Antecedentes y casos resonantes de “arrepentidos”

El proyecto que el Gobierno impulsará en el Congreso reconoce varios antecedentes parlamentarios y, además, hay varios casos muy resonantes a nivel internacional que sirven de base argumental para observar sus efectos. 

En Argentina se registraron algunos casos de funcionarios o empresarios que brindaron información que ayudó a esclarecer causas de corrupción. El más recordado es el de Mario Pontacuarto, secretario parlamentario del Senado durante el gobierno de Fernando de la Rúa. Lo que sigue es un repaso por los hechos de este tipo a nivel nacional e internacional.

A pesar de no contar con una legislación a su favor, en nuestro país existieron casos de funcionarios o empresarios que brindaron información en carácter de “arrepentidos”. En 2000, el Congreso comenzó el debate de la Ley de flexibilización laboral -impulsada por el entonces presidente-. Pontaquarto fue quien ratificó ante el juez federal Norberto Oyarbide los rumores sobre coimas a legisladores para aprobar el proyecto.

Otro caso, de 2013, es el que implica al empresario Lázaro Báez en una causa por presunto lavado de dinero. El ex titular de la financiera SGI, Federico Elaskar, afirmó que a través de su compañía se blanquearon divisas por más de 59 millones de dólares proveniente de los negocios del empresario de la construcción. Esta declaración le valió un impulso al caso que, además, tuvo una gran repercusión mediática.

Así, la Ley del Arrepentido puede tener rebote no solo en el ámbito público sino también en el privado: Buena parte de los casos de corrupción involucran tanto a funcionarios como a empresas de diferentes rubros que hacen negocios con el Estado.

Buena parte de los casos de corrupción involucran tanto a funcionarios como a empresas de diferentes rubros que hacen negocios con el Estado.

La figura fue utilizada en el famoso FIFAgate, donde dirigentes de fútbol están involucrados en sobornos para el otorgamiento de licencias de transmisión y productos oficiales en América. El arrepentido en este caso fue Chuck Blazer, dirigente de la Confederación de Norteamérica, Centroamérica y el Caribe de Fútbol (CONCACAF), quien brindó importantes precisiones a la fiscalía de Nueva York que investigaba la red de corrupción.

En Brasil, el Petrolao fue una de las causas más emblemáticas en este sentido. Con la figura de la “delación premiada”, el juez Sergio Moro descubrió un cartel formado entre las empresas constructoras más grandes de Brasil para repartirse las licitaciones de Petrobras. Por este caso se ordenó la detención del ex presidente brasileño, Lula Da Silva, quien recuperó rápidamente su libertad.

Otro que marcó un importante precedente en este sentido es el denominado “mani pulite” de Italia. En 1992, el fiscal Antonio Di Petro descubrió, gracias a la colaboración de funcionarios, un entramado de negociados entre dirigentes de muchos de los partidos políticos que existían entonces y empresarios de diversos rubros, mayormente industriales.