Juan Gavaldá, secretario privado en Juzgado 8 Contencioso Administrativo

“Nuestro trabajo permite incidir y resolver los problemas a la gente”

En el escritorio se ven expedientes, mientras que la pantalla de su computadora evidencia algún documento de índole jurídica, pero Juan Gavaldá se apresta a hacer una pausa en sus tareas para contar su experiencia como hombre del Derecho.

“Nuestro trabajo, más allá de la remuneración, permite incidir y resolverle los problemas a la gente”, postula. Desde su mirada, el Juzgado en muchas ocasiones funciona como catalizador de demandas sociales. “Acá concurren personas con necesidades insatisfechas, que tramitan acciones de amparo y medidas cautelares y buscan en el Poder Judicial una respuesta”, grafica.

Es abogado y profesor en Ciencias Jurídicas en las universidades de Buenos Aires,  José C. Paz y Morón. Tiene a sus espaldas veinte años de trabajo en el Poder Judicial de la Nación y se desempeña como secretario privado de la jueza Cecilia Gilardi Madariaga de Negre, en el Juzgado Número 8 del Fuero Contencioso Administrativo Federal. Cuando no está sumergido en los folios de los expedientes, confiesa que sus aficiones son la docencia, las actividades culturales y la navegación a vela.

En 1994, Gavaldá ingresó al Poder Judicial en la condición de meritorio. “Bajo esa categoría, ingresé a trabajar sin siquiera cobrar un sueldo. Por eso, éramos considerados los antiñoquis, porque acudíamos al trabajo pero sin tener remuneración. Esa condición la desarrollé durante más de un año, y mis tareas puntuales eran la atención de la mesa de entradas, que consiste en atender al público y recibir los escritos que presentan allí los abogados”.

“Mi cargo actual es Jefe de despacho interino, y la función que desempeño es la de secretario privado”, explicita, para evitar confusiones con el cargo de secretario de Juzgado, una categoría que “en el escalafón es mucho más alta que la mía, porque primero viene el juez y a continuación el secretario”.

Se recibió en la Universidad de Buenos Aires en 2000. Del intrincado y en ocasiones áspero universo judicial, Gavaldá rescata a sus compañeros de trabajo, la camaradería que tiene con ellos, el trabajo en equipo, la posibilidad de aprender todos los días algo nuevo y también la reciente incorporación de nuevas tecnologías, como el sistema Lex 100, “que abre un camino hacia el denominado expediente electrónico digital”.

Como profesional del Derecho, este secretario privado juzga que su labor y la de sus compañeros del Fuero tienen un valor social, y que se las retribuye con la satisfacción que otorga “servir a lo público”.

Cita los expedientes del corralito financiero, en 2002, como demostración de que los juzgados actúan como caja de resonancia de los problemas sociales y económicos de la Argentina.  “Los juzgados terminan entendiendo en demandas que, al fin de cuenta, son sociales, y si bien deben resolver los planteos conforme al Derecho vigente, intentamos, desde un trato digno, ponernos en el lugar del otro”, reflexiona.