En defensa del derecho de todos a transitar sin barreras

“Lo discapacitante es el entorno”, dice uno de los slogans que promueve Acceso Ya., una ONG que trabaja por la inclusión de las personas con discapacidad a través de la defensa del derecho a contar con entornos libres de barreras físicas.

Palabras que evidencian las enormes dificultades que encuentran quienes desde una silla de ruedas, andadores o muletas, intentan llevar adelante una vida con actividades normales.

El problema, a menudo, está en las opciones que ofrece el afuera y no en las limitaciones de quien enfrenta alguna discapacidad. “Trabajamos por la accesibilidad, por eliminar las barreras arquitectónicas dentro de la ciudad, accionando por ese derecho que garantiza otros porque si una persona no puede llegar a su lugar de trabajo, un hospital o una escuela, no puede ganarse la vida, ni cuidar su salud o estudiar”, afirma la directora ejecutiva Dina Schonhaut.

Acceso Ya. brinda asesoramiento gratuito y gestiona denuncias por falta de acceso. Además realiza campañas de concientización e investiga y releva barreras urbanas y arquitectónicas. Entre los obstáculos a sortear están las veredas rotas, las rampas ausentes o con excesiva pendiente, escalones en la entrada e interior de edificios y establecimientos y falta de baños adaptados.Acceso Ya

Fue creada en 2001 a raíz de un caso de discriminación de agosto de ese año, cuando la línea aérea Southern Winds impidió que pasajeros usuarios de sillas de ruedas tomaran un vuelo por considerarlos incapacitados para viajar sin acompañante. Se iniciaron acciones legales, incluida una denuncia ante el INADI. En febrero de 2004 la Justicia ordenó el cese del capítulo “Pasajeros Discapacitados” del manual de operaciones de la compañía, por discriminatorio y “contrario al Derecho al Acceso que ampara nuestra Constitución Nacional”. Entre los litigantes estaba Claudio Waisbord, quien es el  fundador de la ONG.

Alejandro Bianchi (voluntario)
Alejandro Bianchi (voluntario)

Pese a estar en vigencia las leyes 24.314- a nivel nacional- y la 962 de la Ciudad de Buenos Aires, que obligan a que los edificios sean accesibles –lo cual implica que exista una rampa en la entrada y que si hay escaleras haya un ascensor- existe un gran nivel de incumplimiento y resistencia.

Por sus iniciativas y reclamos se consiguió que de 750 escuelas públicas, más de 600 tengan accesibilidad básica y la mitad de ellas con accesibilidad total. Todavía queda mucho por hacer en lo que respecta a las escuelas privadas, que no se avienen a cumplir con los requerimientos de accesibilidad, mayormente argumentando cuestiones presupuestarias. También trabajan en el área del transporte, donde existen todavía grandes desafíos, ya que excepto la H, el resto de las líneas de subte, presentan restricciones de acceso para personas con discapacidades motrices.

Eugenia Schonhaut (Directora Ejecutiva)
Dina Schonhaut (Directora Ejecutiva)

La organización cuenta con voluntarios que emprenden campañas tendientes a la concientización de que existen en la Argentina alrededor de 5 millones de personas con algún tipo de discapacidad, y que de ellas más de 800 mil tienen discapacidad motriz y enfrentan a diario obstáculos para su libre circulación por las ciudades.

Las dos campañas que realizan son “Rallydad”, que es anual,  y “Yo tapé una rampa”. La primera consiste en un recorrido en sillas de ruedas del que participan personas con y sin discapacidad. Es un circuito urbano que hace visible las barreras físicas de la ciudad. Se trata, esencialmente, de ponerse en el lugar del otro y ver la necesidad de un entorno libre de barreras. Por su parte, la segunda es pegar calcomanías autos que obstruyan rampas de acceso a calles y veredas.

Eugenia Schonhaut (Directora Ejecutiva), Lilian Figueroa (abogada), Alejandro Bianchi (voluntario)
Dina Schonhaut (Directora Ejecutiva), Lilian Figueroa (abogada), Alejandro Bianchi (voluntario)

“Falta concientización en la sociedad, porque se siguen tapando con el auto rampas, las paradas de colectivos y los lugares reservados en shoppings, porque las multas son de bajo costo”, admite Alejandro Bianchi, coordinador del equipo de voluntarios. Para Schonhaut, “la problemática de acceso es transparente: cuando no vivís esa situación, no lo percibís, hasta que alguien conocido o un pariente, tiene una discapacidad motriz o física, y ahí se vuelve visible”.

Y concluye: “Es una lucha que se da a diario, y que también incluye a personas con discapacidades transitorias (por ejemplo, una fractura) o madres con carritos o ancianos. Es decir, es una batalla que nos beneficia a todos y que debemos seguir librando porque lo que se ha logrado hasta ahora son avances importantes”.