La Justicia suma cada vez más casos de adopciones igualitarias

Con la obtención de la adopción de un niño por parte de una mujer trans, el panorama se abre cada vez más en las instancias judiciales. ¿Qué precedentes son los que implican los primeros pasos en este sentido?

Las leyes de igualdad de género cada vez están más difundidas alrededor del mundo. Argentina no es la excepción, y la Justicia local tampoco se encuentra apartada de este cambio de paradigma en torno a las relaciones sociales. La lucha de los diferentes colectivos de género tiene su correlato normativo y, ahora, también lo tiene en los fallos.

Los jueces argentinos no son ajenos a esta situación. Es por ese motivo que desde hace algún tiempo se dieron a conocer sentencias y resoluciones judiciales que habilitaron la adopción de parejas del mismo sexo e, inclusive, de parte de una mujer trans. ¿Cuáles son estos casos?

La titular del Juzgado de Familia y Menores 1 de la ciudad capital de San Luis, en la provincia homónima, Estela Bustos, le dio la adopción plena y definitiva a Francia Gabriela López, una maestra trans que ya tenía la guarda preadoptiva del menor desde 2014.

La magistrada señaló en su sentencia que el niño, que tiene cinco años, había sido puesto en peligro por su familia en una “innumerable” cantidad de veces, por lo que accedió a brindarle la guarda preadoptiva a Francia, quien además es directora de un Centro Educativo. En el Registro Único de Adoptantes había realizado informes “muy buenos” sobre la, ahora, madre del niño.

A pesar de estos avances en la materia, todavía se están dando los primeros pasos hacia las adopciones igualitarias: el fallo inaugural de esta tendencia fue hace poco más de un año, en febrero de 2015. Susana del Valle García, titular del Juzgado de Familia y Minoridad 1 de Río Grande, en Tierra del Fuego, otorgó la adopción de dos hermanos de 11 y 13 años a una pareja homosexual.

Juan Castro y Pablo Silva fueron los beneficiarios de esta decisión. En las constancias aportadas a la causa por organismos administrativos se precisó que “los niños viven con los presentantes han formado una estrecha relación, participando de tareas hogareñas y de su educación, encontrándose ambos cursando sus estudios en forma regular, mejorando notablemente su salud, reforzando su confianza en sí mismos, encontrando contención en ellos”.

En este caso, la magistrada entendió que no había motivos para negar la adopción definitiva, ya que se cumplían todos los requisitos estipulados en la ley 24.779 de Adopción. La normativa aplicada estaba reflejada en el viejo Código Civil, que en su artículo 325 establecía quiénes podían ser adoptantes, sin mencionar en ningún momento una condición de género particular.

En junio de este año Carolina Scoccia, titular del Juzgado de Familia 5 de Viedma, en la provincia de Río Negro, otorgó también la adopción definitiva de un niño a dos mujeres casadas. En su fallo, la jueza señaló que al acceder al pedido de la pareja “se favorece un crecimiento infantil armonioso que permite desarrollar habilidades sociales”.

El menor era hijo de una de ellas, y no había sido reconocido por su padre. La magistrada tuvo en cuenta la experiencia del niño en su hogar, ya que fue escuchado  en diversas ocasiones por Scoccia, y concluyó que no había nada que señalar sobre el ambiente en el que se desarrollaba, crecía, se educaba.