Un juez cordobés admitió guarda preadoptiva a docente de niño

La Justicia de Córdoba admitió la guarda preadoptiva de un niño a su docente teniendo en cuenta que habían tejido un vínculo donde el maestro resulta el referente afectivo del joven.

En el caso, el niño vivía con su tia que murió y desde entonces estaba a cargo del docente. La justicia provincial le dio la posibilidad de comenzar con los trámites para lograr la guarda preadoptiva.
 
En la sentencia, el juez con competencia múltiple de Villa Cura Brochero, José María Estigarribia, hizo lugar al pedido del docente para que no se declare en situación de adoptabilidad al niño. Algo que había sido solicitado por la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (SENAF).

La historia del niño resultó difícil. A 20 días de nacer en un paraje del departamento San Alberto comenzó a ser criado por su tía paterna. Las dificultades de sus padres para atenderlo hicieron que su crianza fuera a partir de su tía, a la que, tiempo después, se le dio la guarda judicial. Los padres del menor se separaron en el marco de una relación violenta que terminó con causas judiciales en el medio.
 
El niño conoció al docente en la escuela de la zona. Este daba clases de computación y allí comenzaron a forjar una relación cuando la tía del menor contrajo cáncer. El docente comenzó a cuidar del pequeño en las ocasiones en las que la mujer no podía hacerlo. Con la muerte de la mujer, hace tres años, el hombre se hizo cargo del menor. La justicia cordobesa en la sentencia le reconoció la posibilidad de que inicie los trámites tendientes al otorgamiento de la guarda preadoptiva.
 
Para ello también se tuvo en cuenta la opinión del niño puesto que el informe de la psicóloga en el expediente sostuvo que la relación entre el docente y el niño se desarrolló naturalmente; y el niño ve al docente “como si fuera su padre”. A ello se sumó que el propio Ministerio Pupilar se opuso a que se declarara al niño en estado de adoptabilidad.
 
Asimismo, el juez ratificó que todos los esfuerzos desplegados demostraban que los progenitores del niño no eran idóneos “para cumplir con la función esencial asignada por la ley, de crianza, educación y contención afectiva de sus hijos menores de edad”. El pequeño debía ser insertado “en una familia que le brinde la posibilidad de seguir desarrollándose en un ámbito estable”, dice la sentencia.
 
El referente afectivo “es una persona significativa en la vida del menor por el rol que cumple tanto en su desarrollo como en su protección”, explicó el juez aunque aclaró que “además de ese carácter y del fuerte lazo con el niño”, es necesario que “el vínculo se haya generado con anterioridad a la intervención del ente administrativo de protección o, lo que es lo mismo, que no haya tenido como origen, precisamente, la medida excepcional adoptada en protección del niño o adolescente”. 
 
“El niño se encuentra plenamente integrado, forma parte de la realidad familiar y afectiva” del docente, explica el juez quien concluye que “de ordenarse la separación a pesar del tiempo transcurrido desde que se generó el vínculo entre ambos… implicaría separar al niño de dicha realidad familiar, lo que significaría un dolor irremediable”.