Criminalidad informática

Recaudos a tener en cuenta para no ser víctima de “sextorsión”

Desde el Programa Nacional contra la Criminalidad Informática aconsejan cómo prevenirse para no caer en este tipo de amenazas digitales.

Las amenazas a través de medios electrónicos son una de las conductas más comunes en América Latina, seguidos de las calumnias e injurias y el fraude informático, según los informes del Observatorio de Delitos Informáticos de Latinoamérica. Otra de esas conductas son las llamadas “sextorsiones”, que se da cuando se chantajea a una persona con divulgar y hacer pública imágenes o videos de su intimidad sexual a través de redes sociales, mail o Whatsapp.

Julián Reale es asesor del Programa Nacional contra la Criminalidad Informática del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, cuyo coordinador académico es Marcos Salt. El especialista explicó que “el agresor suele obtener material de carácter sexual de la víctima para luego proceder a realizar una etapa de amenazas y extorsiones de diversas índoles, que pueden ir desde intimidar u obligar a la víctima a producir material adicional (fotos, videos, etc) bajo riesgo de publicar el material existente, o puede incluso consistir en pedidos de dinero, favores sexuales físicos o digitales, acciones, conductas”.

Reale aclaró que “socialmente suele utilizarse el término sextorsión para hacer referencia a diversas conductas que, si bien pueden tener tintes similares, no lo son”.

Por eso cabe hacer varias distinciones: en lo que suele denominarse didácticamente “pornovenganza”, el victimario obtiene el material de forma voluntaria.

“El término adecuado para esta conducta se denomina ‘difusión no consentida de material erótico’, ya que el término pornovenganza alude a una supuesta motivación en el autor de venganza o despecho, que no siempre está presente. Además, en este caso puntual, no es del todo correcto hablar de sextorsión, toda vez que en tal difusión no consentida no necesariamente hay conductas extorsivas”, explicó el asesor.

Puede ser el caso de una pareja estable u ocasional, que graba el material en la intimidad y, al separarse, uno de los integrantes de la pareja difunde las imágenes y puede, además, realizar dichas conductas extorsivas por despecho u otro motivo aparente.

“En este caso, el material es grabado y producido voluntariamente entre dos adultos, y una vez rota la relación de confianza que los une, uno de los integrantes de la pareja difunde el material y puede incluso realizar tales conductas extorsivas. Aunque no es necesario, ya que estaremos ante una difusión no consentida de material erótico desde la mera difusión, sin necesidad de realizar acciones extorsivas. Si están presentes, se agravará la conducta”, explicó Reale.

El peligro del grooming

También diferenció estas conductas de la denominada “sexting”, que es otra forma de obtención del material de forma “voluntaria” que se produce “entre adolescentes”.

Por ejemplo, parejas de adolescentes que se envían material erótico a través de redes sociales, y una vez rota la relación de confianza, se amenazan con divulgar el material en los círculos del colegio, familia o los amigos, con el objetivo de conseguir que la víctima realice diversas acciones. “Si está presente alguna conducta extorsiva, puede derivar en el tipo penal de extorsión”, diferenció Reale.

Estas conductas aún no están tipificadas expresamente como delito en el Código Penal de la Nación.

Aunque hay proyectos en curso en el Congreso, y en el borrador del anteproyecto del nuevo Código Penal, para que sean considerados delitos. No obstante, y según las circunstancias del caso, pueden resultar aplicables otros tipos penales como el de la extorsión, difusión indebida de comunicaciones electrónicas, calumnias, injurias, etc.

Otra forma de obtención del material erótico por parte del agresor puede darse cuando es parte de una conducta más compleja. Por ejemplo, cuando sucede dentro de la conducta de grooming: se da cuando un adulto, haciéndose pasar por un menor falseando su identidad, se contacta con un menor, ganándose su confianza.

La obtención del material en estos casos se da mediante manipulación y engaño, ya que el menor es compelido por el adulto, que se hace pasar por otro menor, y de esta forma logra la obtención. En los casos de grooming hay constantes abusos psicológicos, emocionales, y hasta pueden ser físicos. También manipulaciones, daños a la integridad sexual, intimidad y privacidad, entre muchos otros daños y abusos.

El grooming es delito en la Argentina desde 2013, por lo que debe realizarse la denuncia ante la mínima sospecha de que algún menor puede estar sufriendo esto.

El Programa Con vos en la web, que también pertenece al Ministerio de Justicia y Derechos Humanos de la Nación, tiene un canal de denuncia por casos de grooming y también está la línea 134.

La importancia de prevenir

Desde el Programa Nacional contra la Criminalidad Informática y también desde el sitio Con vos en la web, difunden consejos no ser víctimas de estos delitos.

Reale explicó que la prevención es fácil: “La diferencia entre aumentar exponencialmente la posibilidad de destruir nuestra reputación y no hacerlo, es un solo click”.

“Son delitos que pueden destruir la reputación de una persona y son vejatorios de su intimidad, honor, propia imagen, privacidad, integridad sexual, entre otros bienes jurídicos según el caso concreto, pudiendo derivar en consecuencias psicológicas, físicas, morales, e incluso irreversibles. En momentos donde lo digital tiene un impacto tan fuerte, son conductas que suelen resultar muy dañosas”, explicó.

“Una vez que subimos un contenido a internet perdemos el control. No hay forma de retirar el contenido. Se pueden entablar miles de medidas para tratar de bajar el contenido, pero siempre va a existir la posibilidad de que esto vuelva a subirse. Internet es como tirar una botella al mar. Se sabe desde dónde se tiró, pero no dónde puede llegar a terminar y es difícil recuperarla”, ejemplificó Reale.

Como forma de prevención, se recomienda:

  • No compartir fotos o videos íntimos en las redes sociales.
  • Tapar las cámaras de los celulares o PC.
  • Contar con antivirus y sistemas actualizados que protejan frente a programas maliciosos.
  • Aprender a ‘cifrar’ información, ante un eventual robo de celular.
  • Analizar los riesgos de las conductas y pensar las consecuencias.
  • Al navegar por la red, pensar siempre lo que se está haciendo, y analizar qué sucede si eso llega a personas desconocidas.