Dieron su testimonio dos exempleados del juez Galeano

Gastón Betancour y Mariana Ércoli siguen trabajando en el Juzgado Federal 9. En sus declaraciones no pudieron precisar qué ocurrió durante la investigación del atentado. Sucedió en la última audiencia antes de la feria judicial.

El juicio que investiga el encubrimiento del atentado a la AMIA llegó a su última audiencia antes de la feria judicial. A casi un año del debate que comenzó el 6 de agosto de 2015, hubo 44 audiencias en las que declararon alrededor de 60 testigos. Algunos fueron muy reticentes a contestar, como los funcionarios o policías que trabajaron en la investigación. Otros, como los familiares de las víctimas o los expolicías que estuvieron presos injustamente, aprovecharon para contar su historia y descargar, frente a los acusados, años de injusticias sufridas.

Para esta última audiencia estaban citados tres testigos. Graciela Bruzoni, secretaria del entonces juez Juan José Galeano, no asistió por motivos médicos. Sí declararon Gastón Betancour y Mariana Ércoli, empleados del Juzgado Federal 9 que estuvo a cargo de Galeano, investigado por irregularidades en la causa. A pesar de que ambos continúan trabajando allí, no pudieron precisar qué ocurrió durante la investigación del ataque a la AMIA.

En 1993, Betancour ingresó al Juzgado como escribiente interino a través de la secretaria de Galeano, Susana Spina. Según declaró, recién en 1999 le fueron asignadas las llamadas “pistas internacionales” de la causa AMIA.

“Era mucho volumen de trabajo. Tenía que analizar todo lo internacional, como organizaciones terroristas, cables de la Cancillería. Pero no estábamos capacitados para eso”, admitió Betancour, al tiempo que los abogados de las querellas pedían mayores precisiones sobre sus conocimientos en el tema.

“Aprendí sobre terrorismo en el momento. Galeano me conseguía libros en inglés y francés, idiomas que yo entiendo”, dijo. Justificó esa situación: “Nadie en Argentina sabía sobre el tema”.

“Era mucho volumen de trabajo. Tenía que analizar organizaciones terroristas, cables de la Cancillería. Pero no estábamos capacitados para eso”.

La grabación a Telleldín

Luego de que se hiciera público -en 1996- un video en el cual Galeano negociaba una declaración falsa con el imputado Carlos Telleldín (último poseedor conocido de la Trafic que habría explotado en la AMIA), se supo también que el juzgado tenía instalado un sistema de videograbación para las declaraciones.

En ese sentido estuvo dirigido el interrogatorio, que terminó sin éxito para las querellas: “Se sabía que había cámaras, pero yo no las ví. Cuando empecé a trabajar en la causa ya no estaban. Del pago a Telleldín me enteré por los medios de comunicación”,  relató Betancour. Ante su reticencia a contestar el resto de las preguntas alegando “mala memoria”, se retiró de la sala.

Mariana Ércoli tampoco aportó mucho. Trabajó para Galeano desde 1998 y su función, según dijo, “era básica y aburrida”. Consistía en hacer fotocopias, ordenar casetes y transcripciones de escuchas que llegaban desde la Dirección de Observaciones Judiciales de la ex Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE). Desde ese lugar aseguró no conocer qué se investigaba o qué pistas y pruebas se manejaban. “Las cámaras no las vi. Pero supe que estaban en algunos despachos. No sé quién las puso ni porqué”, expresó, con un leve tartamudeo. Admitió que se enteró con posterioridad que “muchos de los videos habían sido quemados”.

“Se sabía que había cámaras, pero yo no las ví. Cuando empecé a trabajar en la causa ya no estaban. Del pago a Telleldín me enteré por los medios”.

También recordó haber estado presente en una reunión que se mantuvo desde el Juzgado con funcionarios que formaban parte de la Comisión Bicameral de Investigación del atentado. “Los senadores discutían entre ellos y le hacían muchas preguntas al juez y a los secretarios”, contó, pero no logró precisar sobre qué temas hablaban ni siquiera cuando los abogados se los nombraron. “No recuerdo si se refirieron al video o un pago. Fué hace mucho tiempo”, dijo, y concluyó así la audiencia.

Si bien la feria judicial comienza el 18 de julio, según anunció  el Tribunal Oral Federal 2, el juicio se reanuda recién el 4 de agosto debido a una licencia del juez Néstor Costabel. Los testigos que están citados para esa fecha también fueron empleados del Juzgado Federal 9.