declarara contra Ribelli. El cuestionamiento surgió a partir del sospechoso número de personas que lo visitaba en su encierro: “No me llamó la atención”, se limitó a declarar el letrado.

Más policías apuntan a Galeano

José Aurelio Ferrari, retirado de la Policía de la provincia de Buenos Aires, contó que el 13 de julio de 1996, tal como ocurrió con otros colegas, fue arrestado varias horas en los calabozos de los tribunales federales de Comodoro Py, por motivos vinculados al atentado a la AMIA, previo a ser llevado a declarar como testigo ante el Juzgado Federal 9.

“¿Cómo iban a arrestarme por el atentado si yo ni siquiera sabía cómo se escribía AMIA?”, ironizó Ferrari. A continuación relató lo que el entonces juez de instrucción, Juan José Galeano le dijo mientras declaraba. “Me trajo una caja con cassettes y afirmó que eran escuchas que usábamos para extorsionar empresarios”, recordó y agregó indignado “si hubo o no algo así puede ser aunque no me consta, pero que el juez me diga que unos 13 policías nos organizamos para poner una bomba… de eso no me iba a convencer”.

También contó que el exjuez nombraba y pedía información sobre los policías que habían sido arrestados junto a él, en especial sobre el comisario Juan José Ribelli. Por entonces ya se lo señalaba como la cabeza de la conexión local.

Si bien fue liberado esa madrugada, Ferrari explicó que el haber estado implicado en la causa le valió su trabajo. En sus palabras “me arruinó la carrera”.

El lunes próximo se esperan las declaraciones testimoniales de Carmelo Ionno, quien era amigo de Ribelli;  Sandra Cardeal, empleada vinculada a Ribelli a quien Galeano arrestó para interrogar; y Jorge Oslovsky, empleado de la Dirección de Sumarios Administrativos de la Policía Bonaerense.