Participó la Secretaría de Derechos Humanos, invitada por la ONG Ciervos Pampas, un equipo de rugby amateur con jugadores de diferentes identidades sexuales. Fue luego de un ataque violento que recibió un joven por su condición sexual.

Una de las causas de discriminación y violencia es la diversidad sexual, por lo que buscar formas creativas de concientizar a la sociedad argentina a favor de las prácticas inclusivas de la comunidad LGBTIQ se torna fundamental. Este mensaje es el que eligieron difundir hace más de cinco años los jugadores del equipo de rugby Ciervos Pampa, nucleados en la Asociación Deportiva Amateur por la Inclusión.

Ciervos Pampas es una asociación civil sin fines de lucro presidida por una comisión directiva y conformada por referentes en áreas como deporte, comunicación, derechos humanos y proyectos.

Además de los partidos y torneos habituales, el club, junto a la Secretaria de Derechos Humanos y Pluralismo Cultural del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, organizó el domingo pasado el Primer Encuentro de Rugby “Tackleando la homofobia”, una jornada deportiva inclusiva con el fin de concientizar y promover la igualdad de derechos de toda esa población.

En esa jornada se juntaron más de diez clubes de rugby tradicional, femenino y mixto, que congregaron en total a unas 200 personas, entre jugadores, familias y amigos. Así quedó demostrado que si priman la solidaridad, la diversidad y la igualdad de condiciones, el deporte es una práctica integradora.

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Un ataque discriminatorio

El evento contó con la participación de los clubes de rugby que participan del Torneo Empresarial de la Unión de Rugby de Buenos Aires y surgió principalmente a raíz del ataque homofóbico que sufrió el 1 de diciembre uno de los jugadores de Ciervos Pampa, Jonathan Castellari.

Castellari tiene 25 años y fue atacado mientras estaba en un local de comida rápida de la ciudad de Buenos Aires. Un grupo de jóvenes comenzó a hacerle comentarios discriminatorios y a ejercer contra él la violencia física. “Estábamos esperando el pedido cuando entró un grupo de ocho pibes. Primero empezaron a insultarme, después comenzó la pesadilla. Me vi en el piso, bañado en sangre, completamente indefenso. Me pegaban piñas y patadas”, relató Castellari en su cuenta de Facebook.

El director de Políticas Integrales de la Diversidad Sexual de la Subsecretaría de Promoción de Derechos Humanos, Diego Borisonik, sostuvo en la jornada: “Los hechos que motivan este encuentro deportivo ponen de manifiesto la existencia de un modelo héteronormativo, en el que la heterosexualidad se plantea como norma, desprecia toda orientación sexual, diversidad corporal e identidad y expresión de género disidentes”.

“Por eso, la importancia de la creación de esta Dirección y la implementación de políticas públicas de promoción y protección de los derechos de la población LGBTIQ”, finalizó Borisonik.

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