Parlato-yerbal-Misiones

Un activista social promueve el trabajo global en red como forma de transformar realidades sociales de desigualdad. Para el emprendedor, la idea clave es que todas las personas puedan convertirse en agentes de cambio.

A los 7 años, Martín Parlato vivió una pérdida muy fuerte en su vida, la de su padre. En la adultez, aquella marca lo involucró en el camino del emprendedorismo. Así llego a ponerse al frente de la fundación porteña Posibl, promotora de iniciativas de impacto social alrededor del mundo, que define su trabajo como ‘llamados a la acción’, es decir, convocatorias públicas de involucramiento con el cambio de una problemática social.

“Posibl es un homenaje a mi papá, Miguel Ángel Parlato, quien se dedicó a darle mucho a los demás. Aprendí mucho de él y de las personas que lo siguieron. Para que las cosas pasen hay que golpear puertas, vencer miedos y derribar muros. Eso hacemos todos los días, y la gran mayoría nos dicen que sí”, explicó el ahora licenciado en administración de empresas, que se autodefine como “emprendedor y soñador”.

Retrato-Martín-Parlato
Parlato: “Lo que hacemos es generar una agenda”

Bajo el paradigma del trabajo social en red, ya generaron una agenda de socios junto a 300 ONGs alrededor del Mundo, más empresas, gobiernos y celebridades. El futbolista Javier Mascherano y la modelo Valeria Mazza son dos de sus embajadores. “Lo que hacemos es generar una agenda con públicos y privados para generar cambios”, sintetizó el fundador de la productora que lleva cuatro años de vida.

El proyecto nacido en 2012, en Estados Unidos, tuvo como primera historia de impacto social un país centroamericano: Puerto Rico. Hasta hoy, sus iniciativas pasaron por más de 120 naciones. “Hay que alimentar la curiosidad y la incomodidad. Cuando te incomodas te das cuenta que sos capaz de hacer más cosas que las que te proponías”, reflexionó Parlato.

Yerba sin pibes

La iniciativa de la organización Un sueño para Misiones, de los activistas sociales oriundos de esa provincia Patricia Ocampo y Jorge Kordi, llegó a oídos de Parlato y su equipo, que se sumaron a la movida por exponer una cruda realidad de la industria yerbatera: La explotación laboral de niños, niñas y adolescentes en los yerbales es una “problemática que mata niños con desnutrición”.

Una de las iniciativas es erradicar el trabajo infantil yerbatero
Una misión: erradicar el trabajo infantil en yerbales

Me gusta el mate pero sin trabajo infantil generó más de 60 mil firmas a través de la plataforma Charge.org. Además, llegó al Congreso nacional como un proyecto de ley, en diciembre de 2015, que propone certificar la ausencia de infantes en el circuito productivo de la infusión más consumida del país.

En concreto, la norma propone instaurar una marca de “trazabilidad” en la cosecha de modo de poder detectar que entre los 20 mil tareferos (cosechadores de yerba) no haya chicos ni chicas. “El 90 por ciento de la yerba que se consume -y el 60 por ciento de la que se exporta- en el Mundo proviene de Misiones”, puntualizó Parlato.