Reglas claras para el comercio internacional en Argentina

El ministro Garavano, durante su exposición. Foto: Patrick Haar

El Senado dio media sanción al proyecto de ley sobre Arbitraje Comercial Internacional, una legislación que permitirá compartir reglas sobre la materia con otros países y, de esta forma, atraer inversiones extranjeras.

Después de algunos meses de debate en las comisiones, finalmente el pleno de la Cámara Alta dio media sanción al proyecto que incorpora la Ley Modelo sobre Arbitraje Comercial de las Naciones Unidas. Esta normativa permitirá, entre otras cosas, resolver conflictos entre empresas pero, ante todo, atraerá inversiones extranjeras.

Agustina Díaz Cordero, titular del Programa Nacional de Coordinación de Derecho Privado que depende del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, explicó que “va a ser la primera vez en la historia que Argentina tenga una ley de Arbitraje Comercial Internacional. Hoy el comercio internacional se rige por esta legislación a la que adhieren 73 países”.

“No contar con esta normativa hacía que muchos países no quisieran negociar con nosotros por falta de seguridad jurídica”, concluyó la funcionaria.

Por su parte, Germán Garavano, titular de la cartera, precisó que “en Latinoamérica, nuestro país es el único que aún no la ha adoptado. El mercado global exige un derecho con reglas uniformes, que da prioridad al principio de autonomía de la voluntad. La resolución de los conflictos en el comercio internacional necesita herramientas flexibles, rápidas y confiables para las partes”.

El proyecto, además, fue discutido y recibió consensos a través de la plataforma Justicia 2020, un espacio impulsado desde el Ministerio de Justicia en el que se debaten entre integrantes del mundo del Derecho, organizaciones, asociaciones civiles y ciudadanos proyectos de diferentes ejes, como el Penal, el Civil y los Derechos Humanos, entre otros.

La iniciativa representa algunas ventajas en materia de arbitraje: las partes, por ejemplo, dos empresas en conflicto, saben de antemano cuál será el costo de todo el trámite, algo que en un proceso judicial puede resultar imprevisible. Al mismo tiempo, son ellas las que pueden elegir la sede del arbitraje.

Así como la mediación funciona en aspectos civiles, el arbitraje es un método alternativo de resolución de conflictos que ofrece como ventaja poder que evitar la intervención de la Justicia y sus tiempos.

En lo esencial, esta ley permitirá que sean las empresas las que decidan dónde dirimir sus conflictos, y no los países en los que se genera el problema.