Condena por mobbing: cuando el trabajo afecta a la salud

Varias pruebas testimoniales de compañeros de trabajo fueron la clave para que la Cámara Nacional de Apelaciones de Trabajo confirmara un fallo por acoso laboral. Reconoce que hubo un daño en la salud del empleado.

En un fallo de la Sala VI de la Cámara Nacional de Apelaciones del Trabajo se confirmó la demanda de un empleado por “acoso laboral” contra el responsable de Recursos Humanos de una inmobiliaria. Los jueces basaron su fallo en los artículos 81 y 17 de Ley de Contrato de Trabajo (20.744) que hablan de “igualdad de trato” del empleador con todos los trabajadores en idénticas situaciones.

Se considera que “existe trato desigual cuando se producen discriminaciones arbitrarias fundadas en razones de sexo, religión o raza”, mientras que se establece la prohibición de discriminar entre los miembros y miembras del plantel por motivo de sexo, raza, nacionalidad, religiosos, políticos, gremiales o de edad

Según la Oficina de Asesoramiento sobre Violencia Laboral (OAVL), la violencia laboral es: “Toda acción, omisión o comportamiento, destinado a provocar, directa o indirectamente, daño físico, psicológico o moral a un trabajador o trabajadora, sea como amenaza o acción consumada. La misma incluye violencia de género, acoso psicológico, moral y sexual en el trabajo, y puede provenir de niveles jerárquicos superiores, del mismo rango o inferiores”. En la jerga judicial, esa práctica se conoce con el anglicismo ‘mobbing’.

El concepto tiene su origen en los años ochenta, cuando el psicólogo sueco Heinz Leymann lo definió como “el encadenamiento sobre un período de tiempo bastante corto de intentos o acciones hostiles consumadas, expresadas o manifestadas por una o varias personas hacia una tercera”.

En la sentencia, los camaristas decidieron un fallo unánime al probar y confirmar la investigación del juzgado de primera instancia.

Los jueces Luis Raffaghelli, Graciela Craig y Miguel Ángel Pirolo coincidieron en sus votos al manifestar que la persona demandante fue objeto de un trato hostil y persecutorio por parte de una de las codemandadas”. Y expresaron que las declaraciones “daban cuenta de los malos tratos recibidos por el actor por parte del directivo en cuestión”

Las pruebas del acoso

En sí, testimonios de cuatro personas ex y actuales empleados de la inmobiliaria fueron las pruebas que confirmaron las actitudes de abuso de poder y maltrato de EAJP, jefe de personal administrativo, contra GPF, el empleado despedido.

En detalle, uno de ellos declaró en el expediente que la relación entre el jefe y empleado “era tensa porque cada vez que hablaba por teléfono con él quedaba muy nervioso”, y que “una vez presenció una discusión entre ellos, donde EAJP le dijo: ‘vos no entendés nada, vení a mi oficina’, y luego se escuchó que discutían”.

En tanto, otra ex empleada declaró que “escuchaba” al acosador referirse al empleado como “un inútil” y que lo hacía cargo de todos los problemas. “Que pasó con esto o por qué esto está así, siempre a los gritos tratándolo de inútil. Cualquier falla que tuviera el trabajo lo trataba mal”, eran algunas de las sentencias que debía soportar el acosado

El juez Raffaghelli argumentó, al igual que sus colegas Craig y Pirolo, que está probado el caso de “moobing” que las circunstancias demostradas en la causa tuvieron efectos de salud en el empleado. Este fue el motivo por el cual el demandante decidió dar por concluida su relación laboral y exigir una indemnización por la vía judicial. “Un trauma de índole psicológico que le genera incapacidad; y que el trato persecutorio y hostil, que ha sido invocada por el trabajador como impeditiva de la prosecución del vínculo dependiente que los uniera”, expresó el magistrado.

En tanto, los magistrados difirieron en sus opiniones en el monto indemnizatorio porque el empleado pretendía más de 600 mil pesos por considerar irregular el modo de contratación. Pese a esto, la cámara laboral condenó a la empresa y a su directivo por acoso laboral modificando el monto de la indemnización a pagar al empleado: 464.970 pesos.

Antecedentes

En Neuquén, en febrero de este año, la cámara civil de la provincia de Neuquén rechazó la prescripción de una causa por “mobbing” de una empleada de una escuela. El tribunal entendió que “en estas formas de violencia la víctima al comienzo del hostigamiento no es consciente de la persecución y el consiguiente perjuicio para su salud, mal podemos, a su vez, sostener que desde la fecha indicada en la sentencia de grado, las demandantes se encontraron en condiciones de promover la acción que les otorga su derecho”.

Uno de los primeros casos en este sentido fue en 2005 y así lo expresan los juristas que escribieron del tema. El Superior Tribunal de Justicia Secretaria Laboral 3 de Río Negro reconoció por primera vez al mobbing como causal de despido en el caso “Duffey”. En esa sentencia, los jueces manifestaron que “el acoso laboral” era “causal de despido” siendo su base el maltrato u hostigamiento ejercido ya sea por sus superiores o por sus compañeros de trabajo.

En esa oportunidad, se trató de una empleada del casino para la lotería de Río Negro en el año 1991. Se privatizó y ella que era supervisora comenzó a sufrir un trato desigual con respecto al resto de las empleadas que iban ingresando. Sin razón alguna la cambiaron al turno tarde, lo cual en el funcionamiento de la empresa importaba una sanción muy grave; o actitudes que fueron afectando su salud, que culminaron en licencia por enfermedad a causa de stress.