Un detenido por falso testimonio en la causa por el encubrimiento

En una nueva audiencia del juicio que investiga las irregularidades cometidas por trece acusados, la mayoría funcionarios públicos de los más altos rangos, en la investigación del atentado a la AMIA, declararon dos policías que trabajaron para el Departamento Unidad de Investigación Antiterrorista (DUIA), a cargo del comisario Jorge Palacios, hoy imputado por encubrimiento. Uno de ellos fue acusado tras su declaración.

José Luis Callojas, quien hasta el día de hoy sigue trabajando para la Policía Federal, declaró por la mañana durante más de una hora y respondió a pocas de las preguntas que le hicieron las querellas, defensa y los jueces del Tribunal Oral Federal 2. De hecho, apeló con frecuencia a su falta de memoria para no contestar.

Según contó, trabajó para el comisario Palacios en la DUIA entre 1997 y 2003, pero las directivas sobre la investigación les llegaban del Juzgado de Juan José Galeano. “El Juzgado nos decía qué hacer. Pero no me acuerdo si obtuve algo de relevancia para la investigación”, afirmó reticente.

Se necesitó que el presidente del Tribunal -Jorge Gorini- intercediera. “Haga un esfuerzo de memoria Callojas”, le indicó el juez.

Así, el testigo admitió que “algo” sobre Kanoore Edul recordaba. “Lo vinculaban con un volquete que había aparecido en la puerta de la AMIA y también cerca de su casa. Eran de la misma empresa, a la que investigué”, dijio por fin.

Si bien no logró precisar exactamente el año en el que investigó a la familia de origen sirio libanés, de esta declaración se desprende que los elementos surgidos de los allanamientos a domicilios de los Kanoore Edul en 1994, se retomaron años después. Lo que prueba que la llamada “pista siria” efectivamente se había abandonado. Resta saber si esa interrupción se produjo por una orden del entonces presidente Carlos Menem.

También, ya sobre el final, dijo que desde la DUIA tenían contacto con la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE), la cual les proveía de casetes con escuchas telefónicas.

El falso testimonio

El segundo en declarar fue Eduardo Aguilera, un exprincipal de la Policía Federal, que trabajaba en el Departamento Protección al Orden Constitucional (POC) y luego en la DUIA, cuyo testimonio terminó con su detención por falso testimonio, pedido por las querellas y la Fiscalía debido a su reticencia a contestar todo aquello que se le preguntó y las inconsistencias que tuvo respecto a su declaración ante el TOF 3, durante el juicio por el atentado a la AMIA, aquel que dio como nula la investigación de Galeano y ordenó investigar el encubrimiento.

Según afirmó el presidente del Tribunal, la conducta del testigo fue “inconsistente y reticente en cuanto a las líneas de investigación, los allanamientos y su labor en general” lo que además se agrava por “el cargo que tenía, el tiempo que estuvo vinculado a la investigación -casi diez años- y su trato asiduo con el Juzgado de la causa”.

A esto se llegó debido a que Aguilera no se mostró en ningún momento dispuesto a contestar con honestidad a la mayoría de las preguntas que se le hicieron y dijo con mucha seguridad no recordar sobre qué trabajó durante diez años en la causa AMIA.

El testigo, según contó al principio, está ya retirado de la Policía Federal  y se desempeña como abogado, algo considerado de relevancia incluso por el Tribunal ya que tiene conocimiento de las consecuencias que sus dichos podrían tener.

El tema de mayor relevancia para la Fiscalía, primeros en pedir la detención, y las querellas fue la contradicción de Aguilera respecto a haber visto el video filmado en el Juzgado de Galeano en el cual el exjuez negocia con el doblador de autos Carlos Telleldín una falsa acusación a los policías bonaerenses, señalados como la conexión local del atentado.

“Sólo recuerdo haber visto el video en los medios y no lo relacioné en el momento con la investigación”, afirmó Aguilera con soberbia y agregó que tampoco lo comentó con sus compañeros en la DUIA.

Más allá de lo extraño que suene eso, está documentado en su declaración ante el TOF 3 que Aguilera dijo haber visto el video en el Juzgado de Galeano. Aquí la contradicción.

También indicó que la cercanía al Juzgado era tal, que se había facilitado una oficina para la DUIA a una cuadra de los Tribunales Federales de avenida Comodoro Py. “Éramos un grupo de confianza del Juzgado”, admitió.

Del único tema que dio datos relevantes fue, en línea con el testigo anterior, sobre los allanamientos a los Kanoore Edul. “No veníamos investigando el tema y de un día para el otro me asignaron un allanamiento a un baldío por el año 2000”. Nuevamente aquí se hace referencia al abandono durante seis años de la pista iniciada en 1994 que, en palabras del testigo “era una línea investigativa importante”.

Además, reafirmó que la DUIA intercambiaba información con la SIDE y recordó, de hecho, haber estado con Jaime Stiuso en una ocasión.

Para la próxima audiencia se espera la declaración de otro policía de la DUIA que trabajó con Callojas y Aguilera y de agentes de la ex SIDE.