Una querella que marca un hito en la Justicia

Por primera vez en Argentina una mujer que fue secuestrada y explotada sexualmente acusará a sus captores. Alika Kinan fue rescatada en 2012 y desde entonces se convirtió en una activista de los derechos de las mujeres.

“Se entiende por trata de mayores la captación, el transporte y/o traslado —ya sea dentro del país, desde o hacia el exterior—, la acogida o la recepción de personas mayores de 18 años de edad, con fines de explotación, cuando mediare engaño, fraude, violencia, amenaza o cualquier medio de intimidación o coerción, abuso de autoridad o de una situación de vulnerabilidad, concesión o recepción de pagos o beneficios para obtener el consentimiento de una persona que tenga autoridad sobre la víctima, aun cuando existiere asentimiento de ésta”, expresa el artículo 2 de la Ley 26.634 para la Prevención y Sanción de la Trata de Personas.

Después de investigar a las personas que regenteaban el “club nocturno” (un eufemismo para describir este lugar) ubicado en la calle Roca 306 de la ciudad fueguina de Ushuaia, conocido como El Sheik, los fiscales no tenían dudas: todos estos supuestos contenidos en la legislación se cumplían. Esto llevó a que se realizara un allanamiento el 9 de octubre de 2012, donde fueron liberadas siete mujeres entre las que se encontraba Alika Kinan.

Cuatro años después de ello, y en el primer precedente de esta situación en Argentina, Alika, que fue víctima del delito de trata con fines de explotación sexual, llevó a cabo la acusación que enfrenta hoy a sus captores contra un tribunal oral, donde se determinará su culpabilidad en el caso. Hay, además, una demanda Civil en la que se reclama por los diferentes daños, como el moral, que recibió esta mujer de 40 años.

Los principales acusados son Pedro Montoya e Ivana García, dueños del prostíbulo, y la encargada del local, Lucy Alberca Campos. El delito que se les imputa “trata de personas con fines de explotación sexual cometido mediante el abuso de la situación de vulnerabilidad de las víctimas, en razón de ser siete la cantidad de víctimas, y por ser tres los imputados que actuaron de manera organizada”. Alberca Campos fue considerada partícipe necesaria. Enfrentan penas de 4 a 10 años de prisión.

La vida de Alika no fue fácil después de ser rescatada: recibió amenazas que se intensificaron en los últimos meses a raíz del avance de la causa judicial. Se encuentra custodiada y, mientras tanto, se encarga de transmitir un mensaje desde su activismo, para que más personas entiendan de qué se trata este tipo de delitos y cómo operan.

Después de ser rescatada, Alika demoró algún tiempo en reconocerse como víctima del delito de trata con fines de explotación sexual. Al principio no consideraba que los malos tratos a los que fue sometida tuvieran que ver con esa situación. Sin embargo, mientras avanzaba la causa después de ser rescatada, también lo hacía su conciencia con respecto al lugar al que fue sometida en el prostíbulo.

El juicio se encuentra en un cuarto intermedio y se reanudará el próximo 29 de noviembre. Las penas solicitadas por la fiscalía van de los 5 a los 12 años de prisión, mientras que las solicitadas por la querella que ejerce Alika van entre los 4 y los 8 años. En tanto, desde las defensas pidieron la absolución o la aplicación de penas mínimas.