La autoconvocatoria por preservar la memoria sobre le horror y revitalizar el reclamo de justicia se nutre cada aniversario de nuevas gargantas: la crónica refleja tres de esos clamores que, pese a no ser víctimas directas, ofrecen respetos mientras esperan la verdad de los tribunales.

Nicolás, Silvia y Rosa no se conocen, nunca hablaron ni se vieron y, sin embargo, están un 18 de julio en un mismo lugar, en un mismo horario y junto a muchos otros desconocidos, todos por una sola razón: recordar y exigir justicia.

Stephanie Bridger
Acto AMIA 2017

Se cumplieron 23 años del mayor atentado sufrido en la historia argentina, el ataque con un coche bomba a la sede de la AMIA en Buenos Aires, ocurrido el 18 de julio de 1994.

“Vengo porque no puede ser que después de tanto tiempo no tengamos justicia. Tenemos que exigirlo”, señaló Rosa, una jubilada de 67 años, quien se mezcló desde temprano entre las cientos de personas que en Pasteur 633 aguardaron el tradicional sonido de la sirena de las 9:53.

El atentado dejó 85 muertos y cientos de heridos, víctimas que recién en este aniversario se pudieron mencionar con nombre y apellido.

Hace menos de un año que el equipo de fiscales de la Unidad de Investigación Especial logró identificar a una de las víctimas que aparecía como NN. Se trata de Augusto Daniel Jesús de 22 años,  hijo de María Lourdes, quien también murió en el atentado.

En este acto institucional organizado por la dirigencia comunitaria judía, habló Agustín Zbar, presidente de la AMIA, quien remarcó que “la impunidad de ayer es la impunidad de hoy, y seguirá siendo mañana si no la combatimos”. Además, definió el ataque como “un golpe a la democracia”.

Stephanie Bridger
Agustín Zbar, presidente de la AMIA
Agustín Zbar, presidente de la AMIA

Luego habló el periodista Diego Leuco y brindó un discurso Luis Czyzewski, cuya hija Paola murió en el atentado: “Es importante que cada argentino mantenga la memoria de las cosas malas que nos pasaron para que no nos vuelvan a pasar”, remarcó. Y agregó, “los argentinos debemos saber la verdad y que los asesinos estén donde deban estar y no donde están ahora”.

Al acto asistieron el ministro de Justicia y Derechos Humanos, Germán Garavano, junto al secretario de Derechos Humanos, Claudio Avruj, el jefe de Gabinete, Marcos Peña, y el ministro de Ambiente, Sergio Bergman.

Un pueblo contra la impunidad

Al igual que Rosa, Nicolás, un estudiante de derecho de 23 años, no tiene una relación directa con las víctimas y, aun así, intenta acudir al acto cada año: “Yo tenía meses apenas cuando ocurrió el atentado, pero en mi familia y en mi comunidad me enseñaron el valor de la memoria. Por eso estoy acá”.

Por su parte, Silvia, de 58 años, caminó apenas unos metros para asistir al acto. Vive sobre la calle Tucumán, justo a la vuelta del reconstruido edificio que alberga las oficinas de la mutual y la DAIA.

Aquel 18 de julio estaba con sus hijas en su casa porque eran vacaciones de invierno: “Retumbó todo. Se rompieron algunas ventanas. Por suerte a nosotras no nos pasó nada y nos pudimos ir rápido. Imposible olvidar el horror”.

Como cada aniversario, los reclamos por verdad y por justicia también lo expresan las agrupaciones de familiares y amigos de las víctimas en diversos eventos durante el día. La agrupación 18J lo hizo al mediodía en la Plaza de Mayo, con un discurso del sobreviviente Hugo Fryszberg basado en su recuerdo de uno de los peores días de su vida.

Asimismo, reconoció la labor del Equipo Argentino de Antropología Forense por haber identificado a la víctima que faltaba. También compartieron sus palabras Alejandro Bigman, cuya madre sobrevivió al ataque, y Larry levi, representante del Llamamiento Argentino Judío.

Más tarde, a las 17.30, la agrupación de familiares y amigos de las víctimas del atentado Memoria Activa realizó su acto en las puertas de la AMIA bajo la consigna “tenemos derecho a la justicia”. Tras la lectura de nombres y el sonido del shofar (instrumento litúrgico judío), se escucharon las palabras del nieto recuperado Guillermo Pérez Roisinblit, de la periodista Irina Hauser,  Paula Litvachky, directora del área de Justicia y Seguridad del CELS y de la referente de la asociación de familiares, Diana Wassner.

Su discurso estuvo centrado en la necesidad de una “condena esclarecedora” en el juicio por el encubrimiento del atentado, que está en curso y se espera termine antes de fin de año. En esa causa están imputados, señalaron en el acto, quienes “hicieron todo lo que estaba a su alcance para que jamás sepamos quiénes, cómo y por qué volaron la AMIA”. Entre los trece acusados se encuentran el ex presidente Carlos Menem y el entonces titular de inteligencia, Hugo Anzorreguy.